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Con el agua no se juega

Redacción 29/10/2026 - 00.10.hs

Hace al menos treinta años que se saben y se advierten los problemas del calentamiento global que se están dando en la actualidad. De la aparición de un “Súper Niño”, que acaso se inscriba en el anterior cambio climático en nuestro país, van como mínimo seis meses que se viene hablando y sugiriendo medidas. A este respecto no son muchas las provincias –regiones— que parecen haber tomado medidas efectivas. Un buen ejemplo puede ser el de Buenos Aires y La Pampa que, teniendo en cuenta anteriores y serios antecedentes, tuvieron reuniones en el más alto nivel político en previsión de lo que está sucediendo y sucederá. Esto, a pesar de que varias obras preventivas en territorio bonaerense fueron paralizadas por las autoridades nacionales. Esto bien puede encuadrarse en el decir de un técnico experimentado, que “con el agua no se juega”

 

Muy lamentablemente, el litoral argentino -especialmente en las provincias de Chaco, Misiones y Corrientes- ha sido el ejemplo inverso en cuanto a la toma de medidas preventivas. Se sabe que Brasil tiene varias represas construidas sobre la cuenca fluvial del río Paraná, de las cuales Itaipú –hasta no hace mucho el mayor embalse del mundo-- es la más conocida. Los efectos del Niño, que todavía no alcanzaron su máximo, provocaron sobre el área lluvias extraordinarias y consecuentes crecidas. Colmados los embalses, no hubo otra solución que abrir las compuertas para que el caudal fluyera.

 

Y así fue que ocurrió la circunstancia –que se mantiene— de las inundaciones en territorio argentino: más de dos mil evacuados y autoevacuados en territorio chaqueño y correntino. Gente ubicada en carpas a lo largo de los lugares más elevados y otros viviendo (o sobreviviendo) sobre los techos de sus casas en el temor de perder sus bienes, ya de por sí deteriorados por la inundación, por los saqueos. Como un detalle no menor, la proliferación de insectos y reptiles venenosos arrastrados por el agua.

 

Pese a las informaciones oficiales de que “la situación está controlada”, hace pocos días atrás el agua seguía fluyendo sobre las zonas anegadas, barriales y suburbanas donde el tránsito solamente era factible en embarcaciones. Los refugiados recibían el apoyo solidario de los vecinos más favorecidos dentro del fenómeno pero las autoridades brillaban por su ausencia. Paradójicamente uno de los principales reclamos de la gente en trance de perderlo todo, era el suministro de agua potable.

 

Se puede entonces retornar al inicio de este comentario: ¿cómo es posible que, sabiéndose con meses de anticipación el fenómeno a producirse, no se tomaron siquiera las mínimas medidas pertinentes? Con el actual nivel de información meteorológica la probabilidad de ocurrencia era –y es-- muy alta, y sin embargo la evidencia es muy negativa al respecto. Contrariamente a lo ocurrido en otros países afectados por el fenómeno de El Niño (Chile para el caso) las autoridades nacionales no se hicieron sentir, manifestando una vez más la actitud impiadosa e indiferente de un centralismo preocupado solamente por la macroeconomía y la promoción de un país que la realidad desmiente.

 

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