Un tránsfuga de película
Con la participación estelar de los gobiernos de Argentina y Ecuador, el escape de Flávio Bolsonaro hacia Estados Unidos tensiona nuevamente las relaciones diplomáticas entre los dos principales países del Mercosur -que hace meses han retirado recíprocamente sus embajadores-.
JOSÉ ALBARRACÍN
Finalmente y tras unas azarosas 24 horas, en las que nada se supo de su paradero, el ex candidato presidencial brasileño Flávio Bolsonaro, su esposa y dos hijas, aterrizaron a las 9.30 de la mañana en un aeropuerto privado de Miami, adonde les espera la rápida obtención de visas "por razones humanitarias". El episodio, que involucra una triangulación de recursos ilegales y contó con la activa participación de los gobiernos de Argentina y Ecuador, permitió así la evasión del actual senador Bolsonaro, a quien la justicia de su país le había revocado el pasaporte por los cargos criminales que afronta. A no dudarlo, y gracias a la torpeza de la Casa Rosada, las relaciones diplomáticas entre los dos principales países del Mercosur -que hace meses han retirado recíprocamente sus embajadores- han entrado en un nuevo subsuelo histórico.
Fiasco.
Apenas tres días atrás, todos los pronósticos auguraban que Flávio Bolsonaro, que se había impuesto cómodamente en la primera vuelta electoral, sería el nuevo presidente de Brasil. Esos pronósticos subestimaron al pueblo brasileño y a la capacidad movilizadora del Partido de los Trabajadores del actual presidente Lula Da Silva.
Como toda respuesta, y tras una aplastante derrota el domingo, el hijo de Jair Mesias repitió el catecismo de la ultraderecha y desconoció el resultado de las elecciones. El pretexto era la extensión del horario de votación en algunos pocos distritos electorales. Pero omitió mencionar que esa extensión horaria había sido solicitada por los dos partidos contendientes -tanto el PT como el Liberal- y que el motivo habían sido las inundaciones y la "sospechosa" falta de transporte público para los votantes en municipios gobernados por el bolsonarismo. Como quiera, los votos producidos en esa extensión apenas traspasan los 30 mil, mientras la diferencia total a nivel nacional entre ambos candidatos supera con holgura los cuatro millones.
Ya el lunes, y conocido el resultado, la justicia brasileña prohibió la salida del país a Bolsonaro y le impuso entregar su pasaporte. No se sabe cómo, pero el martes a la noche, junto a su familia, estaba abandonando el país por tierra, a través del cruce internacional de Foz do Iguazú, en una fuga que no dejó ningún rastro en las oficinas migratorias brasileñas.
Y aunque la Policía Federal argentina informó que tampoco tenía registros al respecto, un comunicado de Migraciones locales confirmó el ingreso de la familia a nuestro país -Flávio, portando un pasaporte italiano- donde permaneció por escasas horas: un avión Gulfstream G400, operado por la compañía Baires Fly S.A. -a la que se vincula con la causa judicial "ANDIS"- lo esperaba para sacarlo del país, tras haber despegado horas antes de Aeroparque Jorge Newbery.
Coraje.
Durante casi un día no se pudo determinar el paradero de la familia. Se supo que desde Iguazú volaron a Guayaquil, Ecuador, donde repusieron combustible, para finalmente retomar las cuatro horas de vuelo que los llevaría a Miami. Recién llegado a destino, el ex candidato presidencial agradeció expresamente a los presidentes Donald Trump y Javier Milei, de quien elogió su "coraje, sentido de la justicia y de la legalidad".
Curiosa esta mención de la justicia y la legalidad, tras una operación de migración clandestina -con todo el modus operandi de los "servicios" de EEUU- que permitió la evasión de un reo prófugo de la justicia de su país.
Los cargos penales que afronta no son menores. El primero de ellos, involucra vínculos con una organización criminal que lavó dinero en Brasil por una suma superior a los mil millones de dólares, a través de un sistema de apuestas on-line. El segundo, no menos grave, involucra una "colecta" hecha por Flavio para financiar una película laudatoria de su padre, Jair Bolsonaro, que se hizo a través de un banquero caído en desgracia, Daniel Vorcaro, cabeza del hoy quebrado Banco Master, hoy preso por una maniobra de fraude que hizo desaparecer millones de dólares en fondos de jubilaciones brasileños.
Para hacerlo más grotesco aún, la película en cuestión -que sería la más cara jamás producida en Brasil- todavía no tiene fecha de estreno, fue hecha por un productor que jamás había filmado nada, y está hablada en inglés, un idioma que muy pocos dominan en el país.
Buenos.
A todo esto, el homenajeado Jair Bolsonaro cumple una pena de 27 años de prisión por encabezar un intento de golpe de estado contra el recién asumido Lula, cuatro años atrás. Su hijo Eduardo -con quien ahora se reunirá el prófugo Flávio- también está en EE.UU. escapado de la justicia brasileña, que lo condenó a cuatro años de prisión por el mismo complot fallido, que dejó destruidos los principales edificios públicos de Brasilia.
No todos los implicados en aquella sedición se "exiliaron" en EE.UU., cuyo presidente definió a los Bolsonaro como "buena gente". Hubo al menos siete de sus seguidores que llegaron clandestinamente a Argentina, donde gozaron de los favores del gobierno nacional, y hasta se permitieron participar de manifestaciones públicas de ultraderecha, dando reportajes a la prensa, hasta que finalmente fueron extraditados a fines del año pasado.
Hace poco el presidente argentino afirmó que en los dos últimos años su gobierno había expulsado del país a "30.000 terroristas", aunque las cifras oficiales de extranjeros en esa condición no llegaba a los 750. Cabe preguntarse si estos bolsonaristas estaban dentro de su definición del terrorismo.
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