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Conspiraciones e insultos

Redacción 19/10/2026 - 00.11.hs

A la suma de errores y papelones protagonizados por el gobierno de Javier Milei y sus componentes se agrega que, a la condición de inexplicables, se agrega una incalificable: abstenerse de votar en el ámbito de Naciones Unidas en contra del colonialismo… esto apenas transcurridas unas pocas semanas del ataque de “malvinización” que tuviera el Presidente procurando conmover el sentido de los argentinos con medidas que ya existían y amenazando con otras que el país no estaba ni está en condiciones de cumplir, todo apuntando sospechosamente a intereses electorales y basado en la interpretación personal de unas ásperas palabras el Donald Trump, oportunistas y falsamente amenazantes respecto a un posible apoyo de Estado Unidos para con la posición argentina sobre las islas; algo inconcebible para cualquier interpretación diplomática del país del norte para con su principal aliado.

 

Quizás estas actitudes que no deberían sorprender, pero sorprenden, se entiendan mejor al recordar que desde sus mismos inicios el gobierno mileísta se alineó claramente en una posición pro occidental, o más bien pro estadounidense, sin miramiento alguno para con el equilibrio y la dignidad indispensables para un país del Tercer Mundo. Inicialmente la Argentina tuvo una invitación del presidente Lula para integrar el grupo BRICS (anagrama de las naciones inicialmente integrados: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) una conjunción de potencias consolidadas y países emergentes, que rechazó despectivamente, sin considerar que se contituiría en una entidad de creciente influencia en el mundo que cuestiona la primacía de dólar.

 

Después vinieron otras barbaridades imitando el modelo de Donalp Trump, como la salida de la Organización Mundial de la Salud y un también posible abandono de la Unesco, la entidad Mundial para la Educación y la Cultura.

 

A lo expresado se suma ahora la nueva postura en Naciones Unidas que aumenta las ya deterioradas relaciones con los países africanos, víctimas claras del colonialismo hasta algunas décadas atrás y que siempre habían apoyado la postura del país en cuanto a Malvinas.

 

Parecerá que este gobierno está empeñado en destruir –y acaso ya lo ha logrado o está muy cerca- la postura diplomática que distinguió al país desde hace mucho tiempo y que llegó a sentar doctrina. Orientado y acaso dirigido en su desmedida admiración por el Norte, no ha mezquinado agravios a los países africanos y latinoamericanos, o los insultos para con los gobernantes de Cuba y Brasil. Ni una palabra, claro, respecto al genocidio que Israel lleva adelante contra el pueblo palestino, un tema que condena el resto del mundo.

 

En el mismo aspecto cabe también el caso de los presuntos 30.000 “terroristas” expulsados del país, afirmación que acompañó asegurando que su gobierno contaba con enemigos muy poderosos y que había sufrido siete intentos de golpe de Estado, atribuyéndole esa condición a los pedidos de juicio político realizados en el Congreso, que constituyen un mecanismo previsto por la Constitución. No hay un solo número que le sirva a Javier Milei para sostener que en Argentina hay o hubo 30 mil terroristas y que fueron expulsados del país en los últimos dos años.

 

Está visto que a medida que se manifiestan cada vez más los síntomas de que la economía no despega (en realidad que retrocede) el Presidente apela a improbables teorías conspirativas que acompaña con los insultos que son habituales en él.

 

El delirio llegó al punto de querer imputar como delincuentes a los detenidos por protestar en las calles contra la Ley Bases, tan vergonzosamente reiterada por los libertarios en el Congreso nacional.

 

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