Miércoles 30 de noviembre 2022

Datos para debatir en lugar de gritar

Redacción 27/09/2022 - 08.27.hs

Dos artículos que publicó este diario podrían servir para arrojar un poco de luz en el sombrío panorama político de estos días. Los dos trabajos exponen datos económicos que ayudan a entender mejor la realidad en un clima oscurecido por los gritos de la derecha política y mediática que prefiere apelar a la verborragia inflamada antes que a la exposición de ideas.

 

El primer artículo se publicó el sábado pasado y pertenece al habitual columnista económico de LA ARENA. En él se informa sobre los significativos aportes económicos del Estado al campo pampeano contemplados en el Presupuesto 2023. Las partidas superan los tres mil doscientos millones de pesos y se distribuirán entre organismos técnicos y programas de reconversión productiva, de apoyo a la ganadería, al desarrollo eléctrico, a las políticas de sanidad, etc. En la misma edición de LA ARENA se detallan algunos de los aportes que el Estado provincial está canalizando hacia los productores rurales afectados por la sequía o los incendios en varios departamentos declarados en estado de emergencia agropecuaria.

 

Esta información con datos económicos oficiales debería obrar para bajar los decibeles de ciertas voces que no dejan de fustigar la inversión del Estado destinada atender las imperiosas necesidades de las capas de la población sumergidas en la pobreza y la indigencia. Son millones de argentinos los que viven en esa situación y que en los últimos meses han visto empeorar sus condiciones en virtud de la brutal escalada de la inflación que afecta especialmente a los alimentos, fenómeno generado, en buena medida, por las grandes empresas formadoras de precios. Pero que el Estado atienda a los más vulnerables no quiere decir que se olvide de los que están mucho mejor. En efecto, los aportes de dineros públicos destinados a apuntalar la producción agrícola como también la industrial, nos muestra que una cosa no va en desmedro de la otra sino que, por el contrario, son complementarias. Está muy bien la intervención del Estado tanto en la esfera económica como en la social; ello es un buen indicador de que las políticas no se dejan a merced del mercado cuya "mano invisible" siempre beneficia a los sectores poderosos y perjudica a los débiles.

 

A propósito, el otro trabajo publicado en estas páginas habla precisamente de ese tema, y muestra cómo, en nuestra propia provincia, las políticas que fomentan la intervención activa del Estado reducen las desigualdades en tanto las que promueven las recetas neoliberales incrementan la brecha entre ricos y pobres. Ese artículo, cuyo autor es un conocido exfuncionario del área de Estadísticas de la Provincia, toma como objeto de estudio el último decenio (2012-2022), y deja ver que bajo el gobierno de Cristina Kirchner la desigualdad se redujo un 43%, en el cuatrienio de Mauricio Macri aumentó un 39% y en lo que va del gobierno de Alberto Fernández se redujo el aumento al 0,2%.

 

Cuando se observan estos números se alcanza a comprender -aunque no a justificar- el boicot al diálogo político que promueven los sectores más reaccionarios. Es más fácil gritar y fingir indignación que aportar datos sólidos para defender una gestión o una idea.

 

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