El Estado y una injusta situación

Redacción 07/12/2021 - 00.50.hs

Los gremios estatales están pidiendo un bono de fin de año al gobierno provincial y es muy probable que la respuesta sea positiva, en virtud de los antecedentes. Es imposible estar en desacuerdo tanto con el pedido como con la respuesta, aunque esta vez el cuadro de situación que vive la sociedad pampeana -en el marco general del país- obligue a plantear algunas reflexiones.

 

Las y los trabajadores -en relación de dependencia tanto formal como informal, monotributistas, por no hablar de quienes perdieron su relación laboral formal y se vieron obligados a vivir de changas- están atravesando momentos de extrema dificultad. Primero fue el cuatrienio de Cambiemos el que causó estragos en el mundo laboral con el cierre de miles de empresas en todo el país y la consecuente duplicación del nivel de desempleo que había heredado del gobierno kirchnerista. Y de inmediato llegó la pandemia de Covid-19 que provocó una caída brutal de la actividad económica e incrementó considerablemente aquellos infortunios.

 

Ahora bien, lo real es que el sufrimiento mayor tuvo lugar en las filas de las y los asalariados que se desempeñan en la actividad privada, pues las pequeñas y medianas empresas -que son la inmensa mayoría de las que están radicadas en La Pampa- no tuvieron espalda para aguantar la sucesión de ambas pandemias: la política y la biológica. El resultado fue catastrófico a tal punto que la medición del desempleo dio para La Pampa la cifra más alta de todo el país para el segundo trimestre de este año: 13,3 por ciento según el Indec. Y es bien sabido que esa legión de desocupados fue alimentada por la actividad privada pues el Estado garantizó la continuidad laboral a sus trabajadores.

 

Pero además las paritarias de la mayoría de las actividades económicas privadas fueron negativas para sus trabajadores que vieron perder sus ingresos ante el avance de la inflación. Ese problema no se observó en el ámbito público pues el Estado pampeano pudo mantener los niveles salariales a tono con la evolución inflacionaria.

 

Ahora, y ante la llegada de las fiestas de fin de año, la mayoría de las Pymes pampeanas no están en condiciones de reconocer un bono adicional a sus trabajadores. Ante una consulta puntual de este medio, desde la Cámara de Comercio local se reconoció esa imposibilidad.

 

Como se puede ver con absoluta claridad, las diferencias entre los trabajadores públicos y privados no han parado de crecer en los últimos tiempos, lo cual constituye una evidente situación de injusticia pues no se puede decir que unos se esfuerzan más que otros, o que unos reúnen más "méritos" que otros.

 

Si, como se suele decir, y con toda razón, que "el Estado somos todos y todas", entonces esta vez el ansiado bono de fin de año debería llegar a todos y todas por igual, sin distinción entre la esfera pública y la privada. Las y los trabajadores privados también aportan al tesoro público y contribuyen a su funcionamiento con el pago de sus obligaciones tributarias. Por lo tanto, a la hora de un reconocimiento económico, tan necesario para las castigadas economías familiares, un sentido de inclusión y solidaridad debería primar en el Estado para no seguir alimentando desigualdades.

 

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