Jueves 30 de junio 2022

El STJ y una actitud corporativa

Redacción 17/06/2022 - 10.00.hs

Con pocos días de diferencia el Superior Tribunal de Justicia, a través de sendas resoluciones, evitó que se investigara al procurador general y a una jueza sobre quienes pesan acusaciones de gravedad. A pesar de que la máxima autoridad judicial de la provincia crea que cierra ambos casos, lo cierto es que con tales decisiones lo único que logra es mostrarse en actitud de sobreproteger a ambos funcionarios y, en consecuencia, en lugar de disipar la desconfianza pública no hace más que concentrarla sobre su propio accionar.

 

En beneficio del STJ debe señalarse que las resoluciones no se adoptaron por unanimidad pues hubo dos de sus integrantes que se manifestaron en disidencia, y en ambos casos fueron los mismos. Este resultado de tres a dos vendría a atenuar, aunque sea en parte, la imagen negativa que dejó el cuerpo con sus intervenciones.

 

El mensaje que se termina transmitiendo a la sociedad es que su majestad la Justicia tiene la voluntad de controlar a todo el mundo menos a sí misma. Hay que señalar que en ambos casos no se estaba resolviendo sobre una condena o una absolución sino sobre pedidos de investigación a partir de acusaciones en un caso y sospechas de mala praxis jurídica en el otro. En el caso del procurador general se presentaron imputaciones de violencia laboral y de género formuladas por dos defensoras oficiales; en tanto, el de la jueza de General Pico se originó en las dudas que generó su accionar por no haber tomado los recaudos necesarios, mediante la realización de estudios socioambientales, a la hora de restituir la tenencia del pequeño Lucio Dupuy a su madre, lo cual determinó su muerte violenta luego de padecer castigos corporales y abuso sexual. Si bien todavía el juicio no se realizó, los fiscales en su presentación pública fueron muy claros a la hora de describir el calvario que sufrió el niño tal como surge de las investigaciones y las pruebas reunidas que serán presentadas ante el juez.

 

Ultimamente se han escuchado con frecuencia expresiones del tipo: "la Justicia debe autodepurarse", o "los jueces deben proceder con independencia de quién está delante". Es cierto que fueron formuladas en torno a un debate nacional a partir de casos escandalosos de extrema gravedad institucional como la llamada "doctrina Irurzun", la visita de jueces al expresidente Mauricio Macri, la participación de magistrados en tareas de espionaje ilegal y persecución política, etc. Pero lo cierto es que hoy todo el Poder Judicial tiene una altísima imagen negativa producto de que la sociedad rechaza los privilegios que detentan sus representantes y también reprueba el uso de distinta vara para medir a los están sentados en el banquillo de los acusados.

 

La "señora de los ojos vendados" que simboliza la Justicia y su ausencia de afecto o interés a la hora de dar a cada uno lo suyo ha quedado en el olvido. Hoy está claro que espía para saber con quién tiene que vérselas. La actitud corporativa ganó por tres a dos, y si bien es un resultado ajustado alcanza para dejar un sabor amargo en quienes, todavía, creen que sin justicia es imposible una sociedad democrática.

 

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