¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Las notificaciones están desactivadas

Para activar las notificaciones:

Europa: una generación parece decir basta

Redacción 23/10/2026 - 00.52.hs

Si bien las movilizaciones en distintos países europeos fueron a raíz de distintos motivos, hay un hilo conductor que las une: las clases populares que se manifiestan colectivamente ya no solo contra las ultraderechas sino también contra el capitalismo.

 

Eduardo Lucita*

 

Una oleada de protestas generalizadas recorre el viejo continente teniendo como trasfondo una situación económica europea cuyas perspectivas son de un bajo crecimiento, a lo que hay que agregarle la persistencia de las guerras y sus consecuencias económico-sociales. ¿Será el inicio de un nuevo ciclo de la luchas de clases en la región?

 

Como otras veces en la historia la situación despuntó en Francia, hace casi un mes atrás, protagonizada por el movimiento estudiantil, fue evolucionando y creciendo frente a la falta de respuestas del gobierno y la radicalización de la represión, casi en simultáneo las protestas se extendieron a Bélgica, Portugal, España Italia, Albania, tomando cuerpo en unas 28 ciudades europeas, llegando hasta la India.

 

Las protestas fueron reprimidas por los cuerpos represivos de los estados, lo que derivó en enfrentamientos, incendio de autos y edificios, miles de manifestantes que desbordaban calles y avenidas y cientos de heridos y detenidos. Ni corto ni perezoso el presidente Donald Trump culpó a la inmigración y afirmó que Europa debía “cerrar sus fronteras”, mientras que el premier israelí Benjamín Netanyahu señaló que Francia sucumbió a “la invasión del islam extremista”. Sin embargo varios analistas internacionales concluyeron que los inmigrantes no han tenido un papel destacado en estas manifestaciones. Mientras que el presidente de Francia, Emmanuel Macron, impuso el toque de queda en varias ciudades y la Presidenta del Consejo de Ministros de Italia, Georgia Meloni, convocó al ejército y amenazó con aumentar las penalidades.

 

Reminiscencias del ‘68

 

En cierto sentido la simultaneidad de estas protestas semeja a la deriva de los movimientos de 1968 que, nacidos en Checoslovaquia y Polonia pasaron rápidamente a Italia y llegaron a Francia, en lo que se conoció como el Mayo Francés, aunque su influencia traspasó las fronteras de esos Estados. En aquellos años del siglo pasado Europa era todavía una potencia mundial, con un buen nivel de vida de sus ciudadanos producto del Estado del Bienestar y la idea generalizada de que era posible un futuro mejor. La rebelión tenía que ver con la democratización de las aulas, con cuestionamientos a la sociedad de consumo, contra el imperialismo y el estalinismo, contra el propio sistema del capital. Fue el mayor desafío al sistema desde la Revolución de 1917.

 

Una Europa en crisis.

 

La actual oleada de protestas generalizadas se desenvuelve en una Europa en crisis, tanto política como económica, que arrastra una extensa etapa de bajo crecimiento. El capítulo europeo del reciente informe del FMI “Perspectivas Económicas Mundiales” (Bangkok, Tailandia octubre 2026), proyecta un crecimiento de apenas 1.1% del PBI este año y 1.2 el próximo para toda la eurozona, mientras que la región muestras fuertes vulnerabilidades fiscales y una deuda pública regional cercana al 90% del PBI. Es esa desaceleración que llevó a una mayor desigualdad social, también entre países, mientras que la inflación (3.6% en septiembre pasado) impulsada por los mayores costos de la energía se tradujo en descontento generalizado por la carestía de la vida y la falta de acceso a derechos básicos, como la vivienda.

 

El protagonista principal es la juventud estudiantil, pero no solo por ella, también sectores de la clase obrera y fracciones de clase atravesadas por la crisis. Miradas de conjunto los manifestantes se expresan por el derecho a la vivienda, contra las políticas de austeridad que desfinancian los servicios públicos (especialmente salud y educación), contra la inflación (que impulsa la carestía de la vida) y los bajos salarios, por el aumento del gasto militar y por los temores a que toda Europa se involucre en la guerra. Con algunas excepciones, la oleada se caracteriza por no tener líderes definidos ni presencia de partidos u organizaciones políticas (las redes sociales volvieron a jugar un papel decisivo), también por la violencia desatada por las fuerzas represivas y la reacción de los manifestantes. Lo que ha puesto en discusión en todas partes (también en nuestro país) la legitimidad de la violencia de masas frente a la violencia estatal.

 

Una generación entera dice basta.

 

Las variadas protestas pueden tener disparadores diferentes. Así en Francia, Italia y Bélgica ha sido principalmente la cuestión educativa (recortes presupuestarios, falta de profesores, problemas edilicios); en España la vivienda (precio prohibitivo de las propiedades y el valor de los alquileres que aumentan más que los salarios); en Albania “La revolución de los flamencos” se desató contra un proyecto turístico de lujo (que impulsa el yerno de Trump) en áreas ambientalmente protegidas, mas reclamos educativos.

 

En cada país puede pesar más un contenido que otro de las protestas, pero es seguro hay un hilo conductor que las une a todas. Así como en el período anterior el descontento social era capitalizado por las ultraderechas fascistoides, ahora parece inaugurarse una fase en que las clases populares de distintos países, que se enfrentan con problemas similares, comienzan a manifestarse colectivamente y ya no solo contra las ultraderechas sino también contra el capitalismo.

 

Tal vez estas nuevas generaciones estén diciendo basta ya con este sistema que nos empobrece económica y culturalmente, que nos ha quitado la esperanza en el futuro. Tal vez ha comenzado una toma de conciencia colectiva sobre que los males que el capitalismo causa en nuestras sociedades son producto del propio sistema del capital. Tal vez resulte el inicio de un nuevo ciclo de la lucha de clases en la región.

 

Como suele decirse, “los acontecimientos suelen ser efímeros pero sus consecuencias suelen ser duraderas”.

 

*integrante del colectivo EDI –Economistas de Izquierda-

 

'
'