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Tristes verdades

Redacción 22/10/2026 - 01.27.hs

“Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”, dice una canción popularizada en los años finales del siglo XX por el gran cantautor catalán Joan Manuel Serrat. La afirmación puede discutirse, especialmente a la vista y percepción de las últimas noticias conocidas en el país respecto a temas trascendentales.

 

La primera verdad a considerarse podría ser la relativa al oro del Banco Central, que meses atrás tuviera un misterioso traslado por parte de las autoridades, que se negaron a hablar sobre el tema, pese a que se trataba de un asunto fundamental a la economía del país. Hace pocos días el gobierno se vio obligado a precisar sobre el tema, aunque en forma confusa. Lo esencial fue que esos tantos millones de dólares se encontraban depositados en algún banco de Londres como resultado de una apuesta financiera –perdida— por las autoridades económicas, que le costó al país más de 1.200 millones de dólares.

 

Paralelamente con este vergonzoso proceder es propio recordar a las autoridades –muy especialmente al propio Presidente, que semanas atrás sufriera un ataque de “malvinización”— que un proceder similar se había dado en Venezuela, que años atrás había depositado en un banco inglés más de 20 mil millones de dólares en oro. Cuando, en virtud de la tensión internacional previa al secuestro del presidente Maduro, el país los reclamó Inglaterra, muy suelta de cuerpo, se negó a restituirlo.

 

Otra condición que parece contradecir las circunstancias arriba mencionadas –irreversibilidad y tristeza— la da el reciente anuncio de una inmobiliaria. Haciéndose eco de la postura gubernamental acera de la venta de tierras públicas, y acaso como un globo de ensayo amparado en lo que dijera el canciller respecto a que, eventualmente un inversionista “podía comprar una provincia entera”, acaba de ofrecer en el sur patagónico “lotes con lago propio”… Es pertinente recodar que una de las financieras insertas en esa clase de negocios cuanta con la participación de un diputado nacional. Cosas veredes Sancho…

 

Para el final la acción más desvergonzada, infame si se quiere: la venta en dólares de la nacionalidad argentina, tal cual la promocionara en Europa el Ministro de Economía de nuestro país. Por lo que se deduce esta inconcebible medida, no se sabe si ya efectivizada, era o es una forma de gambetear a la venta de tierras a extranjeros: cualquier persona en condiciones de aportar una cantidad de dólares al Estado Nacional --no demasiado grande, por cierto— pasaría a tener la condición de argentino y acceder así a los beneficios protegidos por la Ley entre ellos, claro, la compra de tierras. La medida se encuentra en disputa judicial y legislativa pero su misma índole es vergonzante para todos los argentinos de bien.

 

Así, mediante la creación de nuevas y disparatadas normas legales, o modificación de las ya vigentes, se va desmantelando la estructura de un país donde el engaño y la mentira son moneda corriente y que, condicionado por una deuda externa monstruosa, la absoluta ausencia de ese concepto tan difícil y entrañable que es el patriotismo y el aval de una oligarquía que sostiene a un gobierno títere, marcha en pos de la sumisión de sus recursos al capital y la estrategia extranjeros.

 

Cipayismo, que le dicen.

 

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