Lunes 26 de septiembre 2022

Grupo de familia

Redacción 14/08/2022 - 00.10.hs

Por Horacio Verbitsky

 

“El Poder Judicial apesta”, escribió CFK al anunciar que recusaría al fiscal Diego Luciani, el juez Rodrigo Giménez Uriburu y el camarista Mariano Llorens, cuyas fotos como parte de un equipo de fútbol aficionado que juega en la cancha de la quinta Los Abrojos, del ex Presidente Maurizio Macrì, publicó Raúl Kollman. Luego agregó también al juez Jorge Gorini, quien presidió la sesión de ayer, por sus reuniones con Patricia Bullrich, que es una de las denunciantes en la causa. La respuesta de medios y políticos de la oposición fue que en vez de atacar con minucias a los juzgadores jugadores los acusados deberían presentar pruebas que demostraran su inocencia en la causa por las obras viales en Santa Cruz. Ignoran una cuestión de fondo y dos de forma:

 

  • En un juicio penal la inocencia del acusado se presume, y es tarea del aparato judicial destruirla con pruebas.
  • Recién cuando concluyan su alegato los fiscales, será el turno de las defensas, que atacarán las presunciones de los acusadores.
  • Además ya lo hizo Cristina en su indagatoria, en mayo de 2019, aquella en la que dijo que la historia la absolvió y que quienes deberán responder preguntas son los jueces. Desde entonces no han aparecido cosas nuevas significativas, sólo golpes de efecto sin consistencia probatoria de algún delito, e introducidas ilegalmente en el debate, sin control de parte.

Luciani, su adjunto Sergio Mola y Giménez Uriburu no aceptaron la recusación, que también presentaron otros imputados en el juicio. Sin perder tiempo, Gorini y Andrés Basso rechazaron las recusaciones, porque dijeron que se presentaron fuera de término. Según las normas vigentes en el Estado Libre Asociado de Comodoro Py, a Giménez Uriburu le tocó rechazar la recusación a Gorini. Cuando las defensas apelen, deberá resolver la Cámara Federal de Casación Penal, donde se sientan los jueces Mariano Borinsky y Gustavo Hornos, denunciados por sus reiteradas visitas al entonces Presidente Macrì, en el Polideportivo de Olivos y en Balcarce 50.

 

La República Autónoma del 4° piso.

 

En el último escalón de esa pirámide de apelaciones aguarda la Corte Suprema de Justicia, cuya politización no reconoce límites. Esta semana sus miembros Ricardo Lorenzetti y Juan Carlos Maqueda recibieron a la presidenta de la Fundación Mediterránea, Pía Astori, y al director de su instituto de estudios sobre la realidad argentina y latinoamericana (IERAL), Carlos Melconián, quienes les entregaron los borradores del programa de reformas económicas, laborales y sociales que están elaborando para el próximo gobierno. Creada por grandes empresas, la Fundación se propone recortar derechos de los trabajadores. Es lo que hizo el antecesor de Melconián en el IERAL, Domingo Cavallo, cuando llegó al gobierno, como ministro de los sucesivos Presidentes Carlos Menem y Fernando De la Rúa.

 

Ambos jueces, junto con el presidente y el vice del tribunal, Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz, a quienes Macrì envió por decreto en comisión a la Corte Suprema, declararon inconstitucional la conformación del Consejo de la Magistratura legislada 15 años antes. Además, Rosatti, Rosenkrantz y Maqueda ordenaron que volviera a regir la ley anterior, derogada en 2006 por el Congreso. En consecuencia, por su propio voto Rosatti preside el Consejo de la Magistratura, que dilata el procedimiento para la selección de los reemplazantes de Leopoldo Bruglia y Cacho Bertuzzi, otros dos delegados que Macrì colocó en la Cámara Federal sin seguir el procedimiento constitucional, y que la propia Corte ordenó reemplazar. Con los concursos realizados, falta que eleven las ternas al Poder Ejecutivo. Rosatti está apurando otros concursos, pero no este.

 

Debido proceso.

 

El operador judicial de Clarín Daniel Pedro Santoro consultó a abogados Procaces y Uceerreístas, quienes “negaron que integrar un equipo de fútbol sea una causal de recusación”. El presidente del Tribunal Fiscal de la Nación le respondió que las causales de recusación “no son taxativas ni de interpretación restrictiva. El derecho a un juez imparcial confirma el elenco de derechos fundamentales que hacen al debido proceso y su interpretación debe ser considerada siempre bajo la pauta rectora del principio pro homine”. Como no tomó el curso Micaela, Miguel Licht escribió pro homine y no pro femina  o pro persona.

 

Su argumento es el que hace tres lustros desarrolló Rosatti, cuando era ministro de Justicia y Derechos Humanos de Néstor Kirchner y recusó al juez Claudio Bonadío, que intentó indagarlo por abuso de autoridad en una causa sobre la situación en las cárceles federales. En un escrito con más de 200 fojas de prueba documental fundamentó la falta de imparcialidad de Bonadío:

 

  • “Lejos está de exigirse (constitucional y legalmente), parcialidad manifiesta como causal de procedencia de la separación: es suficiente fundamento la parcialidad aparente, un concepto cabal según el cual basta el peligro real o entendimiento o presunción razonable de que V.S. puede haber actuado o actuar parcialmente”.
  • “Frente a la antigua interpretación restrictiva de las causales de recusación prevalece hoy el criterio según el cual incluso aún excedido el catálogo de causales previstas en los reglamentos procesales, la separación debe admitirse cuando se den las circunstancias que comprometen la imparcialidad del juzgador porque el ‘…apartamiento constituye un atributo del procedimiento, en el sentido de evitar toda parcialidad posible, inclusive la que no procede de la intención o de la mayor o menor prudencia del que juzga, y – aún— la absolutamente inconsciente…’”.
  • “Afirma la Corte que la estrecha vinculación entre el instituto de la recusación y el derecho a ser oído por un juez imparcial nunca ha sido ajena a la jurisprudencia del Tribunal”.
  • La recusación procura “asegurar a los habitantes del país una justicia imparcial e independiente, y ello se traduce en la necesaria separación de la causa de aquel magistrado que no se encuentre en condiciones objetivas de satisfacer tal garantía. De allí que las causales de recusación no puedan ser interpretadas en una forma rígida y ritual que desnaturalice su ámbito de aplicación y las convierta en meras fórmulas vacías e incapaces de subsanar lesiones evidentes al debido proceso” (Seda S.R.L., publicado en Fallos: 316:2603).

Esos argumentos también son válidos para recusaciones como las presentadas ahora por Cristina.

 

El padre, con Galtieri y Bignone.

 

El padre del juez, Héctor Giménez Uriburu, ingresó a la Escuela Naval Militar en enero de 1956, en plena euforia de la marina por el derrocamiento de Perón y el rol en el gobierno de facto del almirante Isaac Rojas. Se retiró como Capitán de Navío en noviembre de 1992. Oficial del Cuerpo de Comando, además de los destinos en embarcaciones,  en 1982 y 1983 ocupó cargos de confianza política, muy cerca de los dictadores Leopoldo Galtieri y Benito Bignone, como Subdirector y Director General de Ceremonial de la Presidencia. En esa función, coordinó los detalles de la visita a la Argentina del papa Juan Pablo II, durante la guerra de las Malvinas.

 

Su tarea no fue muy encomiada. Al sur del Monumento a los Españoles estableció un Punto Alfa donde debían encontrarse los responsables de cada fuerza armada, ministerios, intendencia porteña y autoridades eclesiásticas, para coordinar los detalles previos al acto. Pero cuando lograron aproximarse al sitio convenido, lo ocupaban miles de personas, según cuenta en el libro Malvinas bajo palabra su camarada Jorge Sáenz, quien entonces era jefe de ceremonial de la Armada. El papa, que debía llegar por la Avenida Sarmiento, ingresó por Libertador. En enero y abril de 1983, Giménez Uriburu acompañó al último dictador a los encuentros de Países No Alineados que se realizaron en la India y Yugoeslavia.

 

El capitán de navío Héctor Giménez Uriburu acaba de cumplir 82 años, es vicepresidente de la Academia argentina de Ceremonial, que tiene sede en el Centro Naval. La preside Eduardo Sadous, ex embajador argentino en Venezuela, quien fue procesado por falso testimonio luego de un careo con empresarios que negaron haberle dicho que debían pagar coimas del 15% para exportar maquinaria agrícola a la República Bolivariana.

 

Giménez Uriburu también integra el Grupo de Trabajo de Ceremonial y Protocolo del CARI, el principal think tank de la derecha argentina, donde ha dado conferencias sobre la historia del ceremonial, desde la antigua Roma hasta la actualidad. En 2013, ladrones que asaltaron su casa en las Barrancas de San Isidro le robaron 7.000 dólares, otro tanto en su equivalente en pesos y joyas. Ni aún así el capitán de navío Giménez Uriburu dejó de participar en los torneos de golf del Cantegril Country Club de Punta del Este.

 

Hoy por tí.

 

El equipo de fútbol que juega en la quinta de Macrì tiene un sitio en la red antisocial Facebook. Allí, el capitán de navío Giménez Uriburu posteó una diatriba del comentarista cordobés Pablo Rossi, en una radio del Grupo Clarín.

 

Rossi habló precisamente sobre las cuestiones que el  juez hijo del marino tiene ahora a consideración y acerca del personaje principal del encono de  todos ellos:

 

  • “Les voy a hacer una pregunta a ustedes, ¿cuánto más creen que el periodismo puede ofrecer a la sociedad para esclarecer o para brindar detalles de lo que hizo de lo que dijo de lo que malversó de lo que robó de lo que estafó el kirchnerismo? Y en particular sobre su emblema Cristina Fernández de Kirchner.
  • “Personalmente, creo que muy poco porque ha dado mucho. El periodismo de investigación ha relevado le diría una tonelada de pruebas que andan diseminadas allí entre juzgados diversos.
  • “Por lo tanto y a partir de lo que se convirtió en un ícono verdadero de la discusión pública de esta semana la entrevista que nuestro colega Luis Novaresio le hizo por espacio de dos horas a la ex Presidenta, digo que el resultado final es una ratificación de lo que se piensa sobre Cristina Fernández de Kirchner de un lado y del otro de la grieta.
  • “No sé si habrá algún resultado en la cuestión electoral en votos, pero lo que creo es que deja claramente marcado lo que falta, lo que le está faltando al espacio público, a la conversación pública.
  • “¿Más entrevistas a esta Cristina Fernández de Kirchner? Yo sé lo que creo, lo vengo sosteniendo desde hace unos días… acá más qué entrevistas hacen falta indagatorias, más que conversación hace falta interrogatorio, pero no por un periodista o por dos o por tres. Por jueces señoras y señores, es la hora del juez que con las pruebas en las manos pueda refutar esas toneladas de hipocresía, cinismo, acting show que propone la ex Presidenta.
  • “El manejo reducido de un relato ya descolorido, maltrecho, maltratado por ella misma son apenas vestigios así como su poder hoy está deshilachado y solo quedan vestigios de esa omnipotencia. Lo mismo ocurre con lo que ella puede ofrecer en explicaciones o justificaciones.
  • “En cambio a un juez íntegro, con las toneladas de pruebas vertidas, conseguidas, exhibidas por el periodismo de investigación a lo largo de estos años se impone la hora de la justicia.
  • “Yo la quiero ver a Cristina Fernández de Kirchner sentada frente a jueces que la interrogan sobre aquellas cuestiones que todavía están pendientes.
  • “¿Cuánto se robó en la Argentina? ¿Dónde está la plata? ¿Y qué posibilidad hay que los corruptos vayan presos y devuelvan lo robado?”

Cuando quise insertar el video en esta nota, advertí que la Liverpool convirtió su grupo público en privado, restringido a sus 169 miembros, por lo que es imposible el acceso para el resto de los mortales. El grupo tiene sólo dos administradores y uno es el juez. Con alta probabilidad, él mismo bloqueó el acceso. Continúa así la actitud de ocultamiento, que el viernes denunciaron varias defensas al recusar al fiscal, que no puso en conocimiento de las partes su relación amistosa con el juez.

 

Pero como Giménez Uriburu compartió la publicación previa de otra persona, una organizadora de los banderazos de Campo+Ciudad, de todos modos fue posible acceder.

 

¿Alguien puede pretender que Rodrigo Giménez Uriburu está en condiciones de juzgar con objetividad e independencia a la ex Presidenta que apoyó la reapertura de los juicios por Crímenes de Lesa Humanidad que alcanzaron a Galtieri y Bignone, y a quien el padre del juez considera corrupta y ladrona que debe ir presa?

 

El histriónico descargo del fiscal Luciani homologó su presencia en la quinta de Macrì y su amistosa relación con el juez, con la asistencia a cursos y actividades académicas, sobre ciertos delitos como la trata de personas y su persecución penal, o «el compartir una cátedra, un coro, un curso, una conferencia, una ceremonia religiosa».

 

Cada día parece más objetiva la afirmación de Cristina de que su condena ya está escrita y firmada.

 

Las toneladas.

 

Rossi puede reclamar derechos de autor: fue el primero en fabular que hay toneladas de pruebas en contra de Cristina, frase que hoy repiten Luciani y Sergio Mola, el otro fiscal, que llamó jefes a los jueces, en un lapsus jocoso.

 

Ayer Irina Hauser reveló que además de sus visitas a la Casa Rosada y al Ministerio de Seguridad de Patricia Bullrich, Mola acudió al menos dos veces a la AFI, mientras se armaban las causas contra Cristina.

 

En la misma semana, el Tribunal de Cuentas de Brasil condenó por malversación de fondos al fiscal Deltan Dallagnol, quien coordinó con el juez Sergio Moro la presentación de pruebas falsas con las que fue condenado Lula. También deberá indemnizar al ex Presidente por el imaginativo power point que usó en el juicio.

 

Tiempo al tiempo.

 

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