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Domingo 03 de mayo 2026

Hipopótamos

Redacción 03/05/2026 - 00.15.hs

Si no fuera por Gabriel García Marquez, que lo eclipsó un poco con sus "Cien años de soledad" y su Premio Nobel, no habría mayores dudas de que Pablo Escobar Gaviría es el colombiano más famoso mundialmente. Bueno, no habrá sido novelista, pero con su propia vida creó un personaje dramático que sería la envidia de Shakespeare. Su legado incluye no sólo su récord criminal, sino también su paso por la política de su país, y -detalle no tan conocido- su tropilla de hipopótamos.

 

Créase o no, el hombre había amasado una fortuna tan obscena con el narcotráfico, y por lo visto se aburría tanto, que no encontró nada mejor que hacer, allá por los años '80, que procurarse un zoológico privado en su hacienda de Antioquia. Así fue como importó varias especies africanas, incluyendo avestruces, cebras e hipopótamos. Por si al lector le surge la duda etimológica, "hipopótamo" es una palabra griega, que significa literalmente "caballo del río", lo cual, si uno contempla a ambos animales a la par, parecería indicar que los griegos tenían problemas de visión, o consumían sustancias alucinógenas como las que enriquecieron a nuestro amigo Escobar.

 

Para hacer corta la historia -y perdón por el spoiler si el lector todavía no vio la serie- al bueno de Pablo lo mataron a balazos en 1993, y sus animalitos quedaron a la buena de dios. La historia no cuenta qué pasó con las otras especies, pero tal parece que los caballos de río se aquerenciaron bastante bien en la cuenca del río Magdalena, hasta alcanzar en la actualidad una robusta población de unos doscientos ejemplares.

 

Fama de matones.

 

Vaya a saber qué fue lo que atrajo a Escobar de estos animales, ciertamente no fue la belleza. Si quería decorar las lagunas de su predio, podría haberse procurado unos cisnes, por ejemplo, que son menos ruidosos y aparatosos. A lo mejor lo que lo conquistó fue la fama de matones que, muy bien ganada, tienen los hipos. Le habrán recordado a los sicarios con los que convivía a diario, y a los que de vez en cuando mandaba a achurar algún competidor, algún legislador, algún periodista.

 

Cuando decimos "matones" no hablamos a la ligera. En el ranking de animales que más humanos matan por año, los hipopótamos están cómodamente instalados en el séptimo lugar, con un total de unos 500 cristianos muertos por año. Aunque son herbívoros, son extremadamente territoriales y agresivos: defienden sus ríos y lagos con mucha violencia, pueden correr más rápido que un humano, tienen una mordida muy potente y, en su África natal, son conocidos hasta por atacar con éxito las embarcaciones pequeñas que osan invadir su territorio.

 

Un séptimo lugar podrá no parecer tan impresionante, pero está muy por encima de otros animales con más prensa, como el león o el tiburón (por cierto, ese ranking lo encabezan, con holgura, los mosquitos, a los que se atribuyen casi un millón de muertes anuales).

 

Inquietante propuesta.

 

Ahora resulta que tomó cartas en el asunto la ministra de ambiente colombiana, Irene Vélez Torres, que hizo sonar la alarma: si le permiten a esta especie invasiva que se continúe reproduciendo con tanto éxito, podría llegar a destruir el ecosistema local, para no hablar de cómo afean el paisaje. Y como se ve que también es de armas llevar, largó una propuesta algo inquietante: como los intentos por esterilizarlos han fracasado (duro oficio el de capador de hipopótamos) hay que matar al menos 80 de estos bichos.

 

Esto provocó una respuesta inmediata, de todos los lugares posibles en el mundo, en la India. Allí mora un millonario llamado Anant Ambani, quien con un patrimonio de unos cien mil millones de dólares -es dueño de la refinería de petróleo más grande del mundo- y un interés por los animales a la par del de Escobar, se ofreció a proveer un nuevo hogar para los insurrectos caballos de río.

 

Ambani (no confundir con Armani) tiene su propio zoológico privado llamado "Vantara" en un modesto predio de unas 1.500 hectáreas en el estado de Gujarat, donde viven miles de ejemplares de especies exóticas. La lista de invitados que visitaron el lugar es bastante impresionante: incluye no sólo al primer ministro Narendra Modi, sino también al millonario Mark Zuckerberg (Facebook), la cantante Rihanna, y un futbolista argentino llamado Lionel Messi, que en diciembre pasado participó allí de un ritual hindú.

 

Una misión compleja.

 

No sería la primera vez que en la India importan especies africanas. Los guepardos o chitas supieron ser endémicos en aquel país, pero el siglo pasado se extinguieron por la caza descontrolada: en 2022, el gobierno anunció la importación de ejemplares provenientes de Namibia, que se colocaron en centros de procreación para repoblar el país.

 

Habrá que ver cómo hacen para trasladar a los belicosos hipopótamos de Escobar a la India, si es que esperan que lleguen con vida. Una misión diplomática tan compleja que ni el vicepresidente J. D. Vance estaría en condiciones de cumplir.

 

No hay que culparlos, en cualquier caso, si andan un poco malhumorados. Los sacaron de sus queridos pantanos africanos, los llevaron a un lugar donde no conocen el idioma, les mataron a su papá adoptivo, y ahora los quieren trasladar de nuevo, a la otra punta del planeta. Es de esperar que ese sea su destino final y no terminen siendo víctimas de algún tráfico extraño por sus colmillos, o de alguna exclusiva receta oriental. Porque ya se sabe, como decía el propio Pablo Escobar: "todo lo peligroso se convierte en plata".

 

PETRONIO

 

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