Domingo 05 de febrero 2023

La doble vara de la prensa de derecha

Redacción 07/12/2022 - 08.45.hs

La maquinaria mediática porteña se lanzó al salvataje de los jueces y funcionarios macristas descubiertos en el armado de una operación destinada a maquillar el viaje que realizaron a Bariloche, el 13 de octubre último, para disfrutar de una estadía en la mansión de Joe Lewis en compañía de dos altos directivos del Grupo Clarín.

 

La operación blindaje debió desplegarse en virtud de la gran trascendencia que tuvo la filtración de chats y mensajes de audio del grupo de Telegram integrado por los protagonistas de la excursión de lujo a Lago Escondido, el feudo que el magnate inglés amigo de Mauricio Macri amuralló para que nadie, salvo sus exclusivos invitados, puedan visitar.

 

Varios medios que no pertenecen a la prensa hegemónica dieron a conocer ese material que muestra sin maquillaje las relaciones espurias entre jueces federales, los grandes grupos mediáticos, altos funcionarios macristas y el poder económico. Son las principales lanzas del lawfare o guerra jurídica desplegada en nuestro país y la región para perseguir a líderes que entorpecen el despliegue de las políticas neoliberales.

 

Si no fuera tan grave lo que está sucediendo causaría risa ver a los periodistas del Grupo Clarín y La Nación posar de ofendidos por una filtración de datos y hablar sin ruborizarse de la violación de la intimidad de las personas. Esos dos medios fueron los principales vehículos de transmisión de las múltiples operaciones de espionaje ilegal que desplegó el gobierno de Mauricio Macri, y por todas sus propaladoras –que son las más ruidosas del país— divulgaron hasta conversaciones íntimas, sin ningún interés público, con el solo afán de mortificar a opositores.

 

Hoy no se está viendo nada semejante. Los medios que vienen informando sobre este tema omiten toda referencia a cuestiones personales y se centran en los tramos de los diálogos que tienen interés público. Y vaya si lo tienen. Los chats y los mensajes de audio revelan un entramado de relaciones carnales incompatibles con la independencia del Poder Judicial y el estado de derecho. Jueces que fallaron a favor, en más de una ocasión, del Grupo Clarín –como en la oscura causa de Papel Prensa o por la aplicación de la Ley de Medios Audiovisuales, entre muchas otras— aparecen compartiendo un viaje y una estadía que, todo indica, no pagaron junto a altos directivos de esa corporación. Y luego, ya descubiertos, se los escucha tramar acciones ilegales, proferir amenazas a funcionarios y fogonear operaciones contra otros magistrados para zafar del escándalo.

 

Los periodistas que se rasgan las vestiduras por estas filtraciones deberían recordar lo que fueron las revelaciones de Wikileaks cuando esa plataforma mostró al mundo el espionaje global desarrollado por el gobierno de Estados Unidos, los centros de tortura que instaló en Guantánamo e Irak o el asesinato de civiles en este último país. Luego llegaron los Panamá Papers y los Pandora Papers por mencionar solo los más conocidos.

 

La hipocresía, la doble vara, quedó otra vez al descubierto. El mensaje es simple: nosotros podemos hacer cosas que no les permitimos a nuestros oponentes. “Periodismo de guerra”, le llamó el fallecido Julio Blank.

 

' '

¿Querés recibir notificaciones de alertas?