Martes 23 de abril 2024

Neoliberalismo feroz

Redacción 18/03/2023 - 00.30.hs

Si algo faltaba a los argentinos para que quedara en evidencia que han sido engañados durante décadas, con algunos cortos intervalos, se evidenció en los últimos días, y continúa todavía, con la acción -mejor dicho: con la inacción- de la empresa Edesur, que desde hace más de una semana mantiene sin electricidad a más de un centenar de miles de personas que habitan en barrios de la capital.

 

Ese engaño, que ya había comenzado décadas atrás pero que se afirmó en los noventa, está basado en una mentira que, como en la política del nazismo, se repite hasta el hartazgo hasta que se acepta como una verdad para la masa poblacional o al menos para gran parte de ella. Consistía y consiste en vocear a diestra y siniestra, constantemente y por todos los medios, la incapacidad del Estado para manejar las empresas públicas, es decir: agua, gas, electricidad, trasporte... Es decir: las que sirven de base al desarrollo de un país.

 

Algunos años antes la ingenuidad de los argentinos había terminado por aceptar el desguace de los ferrocarriles que, aunque con defectos, conectaban al país y podrían haberse mejorado con poco esfuerzo. Y lo peor: aquella destrucción se hizo siguiendo las pautas fijadas por un general de los Estados Unidos, país que siempre había sido renuente con la Argentina y sus esfuerzos en pro de un desarrollo económico y social.

 

Después, sí, vinieron los desgraciados años de los golpes militares y del menemismo y aquel capital acumulado por el conjunto de los argentinos se entregó al mejor postor, casi siempre extranjero pero con fuertes ligazones locales y con coimas comprobadas que escandalizaron a todos, menos al gobierno donde medraban los presuntos economistas que se jactaban de construir un nuevo país y dejaron solamente ruinas.

 

Aquella confianza en esos mercaderes internacionales, aquella ingenuidad electoral que creía en revoluciones productivas y en la eficiencia y desinterés de la actividad privada es la que tan caro paga ahora el pueblo argentino. El macrismo fue el golpe de gracia para aquellos atisbos de economía independiente.

 

¿Es que la gente olvida aquellos tarifazos que cuadruplicaron el precio del agua, de la energía, de los combustibles...? A estar por lo que dicen las encuestas parecería que sí. Y no solamente las encuestas: son los propios aspirantes a una futura conducción del país que exponen desvergonzadamente su defensa y reafirmación de un neoliberalismo feroz y, con una ayuda de los medios pocas veces vista, vuelven a machacar la mentira para que se vuelva certeza.

 

El suceso que motiva el comienzo de esta columna está teñido de burla hacia las leyes y la gente: no atienden los reclamos por ningún medio y los directivos de la empresa han anunciado que, por inconveniencia en sus ganancias, abandonarán la concesión y volverán a su origen extranjero. De hecho, con sus prolongadísimos cortes de energía están admitiendo que su inversión en la infraestructura de abastecimiento ha sido escasísima, o nula, limitándose a remitir sus ganancias al exterior. Y hace algo más de un año tuvieron la abulia de dejar a todo el país sin electricidad durante un día completo porque no habían concretado el previsible aseguramiento de una torre de cableado, una inversión que comparada con el capital de las empresa equivalía a centavos.

 

Ahora, en medio de la supina incomodidad de decenas de miles de personas, carentes de agua, de movilidad vertical, de aire y de higiene, con niños en serio peligro de enfermedad en días de uno de los veranos más calurosos de las últimas décadas, la lenta maquinaria estatal y la burocracia política y acomodaticia demora en cuanto a las decisiones a tomar.

 

La gente, harta ya, se vuelca a las calles y reclama a las puertas de la compañía. En respuesta, el gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ubica un cuerpo especializado en represión.

 

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