Notable aporte
En esta época de falsedades y desmemoria promovida, los jóvenes (y no tanto) argentinos posiblemente ignorarán los logros que en materia de ciencia y técnica tuvo este país, que en Latinoamérica fuera líder de esas áreas. La acción de pésimos gobiernos fue degradando esa condición hasta llegar a esta actualidad penosa, donde un presidente desquiciado y su equipo de incapaces nos empujan hacia la condición de colonia de los países centrales, Estados Unidos fundamentalmente.
Una prueba indudable de ese estado de cosas la da la situación del Consejo Nacional de Ciencia y Técnica (Conicet), una prestigiosa institución en el mundo pero despreciada y atacada por el presidente Milei. Pese a esos arteros e injustificados ataques, la institución ha seguido aportando a la ciencia argentina, con objetivos que apuntan a la solución de dificultades de la Argentina.
Uno de los más importantes, y que recién comenzó a percibirse hace algunos años, es la presencia de arsénico en el agua subterránea, un problema que afecta a una parte muy considerable del país y muy especialmente a nuestra provincia. Valga como ejemplo la situación que afecta a General Pico, donde el crecimiento de la población también agrandó el problema, máxime desde que el gobierno nacional suspendió la continuación del acueducto del río Colorado, que hubiera servido al norte provincial.
Ahora, un equipo de investigación del Conicet y la Universidad de Buenos Aires acaba de desarrollar un material para remover arsénico y otros contaminantes del agua, consistente en carbón activado modificado con sales metálicas. Años atrás, cuando los gobernantes proyectaban un país serio, basado en grandes obras y lejos de planes pensados por militares estadounidenses, prosperó durante un tiempo la idea de derivar agua por un canal que escurriera alrededor de 20 metros cúbicos por segundo, tomados del río Paraná, una insignificancia para la magnitud de ese curso. Con el mismo se abastecería de agua de buena calidad la franja de las provincias de Buenos Aires y La Pampa afectadas por la presencia de arsénico.
Las ventajas del notable hallazgo del Conicet son varias, pero acaso las más interesantes serían su bajo costo, tanto para aplicaciones domésticas como industriales. La importancia de este logro científico se evidencia al considerar que, sin gastos de energía, este sistema de filtrado potabiliza aproximadamente un litro de agua cada dos minutos con un detalle muy significativo: el costo para reutilizar el filtro es muy bajo. Además, según los investigadores, hay una razonable expectativa de que también sirva para la depuración del agua de otros microorganismos y “resulte eficiente para la remoción de herbicidas”, que suelen ser contaminantes serios.
Cumplidas las etapas de prueba que avalan las afirmaciones anteriores, una pregunta se impone: ¿Este singular descubrimiento podrá ser la base de algún proyecto de la industria nacional? Sería lo lógico y deseable, pero el interés oficial en asumir o propiciar esta clase de investigaciones de resultado tan positivo es prácticamente nulo. Con esperanza, uno de los científicos intervinientes señala que “estamos a la búsqueda de una empresa para poder avanzar hacia la comercialización del desarrollo”.
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