Miércoles 30 de noviembre 2022

Patriarcado global

Redacción 27/09/2022 - 08.01.hs

Pactos de varones, complicidad sistémica, existencias interrumpidas que desaparecen ¿mágicamente? con muertes anunciadas, que se encubren.

 

*VICTORIA SANTESTEBAN

 

El machismo no es patrimonio cultural de ninguna región en particular: traspasa fronteras hasta instalarse a sus anchas en cada rincón del planeta y convertirse en norma. En Irán, el 15 de septiembre, la policía de la moral instruida por lineamientos patriarcales en la interpretación del Corán, asesinó a Mahsa Amini (22) por violar el código vestimenta tras quitarse el hiyab. En Ecuador, el 11 de septiembre, María Belén Bernal (34) ingresó a la Escuela de Policía para ver a su marido, el teniente Germán Cáceres ahora prófugo, y permaneció desaparecida hasta el 21 de septiembre, cuando la policía halló su cuerpo.

 

En Argentina, cada 30 horas una mujer es víctima de la violencia machista letal, que diseña la estadística espeluznante: se produce un femicidio cada dos horas en América Latina. Quatar, la sede del mundial es territorio de abierto patriarcado con legislación explícita que reglamenta las violencias, toleradas por el machismo mundial.

 

En Finlandia, la primera ministra Sanna Marin es otra vez blanco de críticas por la viralización de imágenes privadas, lo que recuerda a series de ficción y a la realidad acerca de la violencia política contra las mujeres en nuestro país -y en el mundo-. En cada región del planeta machirulesco podrían nombrarse ejemplos infinitos, relatos desesperados de violencias y crónicas de muertes anunciadas. La violencia de género esparcida en un mundo que todavía se resiste a ser más justo e igualitario.

 

Irán.

 

La policía de la moral iraní detuvo y torturó a Mahsa Amini, de 22 años, quien murió en un hospital de Teherán. La policía indicó que la causa de muerte fue "paro cardíaco repentino", la versión institucional y universalizada de las fuerzas de seguridad tanto en Irán como Argentina, en Estados Unidos o en Francia. La violencia de género global intersecciona con la violencia policial-institucional, también global, patrimonio de toda la (des)humanidad. Desde el femicidio de Mahsa, el pueblo iraní salió a pedir justicia e igualdad de género. El fuego que en Occidente incineraba corpiños, allá chamusca velos. Occidente mirando a Irán para confirmar su sesgo islamofóbico refuerza los discursos peligrosos que se agarran del feminismo para más adhesiones. Así las cosas, el femicidio de Mahsa es aprovechado políticamente para reducir en una simple dicotomía de buenos y malos toda la complejidad del asunto.

 

La lógica hollywoodense tan instalada de amigo-enemigo cosecha la siembra de antaño, de odio visceral, que la industria mediática en todos lados -Argentina incluida- replica. Un feminismo colonizador que se posiciona como salvador de las iraníes, se hace eco de los prejuicios contra el mundo islámico, y así infantiliza, revictimiza y atrasa. El discurso feminista occidental-burgués sirve a intereses alejadísimos del movimiento de mujeres, mientras feminismos más comprometidos se pronuncian en reconocimiento y entendimiento de la lucha iraní, con acompañamiento sororo y sincero, pluricultural y respetuoso.

 

Contra el aprovechamiento occidental y su artillería costumbrista contra los países islámicos no alineados con el imperialismo estadounidense, más lecturas amorosas y comprensivas desde los feminismos del mundo.

 

Ecuador.

 

La noche del 11 de septiembre, María Belén Bernal, una abogada ecuatoriana de 34 años, ingresó a la Escuela Superior de Policía en Quito, donde se encontraba su marido, el teniente Germán Cáceres. María Belén permaneció desaparecida hasta el pasado 21 de septiembre, cuando la policía halló su cuerpo en el cerro Casitagua de Quito. Los testimonios indican que María Belén y Cáceres discutieron en un dormitorio del recinto policial, que Cáceres la golpeó por aproximadamente 20 minutos mientras María Belén gritaba "auxilio, me matan". Nadie intervino. Un cadete habría alertado a su superior sobre los golpes, pero el oficial de Policía le habría dicho que no intervenga en "líos de marido y mujer".

 

El presidente Guillermo Lasso confirmó el femicidio de María Belén y destituyó a dos generales de la Policía y al criticado ministro del interior -Patricio Carrillo- quien había indicado que la policía "hizo su trabajo". Carrillo muy livianamente solicitó informes de los policías imputados y su prisión preventiva, aunque la única detenida fue una cadete, por mantener una "amistad especial" con Cáceres. La línea de investigación sigue reforzando estereotipos de género y más violencias.

 

Mientras tanto, Germán Cáceres, casado con María Belén desde 2017, continúa prófugo. "Presidente, exijo justicia. Esto es un crimen que pasó en la Escuela Superior de la Policía. Me arrebataron a mi hija, a manos de un servidor de la Policía prófugo. Necesito saber la verdad", demanda Elizabeth Otavalo, madre de María Belén, junto a su nieto de 12 años. El femicidio de María Belén en Ecuador nos remite a los femicidios de las turistas mendocinas María José Conni (22) y Marina Menegazzo (21) en 2016, caso que se presentó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por las irregularidades en la investigación ecuatoriana.

 

Mundo.

 

Pactos de varones, complicidad sistémica, existencias interrumpidas que desaparecen ¿mágicamente? con muertes anunciadas, que se encubren. Se traga la tierra abonada de machismo rancio los cuerpos violentados hasta el extremo. El femicidio corola cada una de las violencias perpetuadas y toleradas contra las vidas feminizadas, en las que entre chistes y canciones que se dicen de amor, se normativiza la opresión recalcitrante. Opresión y represión mundiales que obvia o sutilmente perpetúan injusticias, apañan violencias, se engrandecen a los golpes, se regocijan con las muertes. Despojarse de a poco de la maraña odiante que se coló en los pensamientos a fuerza de imágenes que buscan chivas expiatorias, para detenernos a mirarnos mejor, hasta reconocer la humanidad que nos hermana y titulariza personas con derecho a vidas libres. Que el odio enquistado se corroa con la ternura, con el calor en el pecho contento, con las caricias y los besos, con el alivio del abrazo y el refugio de las manos universales, para Nunca Más

 

Ni Una Menos.

 

*Abogada, Magíster en Derechos Humanos y Libertades Civiles

 

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