Martes 06 de diciembre 2022

Reducción a la servidumbre

Redacción 06/10/2022 - 09.06.hs

Parece que algunas verdades son muy molestas en Juntos por el Cambio; y que lo mejor para su dirigencia es esconderlas. Lo que dijo Facundo Manes sobre el espionaje ilegal que practicó Mauricio Macri bajo su gobierno es un dato de la realidad, no un invento. Hay varias causas judiciales en marcha; hay un prófugo de la justicia argentina en Uruguay: "Pepín" Rodríguez Simón; hay desesperación por llevar las causas que investigan el tema hacia los tribunales de Comodoro Py, en donde sobran los jueces amigos dispuestos a desvincular a Macri de cualquier imputación; hay, incluso, varios dirigentes macristas que fueron espiados por su propio jefe político. Es decir, el espionaje ilegal fue un hecho, quizás el más escandaloso, que protagonizó el gobierno de Macri. Pretender taparlo con artimañas negacionistas es todo un síntoma de la enfermedad que aqueja a nuestra derecha: la fascinación por la mentira. Volver a mirar el debate televisivo que protagonizaron, en la campaña presidencial de 2015, Mauricio Macri y Daniel Scioli, es un buen ejercicio para confirmarlo.

 

Ahora bien, el reto que le dio la conducción nacional de la UCR a Manes por decir lo que dijo es una nueva muestra del sometimiento al PRO en que ha caído el radicalismo. Una suerte de "reducción a la servidumbre" indigna de la larga trayectoria del partido de Alem. Puede recordarse el reciente destrato que le propinara Macri semanas atrás cuando habló en forma harto despectiva de, nada menos, Hipólito Yrigoyen, ofensa que apenas despertó tibios lamentos y quejas de los correligionarios.

 

La mentira como arma política ha sido siempre un recurso típico de la derecha. Un recurso inevitable, podría decirse, y hasta comprensible. Como su programa es elitista y antipopular por ideología y convicción, no le queda otro remedio que pedir el voto a la ciudadanía con falsas promesas, con mentiras. Se insiste otra vez con la misma recomendación: volver a ver el video de aquel inolvidable debate de 2015.

 

Cuando Manes, entrevistado por Luis Majul, expresó que "hubo evidencias de que se espió a gente, incluso de su gobierno", en referencia a Macri, no hizo otra cosas que decir la verdad. Como el héroe del cuento del danés Hans Christian Andersen, se animó a decir "el rey está desnudo", para horror de toda la corte.

 

Lo mismo, exactamente, le acaba de ocurrir a la "corte" de JxC. Todos sus miembros vieron lo que sucedió con el espionaje ilegal -los sótanos de la democracia, como acertadamente fue definido- porque incluso muchos de ellos lo sufrieron, pero lo niegan. Fue tan vergonzoso, tan inconstitucional, tan antidemocrático, que solo les queda la negación para salvarle la ropa a Macri y salvarse ellos como partícipes silenciosos del mismo gobierno.

 

Pero la mentira tiene patas cortas y un hereje, por ingenuidad o error de cálculo, la dejó expuesta a la luz del sol. De ahí el gran enojo de los dirigentes macristas como Vidal, Larreta o Lombardi que salieron en tropel para defender al jefe propio. Y la humillante sobreactuación de la mesa nacional radical que se arrojó sobre la granada para defender... al jefe ajeno.

 

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