Santa Rosa en el centro de las oportunidades
Por Luciano di Nápoli*
Vaca Muerta es naturaleza: nadie decidió que ese mar de energía estuviera ahí. Pero adónde va a parar la riqueza que genera no es naturaleza, es decisión. Su explotación necesita una logística enorme y cada vez más sofisticada para sostenerse, y buena parte de ese movimiento cruza el centro del país. Cruza La Pampa. Cruza nuestra ciudad. La pregunta es: ¿pasa de largo por las provincias del camino, o deja algo en cada lugar que toca? Eso no lo decide la geología: lo decide la política. Y para mi la respuesta es clara: lo que pasa por Santa Rosa tiene que dejar algo en Santa Rosa. Ya no estamos dispuestos a verlo pasar de largo.
Durante mucho tiempo lo vimos pasar. Miles de camiones rumbo al sur, todos los días, cargados de arena, equipos y caños para los yacimientos: un río de actividad económica que atravesaba la ciudad sin dejar demasiado. Éramos lugar de paso.
Yo creo que una ciudad no puede resignarse a mirar pasar la oportunidad. Tiene que estar preparada para agregarle valor acá, para que algo de esa riqueza quede en trabajo, en inversión, en crecimiento.
Santa Rosa está ubicada donde se cruzan las rutas 5 y 35: en el corazón del país. Esa posición no es un dato de la geografía; es una ventaja competitiva. Con esa idea creamos el Mercado Concentrador, hoy una referencia regional en la comercialización de alimentos que no deja de crecer. La lección de esa experiencia es que una locación estratégica se convierte en desarrollo solo cuando una decisión de gestión la aprovecha.
Porque esto excede a Santa Rosa. La Pampa es una provincia que produce: el alimento que genera nuestro campo, el petróleo de nuestras áreas hidrocarburíferas y una trama de pymes que sostienen el trabajo en cada pueblo. Aunque no esté en nuestro territorio, Vaca Muerta abre una oportunidad en ese mapa productivo, quizás la más grande en mucho tiempo. La pregunta que tenemos que hacernos los pampeanos es qué lugar vamos a ocupar nosotros en ese mapa productivo.
Santa Rosa ya viene respondiendo esa pregunta. Y no con discursos, sino con decisiones concretas: en estos años derribamos, uno por uno, los obstáculos que hacen que una inversión mire para otro lado.
Con el nuevo Código Urbano habilitamos corredores comerciales y zonas destinadas a logística donde antes la norma lo impedía: suelo para que la actividad económica tenga dónde crecer.
Con la mejora de la circunvalación facilitamos la circulación del tránsito pesado con seguridad y sin ahogar la ciudad.
Desburocratizamos el Estado municipal y ordenamos la actividad comercial en un solo cuerpo de reglas claras, para dar previsibilidad a quien quiera invertir.
También digitalizamos y rediseñamos los trámites de obra y habilitación, promoviendo gestiones expeditivas, porque una inversión que pierde meses en un expediente termina yéndose a otra ciudad.
Nada de esto es improvisación. Es consecuencia de una decisión que tomamos hace tiempo: posicionar a Santa Rosa como ciudad logística central del país. Lo que ayer fue una idea, hoy empieza a tomar forma. Construimos de manera deliberada una plataforma. Preparamos la ciudad para estar a la altura de la oportunidad más importante que tuvo la provincia en décadas.
Porque una ciudad que quiere recibir inversión y trabajo tiene que ser, antes, una buena ciudad para vivir. Y Santa Rosa lo es. Tiene servicios públicos que funcionan, educación gratuita y accesible en todos los niveles, atención de salud de primer nivel, espacios públicos de calidad y una vida cultural, deportiva y recreativa que la hacen atractiva. Ya lo vimos, aparece una y otra vez entre las ciudades donde mejor se vive en la Argentina. Eso también es competitividad, porque nadie trae a su familia ni su capital a un lugar donde no se vive bien.
Yo entiendo el desarrollo así: un Estado que ordena, facilita y abre la puerta, y un sector privado que invierte y genera empleo de calidad. Cuando esa sociedad funciona, gana la gente: la que consigue trabajo y la que ve crecer su ciudad.
Y no me quedo esperando a que las inversiones lleguen solas. Salgo a buscarlas: me traslado a otros lugares del país y les muestro a empresarios, emprendedores e interesados lo que Santa Rosa tiene para ofrecer. Y también dialogo con las pymes pampeanas, que tienen un rol protagónico en este proceso. Porque las oportunidades no esperan, hay que promoverlas: la ciudad que no va por ellas se queda mirando cómo otra las aprovecha.
Durante demasiado tiempo fuimos lugar de paso. Ese tiempo debe terminar. De aprovechar Vaca Muerta se habla mucho: se anuncia y se promete. Nosotros elegimos otra cosa: prepararnos con hechos concretos, para que cuando las oportunidades se presenten, encuentren una ciudad lista. Mejor que decir es hacer.
Porque lo que se juega es más grande que una ciudad: es una provincia entera decidiendo si se queda en el discurso o convierte esta oportunidad en trabajo para su gente. Santa Rosa ya eligió. Estamos en el centro del país. Es hora de estar en el centro de las oportunidades.
* Intendente de Santa Rosa.
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