Silencio que habla de viejas complicidades
La recordación del sangriento golpe de Estado de 1976 tuvo este año una significación especial. No solo porque se cumplió medio siglo de aquella funesta fecha, sino además, porque este año encuentra a la Argentina con sus máximos niveles de gobierno ocupados por una runfla de negadores de aquél genocidio y de las consecuencias humanas, políticas, sociales y económicas del período oscuro en que nos sumergió la entente cívico militar que irrumpió el 24 de marzo de aquél año.
Por eso mismo, el consecuente refuerzo de la memoria y del Nunca Más tuvieron este año una consigna militante que tuvo su manifestación más contundente en las marchas que unieron a millones de argentinos en toda la geografía del país para reafirmar que no hay lugar para el olvido.
Por contrapartida, en los máximos niveles de gobierno las autoridades parecen replicar y aumentar aquel despreciable lema macrista que aseguraba que la bandera de los derechos humanos era un “curro”, en la propia dupla gubernamental que alterna entre una vice que no tiene empacho en ir a merendar con los represores en sus lugares de detención, y un presidente que habla de la “verdad completa” como si no hubiera sido el Estado terrorista que parece reivindicar, el mayor exponente del ocultamiento de la verdad con la desaparición de treinta mil de personas que aún hoy, en su mayoría, no se sabe donde están sus cuerpos.
Pese a este esfuerzo presidencial por la desmemoria, la memoria ganó nuevamente este aniversario y fueron numerosos los gremios, agrupaciones políticas, cooperativas, organizaciones de derechos humanos y entidades sin fines de lucro que se sumaron a la conmemoración aunque más no fuera con alguna que otra publicación en redes sociales o en los espacios publicitarios de los medios de comunicación.
También las instituciones de los distintos estamentos del Estado en la provincia se manifestaron con la organización de actividades conmemorativas y homenajes a las víctimas del terrorismo de Estado y a sus familiares.
Sin embargo, las expresiones en ese sentido por parte de colegios profesionales y cámaras empresarias de La Pampa fueron casi nulas, salvo algunas excepciones como el Colegio de Abogados y Procuradores de La Pampa, el Colegio de Psicólogos y Psicólogas de La Pampa, la Federación de Bomberos Voluntarios de La Pampa o la Federación Agraria Argentina, que recordaron la dolorosa fecha a través de sus redes sociales.
La mayoría de los colegios profesionales, las cámaras empresarias y entidades que representan a sectores de la salud, la industria, el comercio, la construcción, el campo y otras actividades económicas se mantuvieron ajenas a los 50 años de la última ruptura institucional, institucionalizada en la actualidad como Día de la Memoria. Ese silencio no pasó desapercibido y también habla a las claras de viejas complicidades y del poco compromiso que tienen estas instituciones con la memoria, la verdad, la justicia y en la construcción de la vida democrática del país.
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