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Viernes 13 de marzo 2026

Un chupamedia presidencial caro

Redacción 13/03/2026 - 00.18.hs

Los argentinos que hace dos años votaron contra los privilegios de la casta política y para poner fin a la agobiante inflación están comenzando a dudar que su voto haya servido realmente para eso.

 

Por lo menos es lo que debería inducirles a pensar una realidad que no deja de desmentir sus expectativas.

 

Día tras días, desde la estafa presidencial de $Libra, pasando por los dólares del senador que vendió su voto por cientos de miles de dólares y fue atrapado en la frontera pasándolos a Paraguay, o las coimas que desde el riñón le adjudican a la hermana del presidente y secretaria general de la Presidencia, o los dólares que, aseguran, el mismísimo presidente cobraría por entrevistas, haría dudar hasta al más fanático libertario convencido de que votó un cambio a los que se había robado todo, hasta un PBI y los agobiaban con una inflación que parecía imparable.

 

Dos años después, el vocero presidencial que vociferaba su honestidad por cadena nacional y advertía que no habría lugar para privilegios en su gestión, es descubierto llevando a su mujer como polizona del avión presidencial, haciéndole pagar a todos los argentinos, “con la nuestra”, el viaje en avión y su carísima estadía de decenas de miles de dólares.

 

Lejos de pedir perdón, lo intentó justificar embarrando aún más su ya antipática imagen de chupamedia presidencial. La soberbia con la que respondió sobre el tema es la misma con la que suele pararse desde su pretendida honestidad que se vino abajo no bien trascendió en todos los medios su maniobra delictiva. Pues es un delito hacerle pagar a las arcas del Estado los gastos ocasionados por alguien que no tiene función alguna en el gobierno, salvo la de ser la pareja del funcionario.

 

Para colmo de sus males, junto a este escándalo, se conoció el viaje que hizo en avión privado a Punta del Este cuyo costo no podría ser pagado por sus ingresos declarados.

 

Por ambas evidencias, pues el viaje de polizona de su mujer no es una simple sospecha, sino una constatación confirmada por él mismo y el uso de un caro avión privado tiene una filmación que se ha difundido profusamente por estas horas en la prensa nacional, ya debería presentar su renuncia al presidente y a su hermana la secretaria general de la Presidencia. Por lo menos si cuando hablaba de honestidad tenía resto para sostenerla.

 

Claro que no lo ha hecho y es dudoso que lo haga, porque la vara con la que mide la conducta ajena no es la misma que usa para medir la propia. Típico de casta. Alardear de ética y moral y hacerse encima de ellas.

 

La inflación, la otra razón de los votantes que encumbraron al presidente y a la nueva casta, es el otro gran tema que justificaba tirarse a la pileta libertaria con tal de salir de esa espiral que tan insoportable era.

 

No es solo que quedó en evidencia que lo que miden poco tiene que ver con el aumento de las cosas que tienen que pagar mes a mes los argentinos, sino que no baja pese a que han aplicado con ciega crueldad la receta de la ortodoxia monetaria robándoles ingresos a jubilados, trabajadores, provincias, salud, educación, obras públicas, ciencia, etc. etc. y manteniendo pisado el dólar aun a costa de endeudar monstruosamente al Estado.

 

¿Qué queda entonces de la cruzada anticorrupción y antiinflacionaria que justificaba la guerra santa contra el peronismo y que dejó como resultado un gobierno destructor de la Argentina productiva y trabajadora?

 

La respuesta honesta a esta pregunta, debería ser el punto de partida de un acuerdo político que termine con la pesadilla libertaria.

 

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