La música era un camino para mí

Redaccion 16/10/2021 - 21.01.hs

Desde Ciudad de México, donde reside hace más de 3 años, el músico santarroseño Emanuel Arias nos cuenta sobre la reedición de su primer disco y recuerda todo el trayecto recorrido.

 

Ana D’Atri *

 

Para quienes tenemos más de 30, siempre quedará en la memoria ese año en que un santarroseño brilló en un programa de televisión de Buenos Aires, donde los participantes estudiaban música y competían cantando en la gala de cada domingo. Este joven de 20 años llegó a la gran final y quedó en tercer lugar –algo que resultó injusto para muchos y muchas de nosotras–, y a partir de ese momento su carrera artística tuvo un impulso enorme y en continuo ascenso. Hablamos de Emanuel Arias, el cantante que representó a La Pampa en el reality musical Operación Triunfo, que se transmitió por Telefé entre marzo y junio del 2003.
Hoy, 18 años después del programa, el cantante vive en Ciudad de México y desde allí nos cuenta cómo comenzó su amor por la música, los primeros proyectos, el éxito en Operación Triunfo y lo que vino después de eso. Hoy también, 18 años más tarde, el cantante reedita su primer disco “Alma”, en una versión más íntima y habiendo recorrido un largo camino. Las canciones de “Almacústica” muestran un Emanuel más curtido, grabando en su propio estudio –no sólo la voz sino todos los instrumentos– y produciendo de principio a fin cada uno de los temas.

 

– ¿Cómo fueron tus primeros acercamientos a la música?

 

En mi casa siempre hubo mucha música porque mi padre es hombre de radio de toda la vida. Yo lo acompañaba y jugaba entre los discos, las consolas y creo que eso tuvo mucho que ver en mi manera de percibir la música. Recuerdo ponerme en mi casa a escuchar música. Era un oyente de música de una forma muy concentrada, escuchaba todos los instrumentos y me encantaba disfrutar de escuchar música.
También jugaba a ser Pavarotti en la casa de mis abuelos; hacíamos dúos con mi hermana jugando a ser Pimpinela; con mis primos hacíamos bandas de rock; siempre estuvo muy presente en el juego la música. Con el tiempo fue tomando un poquito más de forma cuando comencé a cantar en el coro del colegio, que voy a estar agradecido de por vida a Alberto Carpio por haberme insistido en cantar en el coro del colegio de la Universidad. Después canté en varios actos del colegio, ahí fueron los primeros pasos y empecé a ser parte de una banda de rock y a participar no sólo en actos sino a prepararnos para el Santa Rock, que se hacía a finales de los 90 y que era una iniciativa que estaba muy buena. Con esa banda, que se llamó El Jefe nos presentamos en el 97 y fueron los primeros ensayos, las primeras composiciones… también fue mi primera experiencia en un estudio de grabación. Fueron las primeras experiencias que me hicieron darme cuenta de que ese era sí o sí mi camino.
Recuerdo de muy chico, 10 o 12 años, decirle a mi mamá, “mamá, yo algún día voy a ser un cantante famoso”. Era algo que sentía muy adentro que iba a suceder.

 

Fogueo.
Una vez terminado el colegio secundario, Emanuel se preguntó cómo iba a seguir su vida. “No había nada que yo quisiera estudiar pero tenía muy claro que la música era un camino para mí, también tenía claro que no era un modo de vida fácil, pero aun así empecé a armar mis primeros shows solistas, a cantar con pistas, acompañado con Darío Zorzi en teclado y recuerdo haber hecho algunos shows en los restoranes de Santa Rosa, en algunos pubs también”, contó. Luego vinieron presentaciones en bares de Córdoba, y el regreso a Santa Rosa donde formó un trío con Alejandro Mecca y Chelo Porcel. “Yo ya había tocado con Ale antes y nos había ido muy bien, recuerdo el patio de comidas de La Anónima que era un clásico, empezamos a tocar en varios lugares de la provincia y el verano del 2002, 2003 armamos una gira en la costa, nos fuimos a Pinamar y esa fue la última temporada que hicimos con ellos previa al programa”.
“La verdad que fueron años de mucho fogueo. Yo fui muy tímido al principio y toda la experiencia que gané tocando con Ale, con Chelo y todos los amigos con los que toqué me prepararon un poco mejor para vivir esa experiencia y empezar con un mejor nivel. Son años que recuerdo con mucho cariño y lo disfruté muchísimo”, asegura el pampeano.

 

Operación Triunfo.
En el 2003 llegó la primera edición de Operación Triunfo a la pantalla de Telefé, un programa donde jóvenes cantantes de todo el país competían por un premio y al mismo tiempo accedían a una academia de artes durante el tiempo que durara la emisión. “Me pareció que era una buena oportunidad para mí. Estábamos en ese momento con Ale y Chelo tocando en Pinamar. Yo había mandado un demo en la convocatoria y empezaron a abrir los casting en diferentes lugares del país. Uno de esos lugares era Mar Del Plata, así que tocábamos como hasta la una de la mañana, me tomaba un colectivo a Mar del Plata y hacía cola afuera del canal hasta que abrían los castings, fueron dos o tres etapas con esa dinámica hasta que me avisaron que había quedado en el programa”, recuerda Arias.
Ema asegura que los días que siguieron fueron de mucho aprendizaje. “Era realmente una academia, teníamos clases todos los días, una preparación muy intensiva con excelentes profesores que nos enseñaron baile, canto, música, historia de la música, nos preparaban físicamente, fue como una carrera comprimida en tres meses, más la experiencia de enfrentarse los domingos al público y de tener experiencia también en estudios de grabación”. Cuando terminó el programa, llegaron los conciertos multitudinarios en estadios, el Luna Park, teatros, giras por el país y fuera también. “A partir de ahí empezó todo el proceso de la carrera solista, grabé mi primer disco que salió en el 2003, salí a tocarlo, tuve también experiencias como actor. Fue estar jugando en el mundo que siempre había anhelado y lo disfruté muchísimo”.
Mientras Emanuel estaba en O.T., en Santa Rosa se vivía un revuelo, sobre todo entre los jóvenes, que se agrupaban para cada transmisión en vivo para arengar con gritos y banderas, y que formando una gran caravana recibieron al cantante luego de la final. “La recepción fue increíble. Nosotros estábamos totalmente aislados, no sabíamos cómo se recibía el programa afuera, veíamos los domingos que había móviles desde la ciudad de cada uno de los participantes y yo veía la ciudad de Santa Rosa y no podía creer. Una ciudad que hasta ese momento yo la había considerado muy tranquila, donde la gente por ahí no se involucraba mucho y de repente ver un estadio lleno apoyando mi participación en el programa fue algo difícil de creer pero muy lindo de ver. Apenas terminó el programa volví a Santa Rosa y fue una caravana gigante desde que aterrizó el avión en el aeropuerto hasta el estadio de Belgrano, yo ni siquiera me lo esperaba, simplemente me dijeron vas a visitar a tu familia a Santa Rosa y terminé parado en el medio de un escenario en la cancha de Belgrano, rodeado de gente y era algo que no podía terminar de entender”, recordó aún sorprendido.
Una vez pasado el furor del reality, el cantante pudo pensar en seguir su camino desde otro lugar. Siguió con la música, giras, preparó su segundo disco en el que pudo hacer un poco de producción y componer sus propias canciones, pero coincidió con un momento complicado de la industria. Eran mediados de los 2000 y los discos se vendían cada vez menos. Además, había sucedido la tragedia de Cromagnón y muchos lugares habían cerrado. “Fueron momentos complicados pero la verdad que aprendí a reinventarme y a explorar otros lugares artísticos que tenía pendientes como la actuación y el teatro. Empecé en el 2009 a estudiar teatro y enseguida me convocaron para la primera obra con Darío Lopilato y un elenco muy lindo de gente. Fue mi primera experiencia teatral, a partir de eso todos los años me surgieron obras de teatro, musicales, hasta el 2014 que fue que me fui de Argentina. Hicimos una película también a partir de la obra Chicos católicos”, recordó.

 

Un viaje necesario.
En pleno éxito de la obra Chicos Católicos, Emanuel decidió soltar el teatro y el resto de los proyectos, para realizar un viaje por Sudamérica. “Sentía una intuición y un impulso gigante por salir de viaje, se me había metido en la cabeza desde hacía unos meses la idea de salir a viajar, a recorrer y a vivir en una casa rodante. En noviembre del 2014 arrancamos con mi compañera de ese momento con la idea de que iban a ser unos meses de viaje y que podía regresar a Argentina para hacer televisión y unos proyectos que tenía, pero la verdad que fue tan lindo lo que sucedió en el camino que renuncié a todos los proyectos que tenía”, contó Emanuel. “Empezamos el viaje por el norte de Argentina, Bolivia, Perú, cuando estábamos en Perú adoptamos un perro, que todavía es mi compañero. Esa fue la primera aventura del viaje, a los dos meses ya éramos tres en la camioneta. Después seguimos hasta Ecuador y apenas entramos nos enteramos que venía en camino nuestra hija, que se llama Jade y fue una noticia que nos hizo pensar, replantear las cosas, dudar, ver si nos volvíamos a Argentina o nos animábamos a seguir viajando. Y la verdad que ese espíritu que teníamos, desbordado de aventura y de seguridad, nos hizo tomar la decisión de seguir viajando. Recorrimos todo Ecuador hasta los últimos meses de embarazo, alquilamos una casa en la playa y esperamos a Jade, que nació y a los dos meses decidimos continuar con el viaje; así que nos subimos todos a la casa rodante, ahora ya éramos cuatro”, detalla el cantante. Luego de eso llegó Colombia y casi un año de recorrido por ese país. “En el medio volamos todos para Argentina para que la familia conociera a Jade, así que fue un pequeño intermedio de tres semanas y después seguimos recorriendo Colombia, queríamos llegar hasta México pero estaba complicado el paso así que decidimos emprender el regreso; al final nos metimos en Brasil y entramos al país por las Cataratas del Iguazú terminando un viaje de 3 años con un montón de experiencias y de aprendizaje”, asegura el pampeano. “Fue una experiencia de vida impresionante para nosotros. Mi hija nació siendo una bebé viajera hasta los dos años. Ella es una extensión de la vida misma de uno, es tener una persona a tu cargo durante los primeros años, es la responsabilidad de enseñarle el mundo y acompañar en su viaje y en su aprendizaje a una personita que va a tener algo para dejarle al mundo, así que es una felicidad enorme el día a día”, expresa Emanuel y en sus palabras se le nota el amor a miles de kilómetros de distancia.

 

Presente.
Como contamos más arriba, actualmente el pampeano vive en la Ciudad de México desde el 2018. “La verdad que estoy muy bien acá, es un país donde hay mucha industria de todo lo que hago en cuanto a la música, a las artes audiovisuales, las producciones de cine, de series, de televisión. Sigo haciendo música, trabajo en mi casa así que me vino bien toda esta situación del aislamiento para poder trabajar en mis canciones, canciones que venía acumulando hace mucho tiempo y que fui lanzando y voy a seguir lanzando cada dos o tres meses”, adelantó.
Emanuel anuncia todo a través de sus redes sociales, sobre todo por su cuenta de Instagram @emanarias y sube todo su contenido musical a las plataformas digitales.

 

* Periodista

 

RECUADRO

 

Almacústica

 

En medio de canciones nuevas y de la pandemia que arrasó con el mundo entero, a Emanuel se le ocurrió reeditar su primer disco, “Alma”. “Ese disco para mí fue muy importante porque fue mi primer disco, con canciones que me marcaron mucho y que además de venderse mucho y llegar a ser Disco de Oro, llegó a mucha gente y hay una relación emocional con todo lo que se vivió en ese momento del programa, con todo lo que pasó en Santa Rosa y en La Pampa que para mí fue increíble, sin precedentes. Fue una marca emotiva muy importante para mí y para mucha gente que vivió ese momento, que se sumó al gran apoyo que recibí”, explicó Arias. “Alma” se convirtió ahora en “Almacústica”, un disco que ya se encuentra en todas las plataformas digitales de música (Spotify, YouTube, Apple Music, Amazon Music) y donde Emanuel pudo volver a grabar todas las canciones con un sonido más acústico, más cálido y grabando él mismo todos los instrumentos y las voces, los arreglos, hacer la mezcla, la masterización, estar en el proceso de principio a fin. “La verdad que fue un gusto que me di. Me di cuenta que partía más de una necesidad mía, de renovar un poco y también de darle la posibilidad a la gente que escuchó el disco en su momento, de redescubrir esas canciones. Están tocadas, grabadas y cantadas desde otro lugar”, asegura. “Yo estoy muy conforme, muy contento con cómo quedó, cómo se escucha, la forma que tomaron las canciones, fueron a parar a un lugar mucho más intimo. A la hora de grabar cada instrumento y la voz, fue una conexión mucho más intima que la que tuve en su momento cuando estaba en plena gira y grabando el disco a la vez. Me parece que las canciones crecieron más de lo que eran”.

 

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