La lucha de Hugo Blanco

Redacción Avances 24/10/2021 - 11.48.hs

En este artículo, compartimos una entrevista a la documentalista peruana Malena Cabrera Martínez, en el marco de la 30º edición del Festival Biarritz América Latina cine & culturas, en Francia.

 

Julieta Santesteban *

 

En el marco de la 30º edición del Festival Biarritz América Latina – cine & culturas Francia, rindiendo homenaje a Perú, que conmemora este año el Bicentenario de su Independencia, se entrevistó a la cineasta peruana documentalista Malena Cabrera Martínez. Hace 21 años que Malena vive en Viena, pero nunca ha dejado de lado su historia y su país, y se ve reflejado en su último documental “Hugo Blanco, río profundo”. Conocemos un poco a Malena, sus comienzos, su pasión por el cine documental y su activismo en la visualización de las luchas campesinas indígenas en Perú.
Estudió Literatura y Lingüística en la Universidad Católica del Perú, no porque quisiera ser escritora, sino porque de todas las opciones que había era lo que la llevaba por donde le interesaba. Señala que “tiene una fuerte imaginación visual, y eso es lo que ha empujado siempre a expresarse”. Y fue en el año 2006 que aplicó a un Máster en Cine Documental en la Universidad de Barcelona, porque siempre quiso estudiar cine, y no había carrera de cine en Perú. Cuando descubrió el cine documental decidió esa vía. Su primer documental fue “Felipe vuelve”, año 2007. “Fue un registro directo de una situación familiar en los Andes, el último trabajador, un campesino indígena que era quechua hablante. Es entonces que luego aparece Hugo Blanco, me fascinó como personaje, pero no sabía nada de los trasfondos políticos”.
Malena nos habla de su reivindicación a lo que ha percibido en su mente y en el mundo exterior que no está representado, pero aclara, que no es una película para reivindicar a Hugo Blanco. El retrato que está dedicado en el documental, tiene la virtud principal de disociar los diferentes movimientos revolucionarios de las luchas de los años 60 y de redefinir los combates que fueron de Hugo Blanco, actor de la primera Reforma Agraria en Perú y activista incansable por la causa indígena. Lideró el levantamiento campesino quechua en la región cusqueña de Perú y entabló un puente entre los intelectuales de habla hispana y los trabajadores de habla quechua. Podemos ver muy bien reflejado en el documental la mirada de Hugo respecto a la lucha, no desde un liderazgo personal, sino colectivo. Hugo Blanco plantea que las luchas son colectivas y la recuperación de las tierras es a través de la organización comunal.

 

¿Por qué río profundo?
El título del documental, “Hugo Blanco, río profundo”, referencia a la obra de José María Arguedas, escritor, poeta, traductor, profesor, antropólogo y etnólogo peruano. Malena nos cuenta que los ríos profundos son algo característico de los andes peruanos, y que Arguedas hizo una transculturación en sentido literario del quechua al castellano. Nos comenta que el autor en su obra “Ríos profundos”, logró expresar en castellano el mundo del corazón quechua, que es un idioma y una cultura muy distinta. “Lo conozco porque soy de Cusco y entendí que hay una huella de lo andino quechua que me gusta representar con ese nombre de río profundo y me pareció que Hugo Blanco ha intentado hacer una transculturación del sentido político de la sabiduría política indígena y también como un hombre alegórico, así como los líderes indígenas norteamericanos que tienen nombre de naturaleza, también por eso me parecía que le quedaba bien porque muchas de sus luchas son por la naturaleza, y en contra de las empresas transnacionales”.

 

– ¿Cómo llegó Hugo Blanco a tu vida, qué fue lo que motivó para realizar el documental?

 

– Fue muy interesante, yo había terminado la Universidad y comencé en una institución; era de medios de comunicación virtuales. Entonces les había llegado una carta del Congreso Nacional Campesinos, su nota de prensa probablemente a los medios, y mandaron a la chica más nueva, me mandaron y seguro nunca lo iban a publicar, de hecho, nunca publicaron lo que yo escribí, pero para mí, fue todo un suceso. Llegué al Congreso Nacional de Campesinos del Perú, en una casona antigua de Lima de esas que se están cayendo y vi lo que sería una asamblea. Era un congreso, pero era una forma muy respetuosa de hablar de la gente, de los campesinos, unos con otros con sus acentos de las diferentes regiones, era una conversación, un intercambio tan mesurado que no era para nada lo que se veía en el Congreso de la República”. Para mí fue ese mundo campesino que conversa, que hace su asamblea mejor que los supuestamente educados, porque supuestamente los campesinos no son educados, los llaman analfabetos; tenían una cultura de comunicación y de conversación, eso me impresionó mucho. Había un señor, parecía el más mayor, se lo oía con respeto, pero era uno más, y resultó ser Hugo Blanco. La imagen que se recuerda de él … es él, el guerrillero, el individuo, el hombre fuerte, y yo veía una persona igual que las otras, que conversaba con respeto en un congreso. No le estaba arengando a nadie, no le estaba bajando línea a nadie, diciendo qué hacer o criticando, que, en Perú, por la guerra interna, es todo lo que se relacionaría con ser guerrillero, que es la imagen que se le adjudicó a Hugo Blanco. Pero él es lo que se ve en el documental, él juega con paradojas, contradicciones, me pareció todo un personaje, y ya no era el hombre líder joven fuerte, sino que era el hombre mayor de barbas blancas, el activista que sin embargo, si en nada coincidía de la imagen construida durante años, más bien lo que tenía ese hombre era su energía imparable.

 

– ¿Cómo fue el proceso del documental?

 

– Conocí a Hugo Blanco en el año 2000 y terminé la película en el 2018. Se estrenó en 2019 y los primeros financiamientos recién en el 2013. Decidí hacer la película y decirle quiero hacer una película sobre ti en el año 2009. Fue un proceso de mucha investigación y trabajo donde tuve que reducir porque Hugo Blanco tiene muchas vidas. En un documental como este no entra mucho, al menos que te quieras poner muy periodístico y eso que yo doy bastantes datos, investigué mucho más de lo que se puede ver en el documental, pero me quedé con el Hugo indio; ese es el que vi desde el inicio hasta el final y es el que se ve en la película. Entonces hice un acercamiento personal para lograr esa intimidad con la cámara, es un acercamiento donde parece que la cámara no está. Luego conseguí financiamiento y pude pagar un equipo de argentinos para filmar. Fue un rodaje donde la idea era captar ese Hugo Blanco del presente y las huellas del pasado que era mi premisa: todas las huellas del pasado que se puedan ver en el presente. Fueron tres rodajes distintos: una conversación donde le interpelo su posición sobre Sendero Luminoso y luego los otros dos rodajes, donde ya había investigado bastante en el sentido de acercamiento previo a los personajes.

 

En Europa.
La película fue estrenada en marzo de 2019 en Francia. “La recepción fue muy buena y ahora aquí también, mucha gente se emociona. Pero nunca me he puesto a pensar que soy una cineasta Latinoamericana en Europa, de hecho, no sé por qué las personas aquí se emocionan tanto, y pienso qué fibra le tocará a cada uno, porque veo hombres, mujeres de distintas edades y países. Con este documental aprendí lo que es hacer una obra para una audiencia también y me alegra sentir que se le está dando algo positivo con la película.

 

– ¿Y cómo fue la recepción del documental en tu país?

 

– La recepción muy bien, Perú es el lugar de donde es la historia, el interés fue mayor. El comentario fue recurrente “a ese Hugo yo no lo conocía”, y lo dicen con tristeza, porque a Hugo Blanco la propia izquierda lo idealizó y lo desfiguró mediáticamente. Por otro lado, para quienes están en las luchas colectivas, que no son ni partidistas, ni por el parlamento, que son las que se muestran en el documental y que conocen perfectamente a Hugo; para ellos no era ninguna sorpresa.

 

– ¿Y el público que no conocía a Hugo Blanco?

 

– El documental lo vieron personas que algo habían escuchado de él. Pero definitivamente, Hugo Blanco es parte de la historia de las luchas por la distribución de la tierra que es lo que cambió el panorama contemporáneo en la sociedad peruana. Las luchas, la reforma agraria que luego surgió, removieron esos estamentos bien fuertes, indígenas abajo y latifundistas en este caso por generalizar arriba, entonces todos tienen desde sus abuelos esa historia, todos conocen la historia.

 

En cuanto a la distribución de la película, como expresa Malena, “se mostró en zonas donde no hay cine con discusiones, porque la idea es que en la memoria de generaciones más nuevas esté y hubo muchas iniciativas de los más jóvenes en querer conocer la historia”.
También es interesante saber que Hugo Blanco, en palabras de Malena, se proletarizó como trabajador frigorífico en Argentina, más precisamente en la ciudad de La Plata, donde comenzaron sus inicios sindicales, empezó a militar en el trotskismo y estuvo en la resistencia acompañando a Perón en el Golpe del 55.
Para finalizar, Malena habló un poco desde su mirada como mujer cineasta y se proclama fan de la paridad. Participa en dos instituciones, una es la Asociación de Mujeres y Disidencias Audiovisuales y la otra es la Asociación de Mujeres y Guionistas de Cine. Expone que el empoderamiento parte de creer una misma en diversas posibilidades de manera positiva para realizar y crear. Nos cuenta que creció con mujeres, fue a un colegio de mujeres y nunca aprendió a diferenciarse de lo que quería o que por el hecho de ser mujer no iba a poder. “Es importante apoyarnos entre mujeres”, sostiene.
La película se puede ver en Vimeo y a través de la página www.hugoblancofilm.com
Cabe destacar que el Festival Biarritz América Latina cinema & culturas, llevado a cabo entre el 27 de septiembre y el 3 de octubre; ha contado con la participación de otros países entre los que se encuentra la Argentina con la intervención de tres largometrajes que compitieron en la categoría de Ficción: “Piedra Noche” de Iván Fund, película que inauguró el festival; “Fanny Camina” de Alfredo Arias e Ignacio Masllorens, ganadora del premio público y “Jesús López” de Maximiliano Schonfeld, ganadora del premio Abrazo a la mejor película, con una dotación de 7000 euros para la distribución de la película en Francia. En la competencia Documental participaron “Adiós a la memoria” de Nicolás Prividera; “Conciertos para la batalla de El tala” de Mariano Llinás; “Esquirlas” de Natalia Garayalde y “Qué será verano” de Ignacio Ceroi, ganador del Premio al Mejor Documental con una dotación de 2.500 euros ofrecida por France Médias Monde. Y por último en la categoría Cortometraje, de Argentina participaron: “El Oso antártico” de Nicolás Abello y Alejandro Cozza; “Jardín de Piedra” de Gustavo Fontán y “Poilean” de Claudio Caldini.

 

  • Colaboradora desde Francia
' '

¿Querés recibir notificaciones de alertas?