Defensa de márgenes
En esta nota, la autora rememora las estrategias empleadas por los colonos pioneros para encauzar el río Colorado que avanzaba sobre chacras y casas de los pobladores debido a una gran crecida.
Gladys Pelizzari *
Ante el avance del río sobre la primitiva Colonia 25 de Mayo, los colonos defendieron sus chacras utilizando “pie de gallo” y “malulos”.
La lucha contra la actividad erosiva del río sobre las costas, fue tarea de los colonos, desde los inicios mismos del poblamiento. Emplearon para ello, los elementos que el medio les ofrecía y las técnicas para ríos de llanura que se aplicaban en otros lugares, ante situaciones similares. Entonces la fuerza e ingenio del hombre eran fundamentales.
Hasta la década del 40, el río Colorado corría recostado sobre la margen rionegrina, pero luego fue orientando su brazo principal hacia la costa pampeana. La creciente de diciembre 1941- enero 1942 alcanzó los 772 m3/seg, el agua cubrió extensas zonas de frutales y alamedas y varios pobladores debieron abandonar sus chacras.
Pie de gallo.
Los colonos realizaron obras de defensa, empleando “pie de gallo” y “malulos” también llamados atados de monte. Organizaron una cuadrilla al mando de Tránsito Cerda y que integraban Cosme Bustos, Eloy Domínguez, Fermín Molina, Emilio Retamales, Leoncio Ainó, Alfredo Nicolini, Juan Chelo Muñoz, Luis Pereyra y Crescencio Cerda. “En el armado de los pie de gallo se empleaban tres palos de álamo, alambre de atar y alambre romboidal para fabricar el canasto que se llenaba con roca basáltica o canto rodado que actuaba como lastre” (Cosme Bustos: 1999). “En noviembre de 1960 estábamos haciendo una defensa y el río se vino por detrás de los pie de gallo y se los llevó. Hicimos una defensa frente a la Escuela y a La Estancia. Armamos una balsa de palos atados con sogas y con un cable atravesamos el río. La balsa se dio vuelta y corrimos peligro de ahogarnos” (René Cruces: 2000).
Malulos.
“Para armar los malulos también llamados atados de monte, colocábamos una camada de tamarisco verde o jarilla, arriba otra de cortadera bien tupida, luego una vara de álamo de 10 a 12 m. que actuaba como núcleo, otra capa de cortadera y tamarisco y la atábamos bien con un alambre, como si fuera un matambre. Se le colocaba una rienda para llevarlo hasta el lugar requerido. La función del malulo era reforzar la fila de pie de gallo” (Cosme Bustos: 1999).
Los obreros que se ocupaban de la tarea de colocarlos en el río, debían ser expertos y saber nadar. Trabajaban en época de bajante, con el agua helada hasta la cintura.
Era un tipo de defensa de bajo costo, dado que la mayoría de la materia prima se obtenía en el lugar.
No siempre tuvieron la efectividad que pretendían, dado que los fenómenos erosivos presentaban una variedad infinita, desde el arrastre de sedimentos, canto rodado y vegetación, hasta la formación de socavones que provocaban derrumbes en las costas, con un fuerte ruido, que alarmaba a las familias. La eficacia de estas obras fue mejorando con el tiempo, a medida que se acumulaba experiencia y con el apoyo de una acción oficial más decidida y con mejores equipos. Es de destacar, que las autoridades de la “Comisión Técnica del Río Colorado” debieron acudir a los colonos, que tenían conocimiento en este tipo de defensa.
Durante la importante inundación del año 1954, con 818 m3/seg, el Gobernador Dr. Salvador Ananía viajó a la Colonia para observar las zonas afectadas y dialogar con los pobladores. “Dispuso que se trasladara el Director de Vialidad Provincial José Zelaschi y pidió el apoyo del Ejército para que enviaran soldados que colaboraran en las tareas, como personas hábiles en el manejo de dinamita.” (Diario Pregón: 25/11/1954).
La cuadrilla de los Cruces.
Durante los comienzos de la década del 60 trabajó en la defensa la “Cuadrilla de los Cruces,” integrada por José Cruces como Capataz y sus hijos René, Isaías, Humberto, Adolfo, José del Carmen, Aladín y Omar. Además trabajaron Pascual Colipe, Isidoro Belmar, Jaime Soarzo, Domingo Quintana, Carlos Abeldaño, Amalio y Roque Valdez. Los grandes ejemplares de álamo los traían desde chacras de El Sauzal y de La Estancia de los ingleses. Las rocas de basalto para rellenar los canastos de los pie de gallo se extraían en la cercanía del Puesto Muñoz (Gobernador Ayala). “Como el basalto se presenta en bloque, trabajamos con dinamita y martillo a nafta para separarlo. Realizaba esta tarea junto a Isaías Cruces. La dinamita venía en cartuchos, se colocaba el detonante y la mecha con un cable largo, que permitía ponerse a salvo.” (Jaime Soarzo: 2000).
A medida que acumulaban conocimientos sobre el comportamiento del río fueron perfeccionando sus tareas. Luego, apoyados por una acción oficial más decidida y con mejores equipos, las obras se fueron desarrollando con mayor efectividad. Las autoridades de la “Comisión Técnica del río Colorado,” debieron convocar a los colonos pioneros, que contaban con los conocimientos para realizar este tipo de defensa. Así lo reflejó Edgar Morisoli en el poema “Lenguaraz de los confines” 2018: “Si merma el agua en la Toma,/ llámelo a Roque Valdez:/ pie-de-gallo que él plantaba,/¡ni el Diablo lo iba a mover!”.
* Profesora de Historia
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