El impacto de la música
Estudios científicos determinaron que las canciones que nos movilizaron entre los 13 y los 17 años de edad son las que mayor impacto tienen a lo largo de la vida.
Julieta Aiello *
La música que elegimos a lo largo de nuestra vida puede tener un gran impacto en nuestra forma de ser, en la conformación de nuestras opiniones e incluso en aquello con lo que soñamos. La ciencia, sin embargo, ha demostrado que la influencia de la música en los seres humanos alcanza su punto más fuerte durante la adolescencia.
Estudios científicos, como el publicado en Memory & Cognition por Rubin, Rahhal y Poon, y la investigación de neuroimagen realizada por Petr Janata en la Universidad de California en Davis, señalan que las canciones que nos movilizaron entre los 13 y los 17 años son las que mayor impacto tienen a lo largo de la vida, ya que el cerebro se encuentra en una etapa de alto desarrollo.
“La música escuchada durante este período activa simultáneamente las vías de la amígdala, el hipocampo y la dopamina, creando recuerdos emocionales inusualmente duraderos”, expresaron desde el medio Mental Aspect, al referirse a cómo una canción asociada a la adolescencia puede transportarnos de inmediato a un lugar, una persona, un momento o a las sensaciones de esa etapa de la vida.
Puede que en la adultez no sigamos escuchando la misma música que en aquellos años, pero eso no implica que haya perdido su importancia emocional. Un fenómeno que no se explica únicamente desde la nostalgia, sino también desde los postulados de la neurobiología. Tal vez por eso puedan entenderse las declaraciones de Ben Goldwasser, de MGMT, quien afirmó en una entrevista de 2024: “No me importa nada lo que está de moda, y he vuelto a escuchar mucha de esa música. King Crimson era mi banda favorita en el instituto”.
Prevenir la demencia.
Un estudio realizado por la Universidad de Monash, en Australia, analizó a 10.800 adultos mayores de 70 años que estaban en contacto con la música y no tenían diagnóstico de demencia. “Se utilizaron modelos de regresión de riesgos proporcionales de Cox para determinar la asociación entre el nivel de participación musical (escuchar música, tocar un instrumento o una combinación de ambos) y el riesgo de demencia a partir del tercer año”, explicaron sobre el método aplicado.
Por un lado, se registró una reducción del 33% en el riesgo de demencia entre las personas que escuchaban música de manera constante, y también se observaron mejores puntuaciones globales de cognición y memoria en ese grupo. De todos modos, no se comprobó que quienes tocan un instrumento presenten una disminución significativa en el riesgo de desarrollar demencia.
* Indie Hoy
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