Jueves 30 de mayo 2024

La paz como herramienta

Redaccion Avances 11/02/2024 - 12.00.hs

En esta entrevista conocemos a Jeremías Baraldi, un ser inquieto, apasionado por las cosas “que no te enseñan en la escuela”, según sus palabras. Es músico, compositor, cazatormentas y observador del Servicio Meteorológico Nacional.

 

Estefanía Bernatené *

 

Jeremías Román Baraldi (24) es observador Meteorológico del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), tallerista de Vértice Educativo en escuelas secundarias, compositor y músico de hip hop y trap. Pero sobre todas las cosas, es un apasionado de la simpleza del universo, la verdad y la mente en expansión.

 

Conocido por su apodo Shinjin, hincha empedernido de Ferro de Pico, es un joven que sale de la media de la generación Z y busca la paz como herramienta fundamental.

 

“Shinjin es la voz de mi alma”, dijo. “Podría decir que Jeremías es la parte formal para todo lo que tiene que ver en esta sociedad y el trabajo; mientras que shinjín es quien rompe todas las barreras, es el artista que tiene muchos puntos de vista deferentes, mientras que Jeremías es quien más se amolda y debe caretearla más, pero siempre mantengo un equilibrio”, señaló. “Es una dualidad, uno que hace el trabajo y otro que se dedica a buscar el equilibrio”, indicó.

 

Señaló que el término shinjin, proviene del budismo y significa “corazón despierto, espíritu iluminado”. “Ese fue mi nombre de rapero, pero también es mi nombre más íntimo para quienes me conocen”. “Después de muchos años de pasarla mal, sentir que no encajaba en la sociedad, pasé por momentos difíciles, algo inexplicable para mí, sin embargo hoy siento que desperté y que vivo el momento”, señaló.

 

Música para el alma.

 

Jeremías dijo que los cambios llegaron de la sanación interior que logró complementar con la música, el servicio social y el acompañamiento a la juventud de Toay.

 

“La música llegó como un bálsamo a mi vida y de repente el hip hop fue una gran ayuda porque creo que mi disco es el primero que habla sobre salud mental”.

 

“Desde antes de la pandemia empecé a sufrir de trastornos de ansiedad; me daban como ataques de pánico cuando estaba con algunas personas, y llegué a un punto en el que no podía salir del departamento en el que vivía en Merlo, provincia de San Luis. Creo que Ferro y la música, me salvaron. Son las únicas dos cosas que me motivaban en los momentos más duros”. “Cuando estaba hundido, lo único que podía hacer era rapear y ver a Ferro. Después de todo, siempre me pareció importante contar lo que me pasó, para ayudar a quienes sufren de lo mismo”, reflexionó.

 

Y agregó: “Cuando uno tiene en claro cuál es el propósito en esta vida, todo se alinea con los principios fundamentales y puede transmitirle a la gente todo aquello que siente y eso equivale a superar sus miedos, equivale a volverse transparentes como personas, como profesionales, como humanos y sobre todo, nunca olvidarse a qué vinimos y quiénes somos”. Y aseguró que desde hace un tiempo encontró que su propósito, es ayudar en los barrios, en las escuelas , “en dónde haga falta”, señaló.

 

El cazatormentas”.

 

“Desde que soy chico miro el cielo, persigo tormentas en bicicleta porque es mi pasión, es algo que amo, al igual que la música, al igual que estar con los adolescentes en talleres y charlas recreativas, al igual que la conexión con la espiritualidad”. “Recuerdo haber construido yo mismo herramientas meteorológicas con tutoriales de Youtube”.

 

“Siempre me sentí atraído hacia la meteorología y eso de observar meticulosamente el cielo, las estrellas, las tormentas, es algo que me acompaña desde siempre”.

 

En una búsqueda introspectiva pero a su vez con un servicio muy marcado hacia la comunidad. Jeremías contó que el mes pasado se recibió de observador del Servicio Meteorológico Nacional en San Luis. Si bien señaló que le gustaría concluir los estudios académicos para hacer la carrera de meteorología, regresó por motivos personales y lo ve como una posibilidad a futuro. “Ya ser observador del SMN, es un lujo, porque pasé de hacer todo de manera amateur a hacerlo de manera profesional con elementos de precisión”, señaló.

 

Estudia de manera autodidacta temas relacionados a la metafísica, a la naturaleza y todo lo no convencional, es decir, “lo que no te enseñan en la escuela”, dijo entre risas.

 

Con el paso del tiempo se fue enamorando de lo que ocurría en el cielo, con cada nube y tormenta y con cada lectura se volvía más curioso. “Porque el cielo, el universo es infinito, se expande”.

 

El hincha de Ferro pasó por momento personales difíciles y señaló que por un tiempo dejó de lado todo lo referido a la meteorología y emprendió un viaje con rumbo al Sur.

 

“Me fui solo a pie, con lo que había en los bolsillos y un bolso liviano. Fue un reencuentro conmigo mismo, un viaje introspectivo que me enseñó muchísimo. Conocí gente hermosa, dormí en la playa, caminé las rutas y un día volví”. “Realmente la propuesta de ser observador, literalmente me cayó del cielo, creo que fue una señal. La clave es ir dejando que la vida me sorprenda”, dijo.

 

Perspectiva.

 

Como tallerista, se dedica todas las tardes al acompañamiento de chicos y chicas en Toay. A veces en el complejo Horacio del Campo, otras desde las bibliotecas al paso, en diferentes espacios de Toay, pero siempre junto a los adolescentes. Y aclaró que ve a la juventud “bastante anestesiada con tantos estímulos que la sociedad ha puesto, que el mundo ha puesto, como por ejemplo todo lo que tiene que ver con distraerte”.

 

“Estas distraído y realmente te olvidás de lo importante”. “Y por otro lado veo a otros chicos que por el contrario están rompiendo esquemas y patrones familiares, sociales y educativos; muy revelados contra el sistema, los veo como si estuvieran en una jaula en la cual quieren escaparse”, explicó.

 

Jeremías, con varios tatuajes desparramados en todo su cuerpo y visiblemente en su rostro, sabe que para hackear el sistema es necesaria esa búsqueda para saber cuál es su propósito en el cosmos. “La música, la creatividad y la naturaleza ayudan a equilibrar, confío plenamente en los procesos y en que todo tiene un porqué. Confío en que todo tiene un sentido para un bien común y que nuestra juventud está despertando”, concluyó.

 

* Periodista

 

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