Masonería en La Pampa
Martes 20 de febrero 2024

Masonería en La Pampa

Redaccion Avances 07/01/2024 - 09.00.hs

Estudios recientes sobre la existencia de logias en el territorio pampeano, pudieron desarrollar nuevas perspectivas sobre estas organizaciones y sus actividades sociales.

 

Mariana Annecchini *

 

Una de las principales dificultades al momento de estudiar la masonería es la existencia de diversas interpretaciones, corrientes y teorías explicativas. Buena parte de las investigaciones se han dedicado a atacarla o defenderla y han reducido su estudio a una historia de mitos, leyendas, prejuicios y estereotipos. En las últimas dos décadas el tema comenzó a ser estudiado por un grupo de investigadoras e investigadores académicos que se propusieron abordar con rigor científico la historia de la masonería y de los masones. Esto permitió el desarrollo de nuevas perspectivas y favoreció la creación de espacios de intercambio y diálogo entre especialistas de diferentes centros académicos nacionales e internacionales. Las investigaciones contribuyeron a revisar, comprender y reinterpretar la historia de la masonería a partir del análisis de otros componentes, como: las prácticas asociativas y ámbitos de sociabilidad que aglutinaron a los masones, la incidencia de estos últimos en el espacio público local, la trama de relaciones e influencias sociales, políticas, económicas y culturales que tejieron, y el vínculo que mantuvieron con otros actores sociales, como el catolicismo, en tanto las instituciones masónicas se comprometieron de diferente manera con la construcción de un Estado laico.

 

Como ha planteado un investigador, conviene siempre desmitificar para hacer lugar a la historia. Así, los nuevos enfoques han dado cuenta que la masonería es diversa, dinámica, compleja y transnacional; sus miembros son personas que desarrollaron múltiples actividades, interactuaron con diversos actores, discutieron ideas, valores, principios y los transmitieron a través de diversos canales. Estudiar la masonería desde esta perspectiva en lugar de encuadrarla como una institución secreta, oculta o sectaria enriquece su estudio y contribuye a un conocimiento más profundo de la sociedad en la cual se desarrolló.

 

Logias en La Pampa.

 

La masonería inició sus actividades en el espacio pampeano a principios del siglo XX hasta su declinación definitiva a mediados de la década de 1920. Durante este periodo se crearon logias en distintas localidades del Territorio en coincidencia con un proceso mayor de surgimiento de estos espacios en diferentes provincias y territorios de la Argentina. En La Pampa las logias y triángulos masónicos que hemos identificado hasta el momento son los siguientes: logia Luz de la Pampa (Santa Rosa, 1906-sin datos), Libertad (General Acha, 1907- 1910), Estrella de la Pampa (Santa Rosa, 1907-1912), Luz de la Pampa (General Pico, 1909-1914), Hispano Americana Nº407 (General Pico, 1919-1922), Diderot Nº427 (Catriló, 1922-1930), triángulo Luz de la Pampa (Catriló, 1923-1924) y triángulo Sol de la Pampa Nº 91 (Bernasconi, 1922-sin datos).

 

Las logias estuvieron compuestas fundamentalmente por hombres de sectores urbanos, mayoritariamente empleados, comerciantes, profesionales e industriales. La logia Hispano Americana, de General Pico, reviste una característica singular en este sentido ya que es el único caso que registra la presencia de una mujer. Se trata de Ángela Aguirre de Pucciano, esposa del venerable maestro, quien ingresó en 1921 y se desempeñó como tesorera y secretaria. En el cuadro de miembros su perfil ocupacional fue asentado como “los quehaceres de la casa”, aspecto ilustrativo de cómo los masones expresaron la posición de la mujer en la sociedad de la época. Aguirre tenía experiencia en la masonería dado que había pertenecido a la logia Patricias Argentinas Nº 311, de la ciudad de Buenos Aires.

 

Los inmigrantes transoceánicos tuvieron un rol trascendental en la conformación de las logias, especialmente españoles e italianos, en correspondencia con el proceso poblacional pampeano. En su mayoría, los miembros fueron librepensadores, es decir, personas que adhirieron a principios laicistas, racionalistas y anticlericales. En algunos casos se iniciaron en la masonería en el Territorio y, en otros, traían cierta experiencia, ya sea por haber sido iniciados en su país de origen o por haber formado parte de logias en otras provincias. Por citar solo un ejemplo, Elías Jacinto fue iniciado en 1888 en la logia de Beyrouth (capital del Líbano). Una vez establecido en el territorio pampeano fue miembro de la logia Luz de la Pampa, de Santa Rosa, y en Catriló participó de la logia Diderot. A su vez, en 1923, fue uno de los impulsores de la constitución del triángulo Luz de la Pampa en dicho pueblo. Situación que evidencia el carácter transnacional de la masonería y la movilidad de sus miembros.

 

Estos espacios fueron centrales en la elaboración y discusión de los valores liberales, republicanos y democráticos. En este sentido, sus miembros se insertaron en diferentes ámbitos locales donde se debatía el destino de los territorios “conquistados al indio”.

 

Tal como lo han mostrado las investigaciones de Ana Rodríguez, los integrantes de las logias, además de masones, fueron actores políticos y sociales con una alta incidencia en la esfera pública. Uno de los espacios de participación y desde donde buscaron proyectar el desarrollo local fue el Consejo Municipal, ámbito en el que los territorianos ejercían su ciudadanía política. El ejemplo de miembros de la logia Estrella de la Pampa es significativo al respecto: Enrique del Busto, Arturo Castro, Pedro Navarro Sarmiento y Martín De la Mata se desempeñaron como concejales del municipio de Santa Rosa, mientras que Arturo Guevara lo hizo como Juez de Paz.

 

Los masones también se involucraron en los problemas del Territorio y fueron una pieza importante en movimientos políticos como los vinculados con la provincialización. En 1907, por iniciativa de Santiago Ortiz y de Arturo Castro, se creó el Comité Territorial Pro-Autonomía presidido por el juez letrado Miguel Duarte, creador de la logia Luz de La Pampa, de Santa Rosa. También participó del movimiento Arturo Guevara que fue vocal de dicho comité. En 1908, Juan Lorusso, Eudoro Turdera y Luis Camussi, este último miembro activo de la logia Estrella de la Pampa, fundaron el periódico La Autonomía, órgano de difusión del comité. Por su parte, en General Pico miembros de la logia Luz de La Pampa trabajaron para que la localidad adquiera el status de municipio.

 

En este sentido, fueron partícipes activos del proceso de construcción de la institucionalidad política local.

 

Además, los integrantes de la masonería pampeana intervinieron en la construcción de lugares culturales, como las bibliotecas locales, y se insertaron en las estructuras de las asociaciones de inmigrantes, específicamente en las comisiones directivas de las sociedades italianas y en las sociedades de españoles. No sólo proyectaron su presencia en las principales ciudades del Territorio, como General Pico o Santa Rosa, sino también en localidades pequeñas, de fundación reciente.

 

Enemistad con la Iglesia.

 

Uno de los motivos que impulsó a los masones a crear logias en diferentes localidades del Territorio fue la intención de frenar el avance del catolicismo. El conflicto con la Iglesia católica no fue privativo de la masonería pampeana, sino que tuvo alcance nacional. En Argentina los vínculos entre masonería y catolicismo fueron tensos, diversos y complejos. Hubo, por ejemplo, masones católicos que no tenían la intención de renunciar a su fe católica. Esto se comprende porque desde la segunda mitad del siglo XIX lo que se disputó fue el lugar de la iglesia en la sociedad argentina no la identidad religiosa de los masones.

 

En 1905 la revista masónica Regeneración hizo referencia a los territorios nacionales como espacios donde se debía impedir el avance institucional de la Iglesia católica y mostró el desacuerdo de algunos masones con la intención del ministro del Interior de Buenos Aires de propiciar la construcción y financiamiento de iglesias en aquellos “territorios desiertos”. En sintonía con estas ideas los masones pampeanos bregaron por frenar el avance del catolicismo y disputaron con la Iglesia católica el espacio público local. De esta manera se convirtieron en uno de los principales enemigos de la Congregación Salesiana que, desde fines del siglo XIX, se estableció en el Territorio.

 

Los salesianos se propusieron construir una sociedad pampeana católica a partir de la implementación de un conjunto de estrategias, como: la implementación de un sistema de misiones ambulantes, ampliación del personal de cada centro de misión, creación de iglesias, educación religiosa y el asociacionismo de los laicos. Por su parte, los masones actuaron para lograr que el territorio pampeano se organizara en torno a los principios de la democracia liberal y la laicidad. Por esta razón, tuvieron un claro perfil anticlerical, es decir, se opusieron al clero y su finalidad de construir una sociedad católica pampeana.

 

El italiano Vicente Pucciano, venerable maestro de la logia Hispano Americana, puso en evidencia estas tensiones al mostrarse preocupado por la presencia en la localidad de Colonia Barón de un cura que estaba “convocando a varios inocentes”. Ante dicha situación postuló que era “necesario sembrar un granito de arena y formar allí una logia de bastante poder”. Situación que definió como “un ramo de laureles” en caso de lograrse. El propósito de Pucciano era formar la logia con el español Mateo Flaquera (domiciliado en Colonia Barón y miembro de la logia piquense), “una persona de buena reputación ante el comercio” y, junto con él, era preciso iniciar otros “profanos” hasta reunir siete “hermanos”, la cantidad necesaria para formar una logia. Desde su perspectiva era necesario hacer un poco de sacrificio a la campaña porque no era como en la ciudad que para formar una logia es fácil, “aquí hay que pisar con todo lo necesario”. En línea con estas acciones, el venerable maestro de la logia piquense manifestó su intención de “formar varias logias en esta jurisdicción” y destacó la posibilidad de intervenir en la logia Independencia de la Pampa, ubicada en Santa Rosa, de la cual pretendía ser miembro honorario. De esta manera, Pucciano evidencia la existencia de una tercera logia en la capital pampeana. En este contexto, cobran relevancia las palabras del salesiano Pedro Ricaldone quien, en uno de sus informes, manifestó con cierta preocupación que la población de Santa Rosa era de índole dificilísima porque triunfaban la masonería y los espiritistas. Sin lugar a dudas, la presencia masónica ponía en peligro las pretensiones de los salesianos.

 

Pucciano también intercedió ante las autoridades de la masonería española para que Eduardo Pons, secretario de la logia Hispano Americana y residente en Catriló, formara una logia en su lugar de residencia, concediéndole el cargo de venerable maestro. En sus palabras, Pons había realizado un esfuerzo incansable, con su consentimiento, para formar una logia en dicho pueblo. Finalmente, la logia se creó en 1922 con el nombre Diderot y funcionó hasta el año 1930. Eduardo Pons ocupó el cargo de venerable maestro. Al año siguiente, un grupo de hombres, algunos ex miembros de la logia precedente, solicitaron al Ministro de Gobierno de la Masonería Argentina la constitución del triángulo Luz de la Pampa en la misma localidad. Entre ellos se encontraron: Juan B. Bigioli, Ángel B. Cámpora, Juan José Cámpora, Mario Meneguzzi y Elías Jacinto. En los fundamentos de la solicitud apuntaron que todos habían sido iniciados por “el ex hermano Pucciano”, quien había formado una logia irregular [en referencia a la logia Diderot] y frente a esta situación estos “hermanos” resolvieron formar un nuevo triángulo. Estos antecedentes ilustran los conflictos y tensiones de la masonería local y de qué manera la fraternidad, como uno de los principios enarbolados por los masones, se constituyó en un anhelo difícil de lograr, aún en las pequeñas localidades. A su vez, la presencia de dos logias en un pueblo pequeño como Catriló apoya la hipótesis respecto de que el catolicismo no logró anclar en dicha sociedad y que habría existido un sustrato liberal o librepensador propicio para el desarrollo de grupos masones. En base a lo estudiado por Ana Rodríguez, un dato significativo al respecto es que en el trazado inicial del pueblo no se contempló la construcción de una iglesia y la atención de la feligresía fue reemplazada por la visita esporádica de misioneros.

 

El declive.

 

Las logias pampeanas tuvieron un carácter efímero. Salvo el caso de la logia Diderot, que estuvo en actividad durante ocho años, ninguna de las logias existentes funcionó más de cinco años. Esta temporalidad limitada se puede explicar, en parte, por la movilidad de algunos de sus integrantes y también por el surgimiento de los partidos socialista y radical que abrieron la posibilidad de nuevas formas asociativas desde donde proyectar el desarrollo político, económico, cultural y social del Territorio.

 

Como vimos, estas organizaciones no sólo fueron espacios de circulación de saberes y de ideas sino también una alternativa asociativa, un espacio de sociabilidad y de circulación de personas que se movieron de un continente a otro e incluso en el mismo país, de un Territorio a otro, de una localidad a otra. En muchos casos los masones se afiliaron a una logia ya sea por haber llegado recientemente, en el caso de los inmigrantes, o por necesidades de afianzamiento social y local.

 

La participación de los integrantes de las logias en diferentes ámbitos, como los concejos deliberantes, el juzgado de paz o las asociaciones de inmigrantes, no sólo permite recuperar las prácticas de los masones sino también pensarlos como personas con una vida política y social activa, que actuaron e interactuaron más allá del propio templo, integrándose a otras instituciones del medio que formaban parte de la vida política y la sociabilidad local. Como lo han planteado algunas investigadoras, los masones pampeanos fueron artífices de la trama de relaciones sociales locales y pretendieron influir y dirigir la sociedad a partir de sus ideales.

 

* Doctora en Historia - IEHSOLP-CONICET-Universidad Nacional de La Pampa

 

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