Ajuste en el INTI: el organismo perdió más del 40 % del financiamiento
El ajuste del Gobierno de Javier Milei en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), no es reciente. Un informe del Grupo EPC, el INTI ya perdió más del 43% de su financiamiento real desde 2023, con caídas adicionales en 2025 y un nuevo deterioro proyectado para 2026 (-7,0%). En paralelo, la eliminación de servicios -que implica la posible pérdida de unos 700 puestos de trabajo- no solo reduce la estructura del instituto, sino que debilita funciones esenciales para la producción.
De este modo, la combinación entre recorte de fondos y reducción de funciones expone un cambio más profundo, directamente asociado al desmantelamiento de las capacidades productivas nacionales: no solo se achica el organismo, sino también su rol estratégico dentro de la economía real, informó El Destape.
En este contexto, el INTI anunció, vía la Resolución 42/2026 del Boletín Oficial, la cesación automática de mil servicios que el organismo prestaba a pymes y la industria en general. Ante esto, sus trabajadores realizaron una nueva movilización y advirtieron que la medida busca, en definitiva, desmantelar los centros de investigación pilares del organismo, en tanto que se traducirla en la pérdida de 700 puestos de trabajo.
Rol clave.
La situación no es menor ya que el INTI cumple un rol clave en la vinculación entre el sector científico- tecnológico y el sector productivo industrial. Fue creado en 1957, goza de prestigio internacional y cumple función de relevancia para la innovación productiva, colaborando con la industria y asegurando la calidad de la producción industrial en áreas que van desde alimentos y salud hasta construcciones y nano-electrónica. De ese modo, la decisión actual de recortar servicios y ensayos golpea directo al tejido productivo nacional. “Sin INTI no hay industria nacional”, sintetizaron sus trabajadores.
El medio citado recordó que la arremetida de la gestión de La Libertad Avanza contra el instituto se remonta a inicios del gobierno. Al respecto, el oficialismo busca sostener el superávit a como dé lugar, y entre los principales recortes que incluyen obra pública, jubilaciones/PAMI, programas sociales y de salud, y financiamiento universitario, aparece también el INTI. El organismo sufrió un recorte del 43,4% de su presupuesto desde 2023, medido en términos reales (considerando el efecto de la inflación). En 2025, su financiamiento cayó 32,1% y fue subejecutado. A su vez, para 2026, se proyecta un deterioro del 6,5%.
Así se desprende de los datos publicados por el Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (CIICTI) desde donde se indicó además que, si se pone la lupa en el crédito disponible, la caída es aún mayor: -52,1% en tres años, en términos reales. Como resultado, los recursos para el INTI se ubicaron más de un 20% por debajo de los niveles de financiamiento del 2007 y 62,6% por debajo de su pico en 2016.
Trabajadores.
En materia de la planta de trabajadores, cayó un 25,7% entre diciembre de 2023 y el mismo mes de 2025. Además, según el documento al que accedió el medio citado, en caso de concretarse los 700 despidos anunciados, el organismo perdería el 48,1% de su planta desde que asumió Milei. Esto implica que su dotación sería menor a la que tenía en la década de 1980.
Hay que recordar que el Gobierno nacional ya había dado de baja más de 900 servicios que prestaba el INTI al sector privado (por ejemplo: servicios de metrología y calibración de instrumentos) en un marco de reducción sostenida del gasto en entes vinculados a ciencia y técnica.
Lo anterior no es menor ya que el organismo cumple un rol central en la política industrial al garantizar estándares confiables y permitir que las pymes produzcan mejor. En concreto, el INTI testea, mide y certifica que los productos cumplan las normas correspondientes: verifica que un alimento sea seguro, controla que un casco o juguete no sea peligroso y certifica que equipos industriales funcionen correctamente. Sin esto, hay más riesgo para consumidores y se debilitan, de hecho, controles básicos del mercado. Hasta exportar se vuelve más caro o imposible, y se pierde competitividad internacional.
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