La inflación sería del 3,4 %
La salida de Marco Lavagna del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), y la postergación de la actualización en la medición del Indice de Precios al Consumidor que se iba a poner en marcha la próxima semana, se habría desencadenado a raíz de que la nueva metodología arrojó un 3,4 % para enero y desde el Gobierno le pidieron que no lo difunda.
Según informó La Política Online, en base a fuentes al tanto de la situación, el ahora ex funcionario “se negó a convalidar el papelón, después de haber anunciado que el organismo ya estaba en condiciones de publicar los datos con la nueva metodología que iba a ponderar de manera más equilibrada el peso de los servicios públicos en la canasta de los argentinos”. El medio recordó que el propio ministro Luis Caputo blanqueó que detrás de la salida de Lavagna estuvo su resistencia y la de Milei a difundir un índice que les destrozaba el relato de la desinflación. "Marco tenía como fecha para implementarlo ahora. Con el Presidente siempre tuvimos la visión de que había que implementar el cambio una vez que el proceso de deflación esté totalmente consolidado", confesó en una entrevista concedida a Radio Rivadavia.
La explicación de Caputo es compleja porque supone que Milei acepta que se actualicen los datos de la inflación recién cuando el resultado lo favorezca. "Es como si el médico te dice que te va a tomar la fiebre cuando te baje", afirmó al citado medio un destacado analista.
En su argumentación, el titular de Economía sostuvo que "no hay necesidad de cambiar ahora el índice" y contradiciéndose dijo que "da igual, da prácticamente lo mismo". O sea, si da igual porque hacer semejante maniobra. "Vamos a mantenerlo hasta que el proceso de deflación esté consolidado. No hay fecha del cambio", confesó el ministro.
Transparencia.
Por otro lado, LPO advirtió que “el problema es que una confesión tan contundente sobre la voluntad del gobierno de no actualizar la metodología de cálculo del índice de inflación como propusieron los técnicos del organismo estadístico, habilita una avalancha de juicios de los tenedores de bonos que ajustan por inflación, un escenario similar al que se produjo cuando Guillermo Moreno intervino el índice de precios” . Además, si la diferencia entre ambos índices era de "décimas" como dijo Caputo, el gobierno podría haber hecho como Chile, que cuando actualizan la metodología de sus estadísticas publican los dos índices por un año y luego sigue el nuevo.
Una inflación del 3 %.
Según informó El Destape, un reciente trabajo de la consultora PxQ “aporta elementos para analizar cómo los cambios —anunciados, postergados o parcialmente aplicados— modifican la lectura de la inflación y, en consecuencia, del poder adquisitivo de los salarios. De acuerdo con la consultora que conduce el ex viceministro de Economía Emmanuel Álvarez Agis, el dato de enero, con la nueva estructura metodológica, habría arrojado una alza de 3% mensual, con mayor incidencia en provincias donde la discrecionalidad del relevamiento es más significativa”.
“El IPC vigente se apoya en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2004/05, a pesar de que existe una encuesta más reciente correspondiente a 2017/18”, añadió el medio. El trabajo de PxQ reconstruye una estimación a partir de los ponderadores de la encuesta más reciente. El ejercicio permite comparar qué hubiera ocurrido si el índice de enero de 2026 se hubiese calculado con la nueva estructura de consumo. Según el informe, publicado por El Destape, el IPC de ese mes habría registrado un aumento de 3,0%, por encima del 2,5% que esperaba el Gobierno y que el propio Caputo ratificó públicamente.
La diferencia no surge de un cambio generalizado en los precios, sino del peso que adquieren ciertos rubros en la nueva metodología. En particular, los aumentos tarifarios aplicados por las provincias tienen un impacto mayor cuando se utilizan los ponderadores de la ENGHo 2017/18. PxQ estima que esos ajustes habrían aportado 0,8 puntos porcentuales al IPC de enero, frente a 0,5 puntos bajo la metodología vigente.
Cambios estructurales.
La consultora marcó diferencias estructurales entre las dos encuestas. “Los cambios tecnológicos y los nuevos patrones de consumo reducen el peso relativo de los bienes —en especial alimentos— y aumentan la participación de los servicios. En términos de ponderadores, las mayores caídas se observan en Alimentos y bebidas no alcohólicas (-4,3 puntos porcentuales), Prendas de vestir y calzado (-3,1) y Restaurantes y hoteles (-2,4). En sentido contrario, crecen Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (5,1), Transporte (2,3) y Comunicación (2,3)”, detalló El Destape.
Cuando se reconstruye la inflación mensual con ambas metodologías, las diferencias no resultan significativas en la mayoría de los períodos, con una excepción clara: 2024. Ese año, marcado por el proceso de recomposición de precios relativos y fuertes aumentos tarifarios, muestra divergencias relevantes entre ambos índices. Según PxQ, con la metodología basada en la ENGHo 2017/18, la inflación anual de 2024 habría sido de 132,2%, frente al 117,8% informado oficialmente, lo que implica una brecha de 16,1 puntos porcentuales. En cambio, en 2025 los resultados prácticamente coinciden: 31,5% con la metodología actual y 31,9% con la nueva.
Si se toma como base noviembre de 2023, inicio del actual gobierno, la inflación acumulada asciende a 259,4% con el IPC vigente y a 275,6% con el calculado sobre la ENGHo 2017/18. Estas divergencias no son solo estadísticas. Tienen efectos directos sobre la medición del salario real.
En relación al salario privado registrado, muestra una caída de 1,2 % respecto a noviembre de 2023. “Con la nueva metodología, la pérdida asciende a 5,5%. Es decir, el cambio en la medición del IPC amplía la caída del poder adquisitivo desde el inicio de la gestión de Javier Milei”, completó.
“Francamente negativo”.
El titular del Observatorio de Deuda Social de la UCA, Agustín Salvia, cuestionó la renuncia de Marco Lavagna al Indec y la marcha atrás en la actualización metodológica del Indice de Precios al Consumidor. Consideró que implican un cambio "francamente negativo", que genera un "aumento de la presión" política sobre el organismo y que "no ayuda a darle legitimidad".
Según informó El Destape, para Salvia estas medidas ponen “de manifiesto la no autonomía profesional del Indec". A su vez, aclaró que "es algo propio de todos los gobiernos, que han hecho una presión importante sobre las estadísticas públicas en temas sensibles".
El experto en estadísticas sociales alertó que la decisión de Luis Caputo de continuar con el IPC basado en la canasta de 2004-2005 "es un tema sensible que tiene incidencia en las discusiones tanto de salarios como de haberes jubilatorios, de la AUH o incluso de los bonos con inflación", que están indexados según la suba de precios. "Tiene impacto en el ciudadano de a pie, porque la no actualización (del IPC con la canasta de 2017-2018) hace que los procesos que se vienen de ajustes tarifarios queden subregistrados y por lo tanto las actualizaciones salariales o de haberes son menores a las que se deberían dar", agregó, por lo que "habrá más desequilibrio social sin que haya estadísticas capaces de compensarlo".
Piden interpelar a Caputo.
Un grupo de diputados nacionales de Unión por la Patria presentó este martes un proyecto de resolución por el cual solicita la interpelación en la Cámara baja del ministro de Economía, Luis Caputo, del flamante director INDEC, Pedro Lines, y también la presencia de su antecesor en el cargo, Marco Lavagna, para que expliquen las razones por las que se decidió no aplicar el nuevo índice de medición de precios a partir de enero del 2026, como estaba estipulado.
El pedido de informes al Poder Ejecutivo nacional, encabezados por Nicolás Trotta y en el que se solicita la interpelación, ocurre luego de la repentina salida de Lavagna, quien dimitió al cargo a raíz de las presiones recibidas por el Gobierno para no utilizar el nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC), que ya estaba a punto para empezar a implementarse desde el inicio de este año.
El nuevo método de medición refleja mejor los nuevos hábitos de consumo de los argentinos al ponderar en mayor proporción a los servicios por sobre los bienes, tomando como parámetro la última encuesta de hogares del INDEC.
El actual IPC se encuentra basado en una canasta de consumo derivada de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHO) 2004/2005, que proporciona información respecto a patrones de consumo de la sociedad de ese momento. Esto significa que los hábitos de gastos que se utilizan como referencia en la metodología actual se remontan a hace más de veinte años, y, por consiguiente, no reflejan la estructura de consumo de los hogares argentinos en la actualidad.
Según las estimaciones, la inflación en enero arrojaría un número más alto con el nuevo índice que con el que antiguo, que presumiblemente seguirá vigente hasta que el Javier Milei y Caputo lo decidan. De hecho, el freno a la implementación del nuevo método se debe a que el presidente y el ministro de Economía acordaron que se seguirá usando el viejo índice hasta tanto no se haya consolidado el proceso de desinflación en Argentina.
Trotta, autor del pedido de informes al Poder Ejecutivo, advirtió que “la utilización de un índice desactualizado puede conducir a diagnósticos erróneos y decisiones que profundicen aún más la pérdida de ingresos reales de los últimos años". En tanto, el ex ministro de Educación señaló que "se han priorizado decisiones y un calendario político sobre la credibilidad de las estadísticas públicas”.
Al proyecto de resolución del ex ministro de Educación, al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, lo acompañan con su firma los diputados nacionales, Jorge Chicha, Guillermo Snopek, Cristian Andino, José Glinski y Santiago Roberto. (NA)
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