Viernes 12 de abril 2024

Con escuela emprendedora

Redacción 20/01/2024 - 00.10.hs

Carlos Aníbal Coronel es dueño de una distribuidora que se volvió muy popular por su enorme cantidad y variedad de mercadería con precios siempre más bajos. Su fuerte son los útiles escolares aunque también vende productos de bazar.

 

“Comencé con un maletín y con un montón de ilusiones”, suelta al pasar en una de esas frases que, dentro de un contexto, cobran una resonancia vital. Porque si algo supo edificar Carlos Coronel en su construcción laboral fue ir ladrillo por ladrillo hasta alcanzar, a sus 42 años, un negocio con el que vive toda su familia y que se transformó en un referente a la hora de buscar una librería escolar y bazar. Es la “Distribuidora Coronel”, un lugar donde hay de todo y siempre al mejor precio del mercado.

 

“Comencé a trabajar a los 18 años cuando era viajante de una firma mayorista junto con mi tío que me llevó a trabajar con él. Fui viajante cuatro años y hacía todo el interior de Córdoba. Era preventista: llevaba la carpeta de productos y me encargaba de levantar el pedido, entregarlo y de hacer las cobranzas. Pasé la crisis del 2001 que en Córdoba fue muy fuerte pero se sobrevivió, y la idea que siempre me rondaba en la cabeza era volverme a La Pampa”, recordó Coronel sobre sus inicios.

 

“Fueron años muy complejos, yo empecé con un maletín y un montón de ilusiones, pero no era nada fácil. Entonces mi método fue comprar mercadería para ir ahorrando stockeándome. Por supuesto que se trataba de productos sin vencimiento y que no pasaban de moda. Después de una temporada que me fue muy bien y que tuve la suerte de vender un montón, me volví a La Pampa”, agregó el empresario en su negocio de la calle Catamarca 338, en Villa del Busto. La otra sucursal se ubica en Roque Sáenz Peña 1297.

 

“Desde 2003 en adelante que arranqué a trabajar acá, me arrepentía todos los días porque el perfil de consumo que había en Santa Rosa era totalmente diferente al de Córdoba”, reconoce Coronel que comenzó su camino comercial en la capital pampeana con unos pocos productos que ofrecía desde la casa de sus padres. La fuerte competencia con muchos comerciantes de renombre instalados desde mucho tiempo antes le hacía difícil el emprendimiento

 

Alquiló lo que es su local principal, el de la calle Catamarca, y luego lo compró para quedarse en el mismo lugar. El crecimiento fue paulatino. Carlos tenía estanterías recicladas y bastante caos por la cantidad de productos exhibidos, pero poco a poco lo organizó gracias a un gran trabajo y con la contratación de personal.

 

“Fui creciendo de a poco y, al no tener vidriera, mi mejor publicidad fue el boca a boca y no las redes sociales como se puso de moda ahora. Todos conocen mis locales como ‘El Galpón’”, resaltó.

 

Esfuerzo.

 

La explosión comercial llegó en 2018. “Recuerdo que fue una locura, el negocio estaba repleto todo el tiempo, pero luego en 2020 llegó la pandemia y por suerte logramos sostener a todos nuestros empleados. Esos fueron dos momentos de mucho contraste, y uno tiene que estar preparado”.

 

Para Coronel, la clave del éxito es el trabajo constante. “Hay que buscarle la forma, levantarse todos los días y darlo todo” y, como ejemplo, dijo que en este contexto de gran crisis económica llegó mucha mercadería porque los clientes adelantaron las compras escolares con el objetivo de ganarle a la altísima inflación. “Ahora es muchísima la cantidad de cajas y cosas que hay que colocar y ordenar. Acá no hay recetas mágicas, sólo el esfuerzo y el trabajo son los que hacen la diferencia”.

 

Carlos atiende a los proveedores y es quien administra y hace los contactos para abastecerse de mercadería. La Distribuidora se convirtió en una referencia y Coronel mirá hacia el futuro, por eso ya prepara a la segunda generación con su hijo más grande al frente. “Estoy enseñándole todo lo del negocio, es una gran oportunidad y si uno tiene la chance de aprender te puede ir muy bien”, valora.

 

El arte de la compra–venta es algo que Coronel maneja a la perfección. “Desde chico compro y vendo cosas, motos, autos, un poco de todo, nunca tuve vergüenza ni miedo. Cuando era adolescente mis amigos me cargaban, pero nunca me importó”.

 

Y en ese sentido, Coronel destaca que ha diversificado sus negocios y también se dedica a la actividad rural. “Vendo animales, voy a las ferias de ganadería porque soy productor en el oeste pampeano desde hace varios años, así que también estoy en eso. Hasta hace un tiempo la ganadera era una actividad a la que le dedicaba más tiempo, pero ahora se ha vuelto difícil, por eso elegí quedarme principalmente con los negocios”. Hoy son nueve las familias que viven de la distribuidora.

 

“No sirve de nada tener el producto estancado en la góndola si no tenés rotación. No hay comercio, por más potencial que tenga en mercadería o capital, que prospere si no tiene clientes. En eso no hay vueltas”, postula Coronel y afirma que “lo más importante es cuidar a los clientes que son el verdadero capital. Es lo que nosotros, los comerciantes, nos hemos olvidado. El cliente no llega para sacarnos una diferencia, por el contrario a los clientes los tenemos que volver a atrapar, valorar, enamorar. Hoy llamás a un fabricante y le decís que te interesa su producto y te responden que no pueden, que tienen que averiguar el precio y hacen retranca, cuando debería ser todo lo contrario. Hoy si te llaman para comprar parece que es un problema”, advirtió.

 

Sin especular.

 

“Mi filosofía emprendedora es que mi local está para vender. Y si hay reposición se va a seguir vendiendo. Nosotros estamos para atraer y no para ahuyentar a la gente. En mi caso tengo clientes desde hace 17, 18 años que me han comprado ininterrumpidamente. Imagínate la ganancia que le ha dado ese cliente a la empresa. ¿Cómo le voy a cortar una cuenta corriente? ¿Cómo le voy a decir ‘no, esta vez tenés que traer el efectivo primero y después te doy la mercadería?’ Es imposible así”.

 

Según Coronel, en su local no se especula, “se vende hasta que se termina” y se trata de mantener los precios. Mientras cuenta su historia, Carlos recibe la confirmación de que en unas horas llegará un pedido con 8 mil cuadernos. “Mis empleados están preparados para atender a muchas personas y solucionar cualquier tipo de contingencia comercial, acá nadie escatima el esfuerzo y eso da resultados”, dice Carlos, un “estudioso” del comercio y del trabajo.

 

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