La buena masa
Domingo 03 de marzo 2024

La buena masa

Redacción 18/02/2023 - 00.23.hs

Hace casi dos años los hermanos Herbsommer se pusieron al frente de "Guter Teig", una panadería que en poco tiempo generó una decena de puestos laborales gracias a su crecimiento y trabajo incansable. Además, claro, de sus sabores exquisitos.

 

"De lunes a lunes" suele ser una frase muy utilizada cuando se hace referencia a un trabajo o una tarea que no sabe de pausas. Todos los días. Sin fines de semana libres ni jornadas donde la puerta tenga el cartel de 'Cerrado'. "El movimiento así lo demanda, y desde que abrimos la idea es esa, meterle con todo", dice Federico con la energía de sus 27 años y con la satisfacción de haber tomado una decisión, junto a Nicolás, de afrontar el desafío de emprender un trabajo que "de lunes a lunes" se enciende a las 4 de la mañana y se apaga recién a las 21.

 

"Abrimos a las 6.45 y hacemos horario corrido hasta las 21. En la cuadra ya se empieza a producir a las 4 de la mañana, no cerramos ningún día y la gente circula todo el tiempo", dice Federico Herbsommer justamente en ese lugar que es el corazón y motor de cualquier panadería, la cuadra, el hábitat de los hornos donde la 'Guter Teig' tiene su elaboración hasta el sabor final.

 

"Guter Teig quiere decir buena masa en alemán, nosotros somos de Colonia Santa María y somos descendientes de alemanes así que claramente el nombre viene de ahí", explica Federico que, junto a su hermano Nicolás (30), abrieron el local ubicado en la esquina de Ameghino y Roque Sáenz Peña.

 

"Cuando terminó el secundario, Nicolás vino a Santa Rosa a estudiar Matemática en la UNLPam pero no completó la carrera. Después vino mi otro hermano, Santiago (29), y terminó trabajando en el oficio de electricista y en mantenimiento de maquinarias. En mi caso empecé Ingeniería en Recursos Naturales pero jugando al fútbol tuve una lesión grave en la rodilla y me volví a Colonia Santa María para recuperarme. Allá empecé a trabajar en una panadería mientras que Nico entró acá a trabajar en otra. Al tiempo volví a Santa Rosa y también entré a esa panadería".

 

Nicolás estuvo diez años en ese rubro y Federico dos. El más chico de los hermanos renunció en 2018 e ingresó a trabajar en Prosegur hasta que la pandemia aceleró algunos planes que ya venía pergeñando en sus pensamientos diarios.

 

"Yo soy el más chico y el más encarador, desde hacía tiempo le venía diciendo a Nico que hagamos algo los tres hermanos: una carnicería, una despensa, algo así. El es más cauto, más precavido así que lo tuve que ir convenciendo. A fines de 2020 Germán Konrad, a quien conocemos de Colonia Santa María y tiene inmobiliaria en Santa Rosa, nos dijo que se vendía el fondo de comercio de este lugar. También conocíamos a Daniel, el dueño de 'Media luna' que es la panadería que estaba antes, así que se llegó a un acuerdo y empezamos. Fue muy lindo porque era toda gente conocida y eso nos dio un impulso también", resalta Federico.

 

"El capital que teníamos lo vendimos para poder abrir las puertas: mi hermano una camioneta y yo un auto. Ambos vendimos y así pudimos avanzar con el proyecto", añadió sobre esa apuesta inicial.

 

Crecimiento.

 

Guter Teig abrió el 8 de abril de 2021 con dos empleados en la cuadra y dos empleadas en atención al público. Gracias al éxito del comercio y al respaldo del gobierno provincial para (durante un año) generar fuentes de trabajo a través de un porcentaje de pago por cada puesto laboral nuevo, hoy la panadería cuenta con ocho trabajadores en la cuadra y seis trabajadoras en el local.

 

"En poco tiempo hemos crecido mucho, nos fue bien y no paramos nunca.El lugar en el que estamos ubicados es fenomenal, no es el centro pero hay de todo y con muchísimo tránsito de gente, es una avenida y tenemos la clínica Faerac que genera un movimiento impresionante. Hacemos de todo y tenemos el pan de miga, que no muchas panaderías lo producen. Las facturas son exquisitas y también la torta rusa, porque Daniel (el dueño anterior) tenía su receta pero nosotros trajimos la nuestra de la Colonia y entre las dos armamos una que es muy demandada".

 

Los hermanos abrieron sus puertas con la pandemia de coronavirus recién comenzada y en 2021 vivieron momentos de mucha incertidumbre. "En junio de 2021 se volvió a Fase 1 y ese mes fue bravísimo, imagínate cómo estaba Nicolás... Yo salía a vender como sea, fue duro pero por suerte lo pasamos. Al principio nos costó adaptar al cliente a tener abierto de corrido, pero se fue acostumbrando y nos acompañó cada vez más".

 

Planes.

 

Los proyectos de los Herbsommer no se detienen. Según destaca Federico, planean abrir una sucursal al tiempo que suman pedidos de lugares importantes de la ciudad para ser proveedores de su producción.

 

"Hemos crecido y la idea es abrir otro local, espero que este año pero si no, será el otro. Vamos tomando cada vez más gente para trabajar y eso nos da satisfacción, por lo tanto si abrimos una sucursal generaremos más fuentes laborales. En su momento el Banco Pampa nos dio créditos para comprar maquinaria y eso es lo que hacemos, ir renovando e invirtiendo, usamos esos préstamos para capitalizarnos y por suerte en forma paralela la demanda crece. En estos días nos llamaron de La Campiña porque quieren que seamos proveedores, ya abastecemos al Casino así que son buenas señales para fortalecer lo que hacemos a diario".

 

Federico afirma que tanto él, en el ambiente del fútbol amateur, como Nicolás, en el paddle, han generado muchas amistades y relaciones sociales y eso también deriva en clientela fiel.

 

"La gente nos acompaña, muchos conocidos vienen y nosotros estamos muy atentos a responder de la mejor manera, no es nada fácil en algunos aspectos porque por ejemplo los precios se disparan y es muy complicado. De febrero del año pasado a ahora el precio de la harina subió un 120 por ciento, entonces tratamos de no castigar el bolsillo de la gente que siempre es la más perjudicada. Buscamos equilibrar pero sin perder nunca la calidad, con la mejor materia prima".

 

El reloj marca casi las 9 de la noche de un día de semana. Algunas luces se van apagando y las empleadas de atención al público retocan los últimos detalles para dejar todo ordenado. Es que la pausa será por unas pocas horas porque la "guter teig" empezará a amasarse nuevamente y de allí saldrán sabores exquisitos. Para comer a cada hora. De lunes a lunes.

 

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