Sabado 30 de agosto 2025

Trayectoria emprendedora

Redacción 30/08/2025 - 00.09.hs

El bazar y cotillón “Julio César” abrió sus puertas hace 50 años y hoy sigue vigente de la mano de su creador Héctor Zorzi, y su compañera Magdalena. Todo para la repostería, el servicio gastronómico y gran variedad de productos.

 

Cuando el negocio se trasladó a su actual ubicación de la avenida España, la ciudad “terminaba” ahí. Hacia el otro lado se esparcían los terrenos baldíos y alguna vivienda que rompía un poco el paisaje seco. “La calle era toda de tierra y al medio estaba el boulevard con los eucaliptus. Cuando había viento no quedaba otra que sacar la tierra con la pala. Es impresionante como ha cambiado y crecido la ciudad”, asegura Héctor.

 

Y bien conoce Héctor Julio Zorzi esa metamorfosis de la capital provincial porque es un santarroseño que nació hace 86 años y que hoy sigue al frente del bazar y cotillón “Julio César”, el negocio de la avenida España 213 (casi en la esquina con 25 de Mayo) que abrió sus puertas hace 50 años. Pero antes de convertirse en un comerciante trabajó en distintos rubros y lugares de la ciudad.

 

“Fui empleado de Vialidad Provincial, de la Cooperativa de Electricidad también, luego taxista y con un grupo de choferes teníamos el servicio de pompa fúnebre. Eso fue durante 15 años y cuando vendí mi parte de ese emprendimiento compré la mercadería para abrir el bazar, que en principio fue en la calle Mármol y al poquito tiempo nos vinimos para acá, que es lindante a la casa de mis padres”, recuerda Zorzi en la charla con LA ARENA en una mañana donde el movimiento por la avenida ya es incesante.

 

“En aquél momento fue algo totalmente novedoso, el único bazar que había era el de Obarrio y había un cotillón también; y nosotros anexamos las dos cosas, luego fuimos agregando mercadería como las flores artificiales, todas las ollas, escupideras y elementos grandes para la gastronomía porque trabajamos con restaurantes y casas de comida. Y todo lo que es cotillón lo fue manejando Magdalena (63), que ella es muy buena con toda esa parte así que le dio un gran empuje para conformar todo un negocio lo más completo posible”, agregó Zorzi respecto al trabajo en conjunto con su compañera de camino.

 

Para una casa.

 

La variedad de productos en “Julio César” permite llevarse todo un servicio completo, acorde a cada necesidad. “Para una casa de familia tenemos todo, porque hay vajilla y gran variedad. Nosotros abrimos de lunes a sábados y los feriados también. Los domingos no se permite por la dimensión del negocio pero estamos siempre dispuestos porque es un rubro que trabaja alrededor de la reunión social, familiar. Del encuentro. Entonces tenemos que ofrecer la mayor cantidad posible de productos porque nunca sabés cuándo te falta algo que puede ser fundamental para tu evento”.

 

Cumpleaños, casamientos, eventos, reuniones, festejos. En “Julio César” se encuentra todo lo necesario. “Tenemos muchos adornos de tortas y todo lo necesario para fabricar las tortas también. Además, ofrecemos asesoramiento porque está bueno que la gente pueda preguntar y recibir la información que necesita”.

 

Con tanta trayectoria y años en el rubro, el comercio céntrico acumula una gran clientela, que sabe que en ese lugar encuentra lo que va a buscar.

 

“Así es, hay gente que hemos visto pasar por acá en sus distintas generaciones, que nos conoce y que nosotros conocemos porque de alguna forma estuvimos en algún festejo o fecha especial. Y lo mismo sucede con los proveedores, hace 50 años que nos atienden los pedidos entonces se formó un vínculo de mucha confianza”, resalta Zorzi.

 

- ¿Y en 50 años cómo atravesó las distintas crisis sociales y económicas del país?

 

- Hemos pasado de todo, por supuesto. Y pudimos sobrevivir, mantenernos en pie. En algunos momentos no fue para nada fácil pero creo que en general los negocios de muchos años tenemos una situación parecida. Sí puedo decir que la pandemia del coronavirus fue algo diferente, y muy complicado porque además de lo económico fue muy aburrido. El encierro fue algo difícil de digerir en ese momento.

 

El bazar almacena productos que no pierden vigencia. Hay modas y tendencias, pero todo lo que se almacena en los estantes y el depósito del comercio no tienen fecha de caducidad, según resalta Zorzi.

 

“En este tipo de negocios tenés la ventaja de que la mercadería no se estropea, sigue vigente y nada se echa a perder. Además, los festejos y celebraciones van a seguir, entonces trabajo y movimiento siempre hay, por la mañana, por la tarde. No importa el día y eso es algo que la gente nos reconoce.

 

- ¿Y para usted sigue siendo un incentivo venir todos los días a trabajar?

 

- Sí claro, me entusiasma venir todos los días y estar pendiente de todo lo que pasa. Aunque ahora sea Magdalena la que está al frente, yo sigo con muchas ganas, al menos hasta que el cuerpo aguante. A veces no todo es tan simple con 86 años, pero a mí me gusta.

 

La clientela entra, consulta, mira, analiza y conversa para recibir asesoramiento. Cómo desde hace medio siglo, en “Julio César” la tradición de ofrecer soluciones siempre está vigente.

 

'
'