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Jueves 26 de marzo 2026

Madre condenada a 22 años por corromper a su hija

Redacción 07/03/2012 - 03.53.hs
Una madre, Andrea Viviana Pérez, fue condenada ayer a 22 años de prisión por corromper a su hija de 12 años y facilitar que fuera abusada sexualmente por dos personas. Además su concubino, Miguel Angel Platino, recibió una pena de 17 años y otro hombre, Javier Walter Ríos, una de 10. La resolución fue leída ayer por el presidente de la Cámara en lo Criminal 1, Hugo Díaz, ante la inexpresividad de los tres imputados.
El fallo dictado por Díaz y sus pares Carlos Novaretto y Carlos Besi confirmó las carátulas por las que los acusados habían llegado al juicio oral: abuso con acceso carnal y corrupción de menores.
Platino, de 30 años, y Ríos, de 44, permanecen detenidos y seguirán por ahora en esa condición, mientras que Pérez, de 43, por disposición judicial, está bajo arresto domiciliario en su propio domicilio porque tiene otros tres hijos pequeños.
Ella se sentó junto a su abogado piquense, de apellido Bernal, y esperó por Platino, que permanecía en una celda aledaña a la sala de audiencias. Cuando el camionero Platino ingresó, se sentó a su lado y ambos estuvieron conversando casi todo el tiempo en voz baja. Cuando se pusieron de pie para oír el veredicto se tomaron de la mano.
Ríos, en cambio, cuando uno de los tres policías que había en el tribunal le quitó las esposas, pateó una silla con el pie izquierdo, se acomodó a la izquierda del camionero y miró sin mirar. No intercambió ni una palabra con los otros imputados.
El grave episodio por el que fueron condenados trascendió a principios del año pasado, cuando la propia niña denunció a su madre biológica y a su padrastro, Platino, de someterla sexualmente. La mujer argumentó que se trató de una fabulación de su hija, pero su argumento no fue creído por el juez instructor ni por los fiscales ni por los camaristas. La menor contó lo que había sufrido después de irse del hogar materno, en General Pico, y buscar ayuda en la localidad bonaerense de González Moreno, donde reside su papá.
Cuando Díaz dio a conocer la parte resolutiva de la sentencia no mencionó el nombre de la víctima para resguardar su identidad. Incluso en la Cámara se explicó que tampoco se facilitaría el acceso a una copia completa del fallo -algo habitual en esta instancia de un proceso- por esa circunstancia especial.
Pérez fue hallada culpable de los delitos de corrupción de menores, agravado por el vínculo, con abuso sexual con acceso carnal y recibió 22 años de cárcel. La pena efectiva deberá empezar a cumplirla cuando la resolución quede firme, ya que su defensor puede recurrir ante el Tribunal de Impugnación Penal.

Dos artículos.
A la madre se le aplicó el artículo 119 del Código Penal que refiere a quien abusare sexualmente de persona de uno u otro sexo, cuando fuera menor de 13 años o mediare violencia, amenaza, abuso coactivo o intimidatorio de una relación de dependencia, de autoridad, o de poder, o aprovechándose de que la víctima por cualquier causa no haya podido consentir libremente la acción.
El texto, en la parte atinente a la conducta de la mujer, dice que la pena será de 8 a 20 años si hubiere acceso carnal por cualquier vía -algo que el tribunal dio por probado-, cuando "el hecho fuere cometido por ascendiente y por dos o más personas" (incisos b y d). Los dos supuestos se dieron en este caso.
Además a Pérez le imputaron el artículo 125 sobre promoción o facilitamiento de corrupción de menores de 18 años. La pena será de 10 a 15 años cuando "mediare engaño, violencia, amenaza, abuso de autoridad o cualquier otro medio de intimidación o coerción, como también si el autor fuera ascendiente, cónyuge, hermano, tutor o persona conviviente o encargada de su educación o guarda".
Para los 17 años de Platino, los jueces tuvieron en cuenta los incisos d) y f) del artículo 119 que hablan de cuando el hecho fuera cometido por dos o más personas y contra una menor de 18 años "aprovechando la situación de convivencia preexistente con la misma". Finalmente, Ríos recibió 10 años de prisión también por abuso sexual con acceso carnal, agravado por el vínculo que mantenía con el coautor (Platino).
A ninguno de los tres imputados se le vio un gesto cuando supieron de las duras condenas. Ríos juntó sus muñecas para que volvieran esposarlo y se fue. Platino le dio un beso a Pérez e hizo lo mismo. Pero la madre de la pequeña, que seguirá libre, reaccionó rápidamente y le alcanzó un paquete de cigarrillos. "Tomá, mi amor", le dijo suavemente.

 


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