La tarea solidaria de «El Ranquelito»

Redaccion 16/02/2021 - 10.00.hs

(General Pico) – El merendero «El Ranquelito» de esta ciudad continuó con su tarea solidaria en tiempos de pandemia, ajustado a los protocolos vigentes. Iris Mabel Gatica, titular de este espacio, le contó a LA ARENA que cada vez hay más necesidades y que nunca faltan los alimentos esenciales.
La mujer indicó que desde marzo del año anterior, tras la irrupción de la pandemia de Covid-19 tuvieron que modificar la modalidad de funcionamiento: ya no reciben a los niños y niñas en el lugar, sino que entregan bolsas de mercaderías a las familias.
«La última vez que tuvimos a todos los chicos juntos fue para el año pasado para Reyes, que hicimos una fiesta en la calle. En marzo, cuando se declaró la pandemia tuvimos que cambiar todo y decidimos entregar la bolsa de mercadería. A lo último se sumaron pedidos de muchas familias. Recibimos muchas donaciones de mucha gente y de algunos gremios, que también se unieron a darnos una mano», señaló.
«También se nos fueron algunos voluntarios, aunque no podemos estar todos acá adentro, menos los niños. De esa manera nos manejamos y no nos faltan nunca los alimentos más importantes, como fideos, papas, azúcar, leche. Es lo que más te pide la gente porque todo esto hizo que muchos comenzaran a hacer cosas para vender», agregó la entrevistada.

 

Asistencia.
«El Ranquelito» funciona desde hace varios años en el domicilio particular de Gatica, en proximidades al Barrio Ranqueles de esta ciudad. Siempre recibió decenas de niños y niños en sus instalaciones, y hasta ofreció viandas calientes a las familias más necesitadas. Sin embargo, tuvo que ajustarse a los protocolos y el salón que se usa de comedor, desde el año pasado que está vacío.
Pese a ello, nunca se frenó la asistencia a las familias de menos recursos económicos. «La asistencia sigue porque la gente sigue donando. Se la atiende en la vereda, con barbijo, con alcohol en gel, y cuando yo voy a alguna casa a llevar mercadería, hago exactamente lo mismo. Es todo lo que podemos hacer», indicó.
«También hemos incorporado un carro para poder traer y llevar las donaciones. El merendero lo mantenemos como si estuvieran los chicos, incluso le cambiamos los pisos. Todo es esto hizo que cambiara el contacto con la gente, el vínculo, la charla. Nos cambió la vida a todos», agregó.

 

Creativos.
Gatica contó que nunca faltan los alimentos esenciales, y que muchas familias piden elementos para elaborar panificados para salir a venderlos. «Hay mucha gente que a su parte creativa la dio a conocer. Ellos buscaron su manera de sustentarse, y en lo que se puede ayudar desde acá, se hace, porque la gente comenzó a hacer cosas de repostería, de pastelería. Pero las necesidades aumentaron mucho y la gente se las rebusca como puede. Por eso tenemos que tener los alimentos esenciales», manifestó.
«Siempre necesitamos de los voluntarios, que son parte de esto, porque sin ellos no puedo hacer nada. Hay cosas que dejé de hacer porque me faltan voluntarios, porque todos se cuidan. Es muy difícil en lo afectivo, en las emociones. La gente quiere alimentos y que la ayudemos con lo que sea, y cuando te piden que la ayudes con lo que sea, se nota la necesidad que tienen. ‘El Ranquelito’ sigue abierto, sigue funcionando, pero estamos carente de los afectos», finalizó.

 

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