Jueves 11 de agosto 2022

A 40° años del desembarco, veteranos de La Pampa fueron a Chubut

Redacción 20/06/2022 - 10.00.hs

Los veteranos de Guerra de Malvinas de la provincia de La Pampa participaron ayer en la ciudad de Puerto Madryn de los actos conmemorativos por el 40° aniversario de la llegada de los soldados argentinos al puerto luego de finalizada la guerra y firmado el cese del fuego. La comisión pampeana arribó a la ciudad costera el sábado a las 18. La conformaron ex combatientes de Santa Isabel, General Pico, Toay y Santa Rosa, junto a sus esposas e hijos.

 

La ceremonia comenzó ayer, a las 9.30, en el Monumento a los Héroes de Malvinas de la ciudad. Luego continuó más actividades hasta llegar, a las 15, en el Muelle Almirante Storni, lugar donde desembarcaron del buque SS Canberra los más de 4.000 veteranos de guerra llegados de las Islas Malvinas, después de combatir por 74 días.

 

El día de la llegada de los prisioneros argentinos es conocido por el "Día que Madryn se quedó sin pan", ya que los pobladores como forma de agradecimiento, compraban y repartían pan a sus héroes.

 

Ciudad receptora.

 

El acto oficial fue presidido por el gobernador de Chubut, Mariano Arcioni, el vicegobernador Ricardo Sastre, el intendente Gustavo Sastre y más de 350 Veteranos de Malvinas que arribaron desde distintas localidades del país. Tras cantar el Himno Nacional Argentino, se hizo entrega de la Ley Provincial que declara a Puerto Madryn como "ciudad receptora de los soldados provenientes de las Islas Malvinas en el buque Canberra el 19 de junio de 1982, convirtiéndolos en héroes de Malvinas al pisar suelo argentino".

 

El jefe comunal de Madryn le dio un reconocimiento a Mabel Outeda, la única fotógrafa que fue testigo del desembarco, el cual quedó registrado para la posteridad gracias a su cámara. Antes de finalizar el acto, se descubrió una maqueta del buque SS Canberra, realizada por Santiago Pereyra, un vecino de Puerto Madryn que la donó al Centro de Veteranos de Guerra de Puerto Madryn.

 

Madryn sin pan.

 

En su discurso ante los veteranos, el intendente Sastre recordó: "Hace 40 años no solo abrazamos una causa. También abrazamos a quienes fueron a defenderla. Fue así como este pueblo les abrió los brazos y también su corazón a esos chicos que llegaban con sus heridas multiplicadas, con sus angustias frescas, con el horror en sus ojos. Ellos llegaron con el alma rota pero acá los recibieron corazones enteros y manos abiertas".

 

"Hay cosas que no se transfieren. El amor por la patria es una de ellas. Y mucho más, el amor por quienes la defendieron. No venían derrotados. Venían de dar pelea. Injusta, desigual. Pero convencidos, aún en sus tiernos pensamientos, que fueron en busca de lo correcto: recuperar para siempre lo que a esa patria le correspondía".

 

"Hace 40 años, Madryn se quedaba sin pan. Y por qué no, también sin lágrimas. Miles y miles de soldados agrietados en su cuerpo y en su espíritu descendieron en esta tierra que gritó sus nombres aún sin saberlos. Y que, a empujones, corrieron las murallas que trataban de separarlos de la mejor bienvenida, que en su dolor tal vez no la esperaban. Definimos aquella epopéyica jornada del 19 de junio de 1982 como el día en que Madryn se quedó sin pan. Histórica definición para el final del paso por la guerra de soldados valientes, inquebrantables en su fe", agregó.

 

Pequeños grandes.

 

"Ellos llegaron con sus uniformes raídos, salpicados por sangre y cortados por el fuego, pero envueltos en una llama eterna de gloria y de esperanza. Las heridas de una guerra nunca cicatrizan. Pero tienen la capacidad de encerrar los recuerdos. Ni el paso de tantos años pudo borrar de estas calles, el paso de nuestros soldados a quienes esperaba el amor de toda una comunidad que despertó con la alegría de volver a verlos".

 

"Sintieron su calor, entraron en sus casas, apretaron sus manos, contaron sus angustias, mitigaron sus dolores. Estaban ante un pueblo convencido que les daba la bienvenida a pequeños grandes héroes. Pequeños porque en sus ojos todavía se podían ver latir los sueños de la adolescencia. Grandes, porque fueron protagonistas de una verdadera epopeya, desprovistos de todo egoísmo, aún a costa de exponer ante el enemigo, el más preciado tesoro del derecho humano: la vida", sostuvo.

 

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