Lunes 06 de febrero 2023

Caballos en el Parque Recreativo

Redacción 09/12/2022 - 07.50.hs

La escena podría parecer casi bucólica, una postal de la mansedumbre y la tranquilidad. Una veintena de caballitos pastando apaciblemente a la vera de la laguna Don Tomás obsequia a los paseantes un escenario pastoril.

 

Cualquiera que vaya un rato al Parque Recreativo de la ciudad -en diferentes horarios- se encontrará con una tropilla de ejemplares que en principio, obviamente, podrían suponer que no ofrece ningún tipo de problemas.

 

Los equinos, se entiende, no serían propiedad de la Municipalidad de Santa Rosa que tiene a su cargo el paseo que muchos vecinos eligen para hacer distintas actividades, y que van simplemente desde concurrir a tomar unos mates y pasar un buen rato tranquilos a comer un asado o realizar actividades físicas.

 

Lo cierto es que, entre la forestación y la fauna del lugar, ahora y desde hace algunas semanas el ecosistema también ha agregado caballos.

 

Estarán los que entienden que no representan ningún tipo de problemas, y es más hasta podrán afirmar que robustecen el paisaje campestre, y por ese lado no estarían desacertados.

 

Algunos interrogantes.

 

Ahora entre los interrogantes que surgen queda saber qué pasaría si más vecinos de la ciudad decidieran soltar allí sus propios animales; o qué pasa cuando esos mismos caballos que pastan despreocupados de todo ganan las calles aledañas, como se ha podido ver en más de una oportunidad.

 

Ya de por sí causan preocupación las situaciones que se dan cuando algunos paseantes van allí con sus perros, y a veces lo hacen con algunos de gran porte y de los que se denominan razas peligrosas. En algunos casos -en preocupante cantidad- sin que los canes tengan el bozal y la correa que correspondería que llevaran colocados como medida precautoria.

 

¿Qué hacer?

 

Pero volviendo al tema de los caballos, lo que cabe advertir, más allá de la simpática imagen que pueden ofrecer al paseante, es que en el parque hay sitios que pueden franquear con facilidad y que los pueden conducir a las calles aledañas, donde siempre hay un tránsito importante de vehículos, motos y bicicletas.

 

Queda la cuestión enunciada. Son las autoridades municipales las que sabrán de qué manera se conducen con la situación; o si simplemente se dejará librado a la suerte que nada ocurra si la caballada gana las calles.

 

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