Cotita celebra sus 100 años

Redacción 28/11/2021 - 10.16.hs

Se celebran hoy los 100 años de lo que fue la "Colonia Agrícola Cotita", un desprendimiento que a fines del siglo XIX se produjo de la Estancia Hucal, que dominaba la región y que por su desarrollo mereció la construcción de una estación ferroviaria, uno de los pocos vestigios que hoy quedan.

 

Por decisión de los propietarios de la poderosa Estancia Hucal, eje de la actividad productiva y comercial que desarrolló la zona, parte de las tierras se dividieron en pequeñas parcelas de entre 150 y 200 hectáreas, que mediante convenio fueron adjudicadas a inmigrantes sin tierra, en su gran mayoría provenientes del Este de Europa.

 

El compromiso era sembrar al menos dos tercios con trigo, dejando el resto para otras alternativas. Así, con el crecimiento de la producción, a fines de la segunda década del siglo XX se decidió la construcción en el sitio de una estación más de la línea que llevaba la producción hasta el puerto de Bahía Blanca. El edificio central de madera y chapas se complementó con una pequeña vivienda para el jefe del lugar y un par de galpones destinados al acopio de los cereales.

 

Quién fue "Cotita".

 

El origen del nombre que se le dio al lugar está en un apodo doméstico de quién fue Mariana Juana Cambaceres, hija del dueño de Estancia Hucal. Los investigadores han establecido que se llamó "La Cotita" a la gran porción de campo que se asignó al loteo, que más adelante y a causa de su crecimiento se transformó en la antes mencionada Colonia Agrícola Cotita.

 

En su apogeo, por la alta producción y la gente que se aglomeró en la zona, a principios de 1920 la estación Cotita alcanzó el rango de para prestar servicios de cargas, pasajeros y telégrafo.

 

La investigación indica además que el lugar nunca dispuso de mayor infraestructura que unas seis unidades habitacionales, construidas de adobe y chapas y tampoco ofreció un lugar de alojamiento para ocasionales visitantes o viajeros de paso.

 

Con el paso del tiempo, y sin bien la población estable nunca pasó los 40 habitantes, para la década del 30 contó con una escuela de nivel inicial, un destacamento policial, herrería, algunos silos y un almacén de ramos generales, propiedad de la familia Mondelo, que marcó una época y como los de su clase además de alimentos e indumentaria vendía combustibles y tenía servicio de estafeta postal (correo).

 

También se verificó la existencia de un pequeño tambo, cuya leche fluida alcanzaba para abastecer el lugar y entregar una parte en la vecina Hucal.

 

Al igual que Hucal, con la decadencia de la producción en la emblemática estancia que dio origen a los asentamientos, y más adelante la cancelación definitiva de los servicios ferroviarios, Cotita es hoy un paraje abandonado y apenas recordado.

 

Familias.

 

Pero está vivo en algunos habitantes de la zona, cuyas familias se desarrollaron allí. Se menciona como gente del lugar a las familias Muñoz, Desch, Kronemberger, Leger, Obholz y Sebal como las que habitaron aquellas seis casas.

 

Hoy es precisamente un Kronemberger, Roberto, el actual jefe comunal de la vecina Perú, el que encabeza esta organización para celebrar y recordar la historia del lugar. Habrá una concentración a las 10 de la mañana en el lugar donde queden los vestigios de la estación ferroviaria y luego de una serie de actividades habrá un lunch en la vecina Perú.

 

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