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Sabado 21 de febrero 2026

El sabor de lo familiar

Redacción 21/02/2026 - 00.04.hs

Desde hace 12 años “Doña Ramona” es uno de los carritos más reconocidos gracias a sus propuestas al paso en el egreso y en el ingreso al sur de Santa Rosa, en la ruta nacional 35. Una familia con fervor emprendedor que crece con una cocina que funciona todo el día.

 

El sol se había escondido apenas unos minutos antes y aunque las luces ni siquiera se habían encendido, una familia numerosa estacionó y una mujer preguntó: “¿están cocinando?”. El sí como respuesta fue automático y entonces varios chicos y chicas se acomodaron en un par de mesas y realizaron el pedido. Poquito tiempo después todos ya tenían sus lomitos, hamburguesas, milanesas y las infaltables papas fritas. Al ver el tamaño, sentir el aroma y observar los rostros sonrientes con panza llena quedó la más absoluta certeza: “Doña Ramona” no falla.

 

“El verano está bueno porque a la noche la gente anda mucho y le gusta venir y sentarse a comer, o llevarse a la casa; además de todos los que están al paso por la ruta. Pero es como que nunca paramos”, describe Tomás sobre lo que sucede a diario en ese carrito que desde hace 12 años funciona a la vera de la ruta nacional 35, en la salida de Santa Rosa, y a unos 200 metros de la estación de servicio YPF de la Cruz del Sur.

 

Ahí donde varios carritos hacen su propuesta de minutas al paso, “Doña Ramona” se destaca por su trayectoria, su calidad, su precio y una atención que tiene raíz profundamente familiar, un legado que dejó esa abuela que tiene su propia caricatura en el frente de la carrocería que hace de mostrador y cocina a la vez, el lugar de donde surgen esas tentaciones irresistibles que abarca a niños, niñas, jóvenes, adultos, viajeros, familias. Nadie queda afuera de un lugar de clásicos del sabor pero con sello particular.

 

“Mi papá era camionero y en un momento le picó el bichito de hacer algo por su cuenta, de generar otra cosa. Tenía un auto, un Corsita (Chevrolet) y lo vendió para poder comprar un carro. Mi mamá no quería saber nada, le decía cómo iba a dejar un trabajo seguro para un proyecto así, pero él estaba convencido”, le cuenta Tomás a LA ARENA, uno de los seis hijos de Hugo Giménez y de Virginia, y uno de los cinco que trabaja en el turno nocturno de ‘Doña Ramona’.

 

“Esteban, Julián, Tomás, Gianella, Gonzalo estamos con el emprendimiento y el más chiquito no porque tiene 9 años, pero además trabajan Sol e Iván, que son nuestros primos, y una vecina que es empleada al mediodía. También una chica que viene cuando algunos de nosotros no estamos. Mi papá no está tanto en el trabajo a pleno pero viene todos los días, todo el tiempo para ver cómo va todo, qué falta y demás. Su abuela, Ramona, lo cuidó como si fuese su mamá así que para él es todo, por eso el nombre tiene tanta importancia”, remarca Tomás luego de llegar con los riquísimos panes que sirven de suelo y techo para los distintos sándwiches con sabor casero.

 

Otro carro.

 

“Las hamburguesas son caseras, dos veces al mes las hacemos y son exclusivamente nuestras. Las papas fritas también, se pelan dos bolsas de papas por turno, cada día, y todo lo hacemos nosotros”, se suma a la charla Esteban, el mayor de los hermanos y que llega desde su propio carrito, que desde hace tres meses abrió con su nombre unos metros más adelante de la ruta nacional, del lado del ingreso a la capital pampeana.

 

“Hace tiempo que me dedico a la gastronomía. Tuve venta de frutas y verduras, en un local, en la calle, el año pasado me dediqué a la venta de sándwiches en la calle. Y ahora abrí el carrito. Tengo la misma propuesta y nos ayudamos todo el tiempo. En mi caso trabajo con tres empleados y por suerte está funcionando”, resalta el dueño de ‘Esteban’, que también ofrece un número de WhatsApp para realizar pedidos (2954-803511).

 

“A la gente le gusta mucho salir y comerse un lomito o una hamburguesa, unas buenas papas, pero el gran fuerte de ventas es lo que pasa por la ruta. El transportista, el viajante, los que se van de vacaciones. Estamos en un lugar clave, esta ruta tiene un altísimo tránsito y por eso lo importante es ofrecer la mejor calidad y que quien para se sienta a gusto, además de que le guste la comida, claro”, afirma Esteban.

 

Para Tomás, en tanto, el trabajo en familia también suma un factor que hace a que todo funcione de la mejor manera. “Mi papá fue creando la mini empresa de esta manera, sumándonos a nosotros y entonces cada uno cumple su rol y nos complementamos y ayudamos. Eso es re importante porque todo se charla en la mesa”, señala quien también tiene otros planes apenas cumpla 21 años.

 

“A mí me encanta manejar un camión y mi papá conservó uno porque yo siempre le dije que quería salir a la ruta. Cuando tenga todo en condiciones voy a arrancar, porque además mi viejo también tiene un emprendimiento aparte con pala cargadora, zamping; así que está bueno ir haciendo otras cosas”.

 

Sabores.

 

La noche veraniega ya está en su plenitud y un camionero que viene desde el norte del país y viaja hasta el puerto de Bahía Blanca frena y pide un sándwich de milanesa y una gaseosa. Y se presta a la charla. “Ya conozco Doña Ramona desde hace tiempo, obviamente conozco un montón de lugares de comida por todo el país, pero no tengas dudas que éste es de los mejores”, asegura y le hace un guiño a quien pocos minutos después le da el menú en un paquete para que el transportista siga su camino. Es una jornada típica en Doña Ramona, un sitio sobre ruedas que estacionado sobre la ruta, no falla a la hora de comer con placer.

 

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