Beatriz Dillon: “Hay un despojo cultural y territorial”
La profesora y licenciada en Geografía, y magíster en Estudios Sociales y Culturales, Beatriz Dillon, encabezó ayer una charla sobre "Ríos pampeanos, despojos culturales, resistencias y esperanzas posibles". Previo a su disertación, advirtió que no solo "nos han robado los ríos", sino que también "nos han despojado de una inmensa territorialidad y de cultura", por lo que llamó a "apropiarnos de ese cauce seco para alimentar la lucha, para que el reclamo sea permanente y a futuro".
La actividad comenzó a las 19 en la sala "La Fantasma" de la Casa Museo Olga Orozco, y la invitación surgió de la Agrupación Amigos del Patrimonio Cultural de Toay. En la previa, Dillon brindó una entrevista en Radio Noticias donde reconoció que son "muchos años" dedicada a la investigación para intentar "aportar más ideas para repensar entre todos y todas esta cuestión que nos atraviesa en la provincia, que es el escurrimiento de los ríos".
En relación a la charla, explicó que planteó como disparador el pensar "que no nos han robado solo ríos. Nos han despojado de una inmensa territorialidad y de lo social, que incluye cultura, patrimonio y saberes".
"Durante más de 80 años se ha perdido ese modo de vida que han tenido muchas comunidades, muchas personas, asociadas a vivir cerca de un río. Entonces, las pérdidas cuando son culturales, de saberes precisamente porque el río ya no está, es prácticamente irrecuperable, digo prácticamente porque hay esperanzas", agregó.
En caso de que el caudal vuelva a correr por La Pampa, Dillon señaló que las acciones a tomar se han estudiado desde la Universidad Nacional de La Pampa y desde el Ejecutivo. "Tenemos un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que no se cumple y eso es tremendamente injusto", señaló.
Estas medidas implican pensar con la comunidad ribereña "cómo podemos recomponer un ambiente en su totalidad. "No me refiero solamente a la cuestión ecosistémica de un río, que ya también se ha demostrado con los estudios universitarios de que aunque sea con los magros 3,2 metros cúbicos por segundo que pueda traer el Atuel, y que es necesario que vuelva el Salado también, pueda recuperarse la flora y la fauna. Están los cálculos realizados para eso", afirmó.
"Ahora, ¿cómo se recupera una cultura que ha sido perdida, y donde mucha gente que ha atravesado mucho dolor y desesperanza tiene que volver a reconstruir una cultura hídrica bajo también el temor de volver a pasar por el mismo dolor?", se preguntó. La docente remarcó que "perder cultural causa mucho dolor, porque tiene que ver con las creencias, el modo de vida de los ancestros y de lo que viene también. Vivir con desesperanza es muy duro".
La esperanza como motor.
La investigadora plantea la "esperanza" y la importancia de "volver a reconstruir y recuperar la idea de vivir en un territorio hidrosocial, compartir con un río actividades que no son solo económicas, sino variadas porque tienen que ver con la vida cotidiana, la espiritualidad, es decir la vida al lado de un río. Cómo hacemos pensar a una generación que durante tantos años ha perdido toda esta idea, volver a conectarse con una nueva forma de río". Esto juega un rol central la educación en todos sus niveles, desde Inicial hasta Secundario.
"No podría dar estas charlas ni ir permanentemente al oeste a trabajar con los chicos si no tuviéramos esperanza. La esperanza mueve la lucha, debe ser continua y desde pequeños".
"Es doloroso, tenemos testimonios de niños de un jardín de infantes de Algarrobo que le dicen a la maestra que 'un río hace ruido'. Claro, porque el río en estos pequeños está asociado a ese cauce seco lleno de arena. Cuando conocen un río, ven que es realmente otra cosa y no ese cauce", añadió.
Dillon consideró que "debemos apropiarnos de ese cauce seco para alimentar la lucha, para que el reclamo sea permanente y a futuro. Uno ha puesto todas sus esperanzas en lo fallos de la Corte y esto no se cumple, pero tenemos que prepararnos porque no sabemos en este sentido si algún día...".
"La desesperanza existe, es muy dura, ahora hicimos un relevamiento de todas las familias campesinas que viven en la ribera del río, y para ellos existe la desesperanza. No hay una idea de que el río pueda volver, hay un anhelo", reveló. De todas maneras, enfatizó: "Tenemos que estar unidos más que nada en la lucha, conocer lo que hemos perdido, los despojos. Cuando hablo de que ya no está una cultura se trata de una desposesión cultural, porque se desposee de lo más rico que uno tiene más allá de lo ecosistémico".
La investigadora indicó que es necesario "poder pensar en un futuro que no sea esto. A veces resulta bastante difícil, pero siempre incorporo la esperanza, porque es el motor de la lucha", completó.
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