Miércoles 10 de agosto 2022

"Mi sueño es trabajar en el Parque Luro"

Redacción 20/06/2022 - 16.09.hs

Griselda tiene una ilusión... pero se la hacen difícil. "Mi sueño es trabajar en el Parque Luro, pero no me llaman. Me encantaría ser Guarda Parque, y para eso me vengo capacitando hace muchos años". Hay que decir que es una de las pocas mujeres guía de caza mayor en La Pampa, y en su caso además Operadora Cinegética. "Ahora mismo vengo de hacer un curso de instructora de tiro en Buenos Aires con las más altas calificaciones. Tengo secundario completo y estoy estudiando inglés... Trabajé en el campo, en cotos de caza, y me gustaría que aunque sea me tomen para recibir las entradas al ingreso, y que me prueben".

 

Sergio Ditter, director de la Academia de Tiro Lince (Tiro Federal Argentino de La Plata), mencionó "el esfuerzo, dedicación y constancia de Griselda, que obtuvo excelentes resultados en un curso que es muy exigente. Eso tanto en lo teórico como en lo práctico, en su formación como instructora de tiro. Es excelente en tiro con pistola y tiro con fusil, y hay que destacar que siendo civil, mujer, y como legítima usuaria de armas, tenga una formación tan íntegra".

 

"Yo no estoy pidiendo un lugar calentito en una oficina. Me animo, porque lo hice siempre, a estar trabajando en medio del monte, haciendo lo que un Guarda Parque tiene que hacer. Pero ya digo, me conformo con que me tomen para recibir las entradas cuando la gente ingresa", dice la mujer no sin cierta pena. Pero sin broncas. "No es mi estilo enojarme, pero me parece injusto porque me preparé años para eso y ni siquiera me escuchan", reclama.

 

Hace algunos años se contó la historia de Griselda Estella en estas páginas. Hija del más grande jugador de fútbol que nació en estas tierras (El Gato, Félix Omar Villalba), ha tenido una vida que para nada le fue fácil, y literalmente le tocó hacer "de todo".

 

En aquella nota que se tituló "Una mujer buscando su destino", se daba cuenta de distintos aspectos de su vida, que la llevó a buscar mejores horizontes. Así un día -ya casada (iba a tener cuatro hijos ahora grandes)- partió a Mendoza, donde hubo un momento en que tampoco la pasó bien. Pero un día, caminando se encontró con un gimnasio y un cartel que rezaba "Aquí boxeo femenino".

 

"Guantes de Oro".

 

Tuvo curiosidad por conocer de qué se trataba e ingresó... uno de los entrenadores la vio y la invitó a sumarse a la actividad, y aunque al principio dudó terminó por aceptar. Hoy, varios años después, ya afincada nuevamente en Santa Rosa hace bastante tiempo, Griselda muestra un certificado que la acredita como ganadora del premio "Guantes de Oro" de la Federación Mendocina de Box. "Fueron poquito más de veinte peleas y me fue muy bien, cuando volví aquí empecé otra vez con Roberto Pedehontaa, pero ya estaba grande para el boxeo", se ríe.

 

Cuando viviendo en tierras cuyanas sobrevino la separación -ya madre de cuatro niños- hizo literalmente "de todo. No me quedaba otra, pero no le tengo miedo al trabajo. He trabajado de moza, fui cheff -aprendiendo de un gran maestro como Jorge Zárate-, chofer y telefonista en un estudio jurídico. De hambre no me iba a morir", afirma. "Y todos saben que además fui mucho tiempo promotora en carreras de Top Race", recuerda.

 

Pero si algo le atrapó fue andar y trabajar en el campo -le tocó cuidar caballos entre otras tareas rurales-, y la actividad cinegética. "Ahí no es ponerse cremas o andar cuidándose la piel, había que hacer todas las tareas", agrega. Se hizo experta tiradora, y es conocida su actividad como guía de caza mayor, que incluso le valió una nota en la revista especializada "Weekend"; y otra en la revista "El Pato".

 

Guía de caza mayor.

 

Todo le ha costado mucho, pero eso no la arredró porque siempre fue una mujer luchadora. Así que se inscribió en los cursos de guía de caza mayor que impartió la Provincia, luego rindió el examen y obtuvo la matrícula profesional. Cuando la convocaron por primera vez de un coto de caza se desilusionó un poco, porque al principio le tocó cocinar. "Pero sabía que iba a tener mi oportunidad, y cuando me dejaron me hice guía... y por eso fue que estudié inglés, que es necesario para cuando vienen cazadores extranjeros".

 

Ya metida de lleno en lo que resultó su pasión por la caza mayor, fue asidua participante en el Torneo de Jabalí al Acecho que organizaba el Club de Caza de Quehué, aportando con su presencia una nota de color.

 

Pero ahora Griselda quiere otra cosa: "No que me pongan en una oficina... quiero trabajar al aire libre en el Parque Luro. Sé de qué se trata y quiero una posibilidad... No es nada alocado lo que pido: nada más que una oportunidad, que me prueben...", reclama.

 

No parecería desatinado. Tal vez estaría bien que alguien piense en ella para desempeñarse en un lugar para el que, todo indica, está capacitada.

 

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