Pampeana reside hace 18 años en la otra "punta del continente"
(EDUARDO CASTEX / CORRESPONSAL).- La castense Anabella Ripi hace casi 18 años que vive en Canadá, se definió “futbolera” y sigue atentamente el desarrollo del Mundial 2026. Destacó que la competencia futbolística de la FIFA despertó “mucho interés” en ese país, y la organización realizó inversiones importantes porque esperan buena asistencia de turistas. En pareja con un neerlandes, con sus dos hijas “son fans” de La Scaloneta.
La cosmopolita sociedad de Canadá se alteró con el arribo de los hinchas de algunas selecciones que jugarán en las sedes de Vancouver y Toronto del Mundial 2026 que se está disputando además en México y Estados Unidos. La centralidad del hockey sobre hielo -momentáneamente- pasó a un segundo plano, y el fútbol copó los concurridos cafés y los turistas recorren las calles. “Los canadienses ahora se están empapando de fútbol porque el Mundial despertó muchas expectativas”, relató la castense Anabella Ripi, quien hace casi 18 años que vive en Alberta, un estado que está “debajo de Alaska”, por lo cual se encuentra “en la otra punta del continente”. La entrevistada se define como “futbolera”, y enumeró que el gobierno canadiense realizó inversiones para acondicionar los estadios, y esperan que arriben una buena cantidad de turistas para presenciar los trece partidos que se disputarán en este país. “En otros mundiales se veía alguna remera en algún comercio, ahora hay de todo para todas las edades por todos lados con el merchandising del Mundial 2026”, graficó Ripo en una comunicación con Radio DON de esta localidad.
Canadá empató 1 a 1 con Bosnia y Herzegovina en el debut mundialista en su casa, y eso despertó mayor interés de sus habitantes, donde actualmente el 23 por ciento son inmigrantes, pero es un país netamente
multicultural, porque cerca del 50 por ciento de la población pertenece a la primera o segunda generación de inmigrantes.
Ripi relató que el estadio de Toronto, donde jugó la selección canadiense, quedó “espectacular”, pero “no es tan grande como el Azteca o algunos estadios de nuestro país”. “Se hicieron muchas obras, se incorporaron bares, restaurants y tiene mucho lujo, porque acá los canadienses es todo comodidad”, expresó. “Acá donde vas hay mucha comodidad. Vas al cine y tenes la mesita para comer algo o si vas al VIP
podes tomar una copa de vino. Al canadiense le gusta mucho la comodidad, porque lo que hacen tienen que estar cómodos”, agregó.
“Cada Mundial la gente se va interesando más, pero como me rodeó de mucha gente de habla hispana, entonces quizás es una percepción. Pero, también se vendieron todas las entradas, como en México, y en Estados Unidos no alcanzaron a vender lo estimado”, expresó -risueña- la entrevistada.
“Vine a conocer...”
“Nunca en mi vida se me ocurrió irme de Argentina. Vine a conocer y ya voy a cumplir 18 años en Canadá. Lo sufrí muchos años, llevó años de terapia, y tengo la bendición que mi familia viene a visitarme todos los
años, pero tengo la necesidad de estar físicamente en Argentina”, narro Anabella Ripi. “Aún estoy más informada de lo que pasa allá que lo que ocurre acá. Con mis hijas hinchamos para Argentina. Si gana Canadá me pone contenta, pero nosotras hinchamos para Argentina”, destacó.
Y recordó: “el último Mundial llegué el día anterior (de la final ante Francia) a Castex, así que fue inolvidable para mis hijas y no entendían porque lloraban si estaban contentos. Ellas nacieron en Canadá y mi
marido es neerlandés, pero nosotras somos hinchas de Argentina”. La familia de la joven castense tiene “amigos” argentinos y “conocidos” de habla hispana. “Todos tenemos mucho entusiasmo con el inicio del
Mundial. En casa se mira mucho futbol, porque a mí me gusta. Crecí mirando fútbol con mi padre y con mis amigos en Córdoba, y esa pasión se la fui pasando a mi marido y mis hijas”, dijo.
En el país nórdico también se encuentran de visita su madre Azucena Allivellatore y su pareja Néstor “Didi” Ferrero, que permanecerán durante toda la competencia mundialista. Y su hermana Pamela vive a
pocos minutos. “Tengo intenciones de ir a ver algún partido. Y después nos juntaremos en casa o en la casa de mi hermana (Pamela) para mirar los partidos. También hay un bar donde se juntan todos los argentinos
para ver los partidos de la Selección, que a muchos los conozco de vista, pero no están en nuestro grupo de WhatsApp. Mi hermana fue y dice que es hermoso, porque ponen banderas argentinas, la música a todo lo que da, van con trompetas y la ropa argentina”, anticipó.
“La inmigración es un duelo"
Anabella Ripi vive con “JP” Peters y sus hijas Isabella (12 años) y Zoe (9) en Alberta, donde el clima es impredecible. “Te podemos levantar con sol, después llueve, después nieva y después tenemos 15 grados. Y con el cambio ambiental hay muchas modificaciones y tenemos un invierno más corto”, detalló.
La entrevistada analizó que los países del Primer Mundo “te dan bienestar”, pero no conoce extranjeros que “no tengan la necesidad de saber que pasa en sus países o que no tengan la necesidad de juntarse a
cenar o compartir una charla como en sus países”.
“La inmigración es un duelo, porque no perdes a una persona, pero depende de vos no perder tus raíces y tus costumbres, solamente el que lo vive sabe lo que es, porque es muy fuerte. De Castex extraño todo, y
también de Cordoba donde viví muchos años”, admitió.
En Canadá, la comunidad latina “es muy grande”. “En Ontario hay muchos argentinos, pero también hay muchos mexicanos, muchísima gente de Colombia, también hay hondureños, brasileros, ecuatorianos, de El
Salvador y otros países”, relató. Y evaluó que los argentinos que eligen Canadá como destino, seguramente “vienen con algo seguro o porque tienen un amigo o un conocido”, porque si no “no eligen este país” porque “somos totalmente opuestos” en el clima, la comida y la cultura.
-La estabilidad y situación financiera te permite desarrollarte…
-Es el primer mundo porque las cosas funcionan mejor, pero no tienen el hambre que tenemos los argentinos, que quizás sea por supervivencia o ansias de mejorar. Los sacas de lo que saben, y no saben para donde disparar. Acá hay gente que tiene dos trabajos, pero no porque necesiten el dinero, sino porque no saben qué hacer en sus tiempos libres. Y uno piensa, hay Dios mío, y nosotros con todas las cosas que queremos hacer, y nos falta el tiempo y el dinero. Es primer mundo, pero si en Argentina todo funcionará distinto, les sacamos años luz, porque somos todoterreno.
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