Pareja de Ataliva Roca cambió su negocio por un viaje por Sudamérica
(Bernasconi / C. J. Arauz) - El sector recreativo de la pileta municipal de Bernasconi estuvo colmado de rodanteros provenientes de varias provincias e incluso extranjeros durante este fin de semana, cuando se desarrollaron distintas actividades.
Pero también hubo pampeanos viajeros, como el caso de Claudia y Daniel, oriundos de Ataliva Roca, que narraron su travesía. “Salimos en 2021 a viajar con mi señora. Cerramos un negocio que teníamos en Santa Rosa, una tapicería en Circunvalación y México. La cerramos y nos fuimos a viajar. Hicimos Ushuaia y Chile, en el sur. Recorrimos gran parte de la Argentina por la Ruta 40: la hicimos completa, desde el kilómetro cero hasta La Quiaca. Entramos a Bolivia e hicimos gran parte del país. También recorrimos todo Paraguay, parte de Brasil, y tuvimos que regresar en 2023 para que yo renovara el registro de conducir. Después volvimos a Chile, desde Santiago hasta el norte, llegando a Arica. Hicimos dos veces el desierto de Desierto de Atacama en esta cosita”, dijo Daniel entre risas, en referencia a su vehículo.
“Fuimos a Perú y desde ahí volvimos. Entramos nuevamente a la Argentina por Paso de Jama. Después le hicimos el motor a la camioneta y salimos otra vez hacia Chile para recorrer la parte sur y la Carretera Austral. Más tarde regresamos por Las Lajas y seguimos hacia Temuco. Luego volvimos a subir hasta Los Vilos. Entramos nuevamente a la Argentina el año pasado, en mayo. En junio ya estábamos otra vez en La Pampa porque acá están nuestros afectos: nuestros hijos y nuestros nietos. Hace cinco años que vivimos arriba de la camioneta”, agregó el aventurero.
—¿Les gusta esa vida aventurera o salieron decididos a conocer y recorrer todo lo posible?
—Al principio era una prueba. Pero nos gustó mucho y terminamos disfrutándola más que la vida que llevábamos antes. Esto nos cambió la vida. No sé si viste el eslogan que tiene la camioneta: ‘Usando la vida’. Porque ahora somos nosotros los que usamos la vida; antes, la vida nos usaba a nosotros.
—¿Qué significa para ustedes haber recorrido distintas culturas?
—Es muy lindo conocer otras culturas, pero sobre todo vivirlas y compartirlas. Sí, y es muy cierto lo que decís. Mucha gente te pregunta: ‘¿Conocés tal lugar?’. Y uno responde que sí, pero en realidad no lo conocés, solo pasaste. Nosotros, gracias a los trabajos que hacemos para sostener el viaje, sentimos que realmente conocemos los lugares que visitamos. Vivimos de la artesanía; yo soy músico, trabajamos con piedras y macramé, y además soy tapicero. Llevo una máquina de coser en la camioneta y hago trabajos de tapicería en general. Como solemos quedarnos cinco, ocho o hasta nueve días en cada lugar, conocemos mucha gente. Y muchas veces, sobre todo en otros países, nos dicen: ‘¿Qué van a hacer mañana?’. Nosotros respondemos: ‘Nada’. Entonces nos buscan y nos llevan a conocer lugares a los que el turismo convencional no llega.
—¿Se extraña a La Pampa estando lejos?
—Preguntale a ella. Cuando todavía nos faltaban mil kilómetros para llegar a Ecuador, me dijo: ‘No aguanto más, volvamos a la Argentina’. Y nos volvimos por eso. Sí, se extraña mucho.
—¿Qué es lo que más se extraña de La Pampa?
—Primero, los afectos, obviamente. Pero también las cosas simples, como pensar en el patio del vecino. Se extraña todo: la comida, los amaneceres, los almuerzos. Por ejemplo, nosotros estamos acostumbrados al desayuno, almuerzo, merienda y cena. En Chile, Brasil y Perú es distinto. Ellos desayunan, después hacen una comida tipo “once”, entre las cuatro y las cinco y media de la tarde, y después la noche prácticamente termina. En cambio, en la Argentina hay mucho movimiento nocturno. En los pueblos de Chile o Perú, a las nueve o diez de la noche no anda nadie. Nosotros extrañamos salir a tomar un café o mirar un partido de fútbol en un bar o restaurante. Allá no tienen esa costumbre.
—¿Y el asado?
—En Paraguay vimos que la carne no tiene nada que envidiarle a la argentina. Tuvimos la oportunidad de estar en un lugar donde el hombre que nos alojaba administraba campos de Edinson Cavani y Diego Forlán en Paraguay. Tenían unas 18.000 hectáreas de ganado. La carne paraguaya es fantástica. Comimos asados increíbles; fuera de la Argentina, el mejor asado que probamos fue en Paraguay.
—¿Alguna vez hablaron de dejar esta vida?
—Todavía no. De hecho, hace muy poco, este mismo fin de semana, volvimos a alquilar la casita. No queremos dejar esta vida por ahora. Nos gusta viajar y vivir así. Seguramente llegará un momento en que nos vamos a cansar, pero todavía no.
Artículos relacionados
