Jueves 08 de diciembre 2022

Piden ley especial para jubilarse

Redacción 20/05/2022 - 08.42.hs

Eran dos chiquilines que iban de pantalones cortos (¡!!) -aunque hoy parezca mentira-, a los ensayos y presentaciones de la Banda Sinfónica de la Provincia. Juan Weigel tenía nada más que 8 años cuando llegó para integrarla; y Sergio Romero andaba más o menos por allí. Hoy tienen más de 60 y nada menos que 52 años de aportes.

 

Lo máximo computable -según les dijeron- para la jubilación son 45 años, por lo que vienen aportando a la Caja sin que ello vaya a redundar en lo que el día de mañana tengan que cobrar como pasivos. Por eso piden que el Poder Ejecutivo considere su situación y se envíe una ley a la Legislatura porque "se trata de casos únicos. No hay otros antecedentes", expresaron.

 

Músicos de la Banda.

 

La Banda ensayaba en Garibaldi 355 (al lado hay ahora un lavadero de autos), y Juan comenzó primero tocando la trompeta, pero después haría trombón y percusión. Sergio, por su parte, se inició en percusión, y más tarde tocó el clarinete y el saxofón -lo que sería toda la línea de cañas-, en una época que la formación era dirigida por Armando Mecca, hijo del maestro Juan Mecca quien era el creador.

 

Señala Romero que "en la foto se pueden ver entre otros a Carlos Peláez, que supo integrar la Jazz Santa Rosa, Nino Fiks (también jazzista), Orlando González, Daniel Godoy, Sergio Signorelli, Jorge Faguada, Claudio Assad, Raúl Cuevas, y el ahora abogado Mario Aguerrido", los identifica.

 

Pasados de aportes.

 

"¿Qué queremos? Que nos jubilen cuanto antes, porque ya trabajamos demasiado. Si basta recordar que incluso hicimos aportes a la Caja Nacional de Ahorro Postal cuando existía. Lo que nos dicen es que hasta un total de 45 años se computan los aportes para la jubilación, así que ahora llevamos 7 años más que no van a redundar en lo que vayamos a cobrar el día de mañana. Aunque bien que nos hacen los descuentos correspondientes de nuestros sueldos", reprochó.

 

Sergio Romero, quien llevó la voz cantante, reconoció que "algo se está haciendo en el Ejecutivo, creo que para enviar a la Cámara de Diputados un proyecto de ley que contemple nuestros casos, que son únicos. No encuentran otros antecedentes como los nuestros", señaló.

 

Hoy en día él trabaja en la Dirección Provincial de Personal, y Juan Weigel lo hace en el Instituto Provincial Autárquico de la Vivienda.

 

Jubilación plena especial.

 

Ambos estuvieron varios años en la Banda Sinfónica de la Provincia, pero luego la dejaron para desempeñarse en otras dependencias del Estado provincial, donde aún continúan trabajando, dependientes del Departamento Personal de Casa de Gobierno.

 

Romero y Weigel no pueden ocultar cierto hastío por haber superado el medio siglo de trabajo (nada menos), y por eso vienen pidiendo que el Gobierno provincial atienda su reclamo de "una jubilación plena especial, que no está prevista en la 643, porque ingresamos al Estado antes de que existiera la ley".

 

Y obviamente semejante cantidad de años de trabajo en la Administración Pública Provincial, en cualquier dependencia de que se trate, resulta una circunstancia excepcional. Hubo un tiempo, cuando todavía no regía la Ley 643 (Estatuto del Empleado Público Provincial), que algunos pampeanos -hoy personas grandes, entonces apenas niños pequeños- ingresaron a trabajar a dependencias del Estado.

 

"Hemos cumplido".

 

Esta situación tiene como protagonistas a dos personas a las que todavía les falta para alcanzar los 65 años de edad que se exige para acogerse a los beneficios de la jubilación. Pero tienen largamente acreditada una enorme cantidad de tiempo de aportes para eso.

 

Romero advierte que sus casos "no están contemplados, y no se prevé siquiera un retiro voluntario. Y honestamente, después de tantos años, sentimos que hemos cumplido, y que merecemos pasar a la condición de pasivos", evalúa.

 

En un momento dado el hombre muestra una vieja libreta de tapas marrones de la Caja de Ahorro Postal (donde trabajadores y alumnos de la escuela primaria de entonces iban colocando pequeñas sumas, que serían sus reservas al paso de los tiempos). Ni cabe aclarar que todo ese ahorro se perdió en los tantos laberintos de nuestra controvertida economía nacional.

 

Weigel recordó que hubo una ley impulsada por Jorge Lezcano cuando era diputado, la Nº 2871, que no los alcanzó, aunque podían acogerse quienes tuvieran 10 años de aportes. "Pero nosotros que teníamos en ese momento 50 no entramos. Tenemos los números de afiliados 18.318 y 18.319, los más antiguos de la familia paritaria", precisaron.

 

Régimen exigente.

 

En ese tiempo la exigencia de Armando Mecca -quien había quedado a cargo de la Banda ante el fallecimiento de don Juan Mecca- en la Banda Sinfónica era importante: "Y era así, porque cuando arrancamos hacíamos doble turno, de 8 a 12 y de 6 a 20. De lunes a viernes, teoría y solfeo y después ensayo general hasta las 10 de la noche", relataron.

 

Los dos dijeron que con el tiempo estuvieron en distintas dependencias de la Provincia: "A los dos nos trasladaron a Personal en la casa de Gobierno (a Juan le tocó ir en esa área, pero en el IPAV). No obstante siempre permanecimos ligados a la música", señalaron.

 

Otras actividades.

 

Al margen de la Administración Pública, los dos tuvieron actividades aparte. Romero tuvo la agencia Imagen Publicidad, que producía el programa "Onda Deportiva", y seguía -con el relato de Hugo Jorge- las campañas de Estudiantes en básquet y de General Belgrano en fútbol. Tiene cuatro hijos: Ana Carolina, que es escribana; Fanny Anabella, maestra jardinera; Hernán Agustín que trabaja; y Camila Lis, estudiante de Psicología en Córdoba. Pero además tiene dos nietas.

 

Juan trabajó varios años en LU33, Emisora Pampeana, y en algún momento estuvo en la Municipalidad de Santa Rosa. Tiene un único hijo, Ariel Ignacio, que trabaja como empleado de comercio.

 

"Hemos cumplido".

 

Como corolario dejaron un mensaje que entienden debería ser al menos considerado: "Lo que se estaría necesitando para que se haga justicia es un fallo salomónico, para que nos jubilen de manera plena... sería una suerte de resarcimiento por la gran cantidad de años de servicio, y sería también una suerte de resarcimiento por lo que era, evidentemente, trabajo infantil... A esta altura hemos aportado a la caja jubilatoria por lo menos tres veces lo que cualquier otro trabajador", concluyeron.

 

En la plaza y en los pueblos.

 

En un tiempo era todo un rito ir a escuchar la Banda Sinfónica en la Plaza. El gentío se acomodaba alrededor de la glorieta que está frente al monumento al General San Martín y resultaba todo un espectáculo que, con el tiempo, fue quedando de lado.

 

En esa época la Banda se presentaba en diversas localidades. "Andábamos los viernes, sábados, domingos y feriados, yendo a todos los parajes de La Pampa. Y cuando había esos actos en los pueblos ya a las 8 de la mañana estábamos recibiendo al gobernador... que en esos tiempos eran Benjamín Santos Trapaglia, Aguirre, Iriart... y más atrás Helvio Nicolás Guozden. Y un poco más acá también, cuando gobernaban Rubén Marín y Néstor Ahuad", dijeron Romero y Weigel.

 

Evocaron que de esa manera participaron de la inauguración del Puente Dique de Colonia 25 de Mayo; de la Escuela de Anzoátegui, y tantas otras. Hiciera frío, calor, o el tiempo que fuere, allí iba la Banda. Y junto a ella esos pibes hoy ya hombres grandes.

 

"Íbamos en esos viejos Mercedes Benz 911, sin aire ni calefacción, a 60 ó 70 kilómetros por hora, manejados por el 'Viejo' Ducca, o 'Golepa' Cabral", precisaron.

 

Es que la Banda Sinfónica llegaba a los pueblos a engalanar las fiestas: "Era la recepción de autoridades, izar la Bandera, el Tedeum religioso, las poesías recitadas por algún chico de la escuela, y eso hasta que terminaba el desfile cívico militar. "Teníamos menos de 10 años, y a veces nos tocaba como postre la retreta o el concierto por las noches", recordaron.

 

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