Domingo 15 de mayo 2022

Una aventura a puro pedal

Redacción 10/01/2022 - 13.06.hs

Pedalear, pedalear y pedalear, pero no solo para hacer ejercicio sino para seguir el sueño de recorrer distintas provincias argentinas. Algunos eligen las casas rodantes, otros las motocicletas y un pequeño puñado se anima a las bicis, pero siempre con los elementos justos y necesarios. Si bien el viaje en ruta puede ser complicado y peligroso, este tipo de vehículo permite que las turistas tengan una libertad inigualable para conocer sitios que, a dedo o en auto, es más complicado.

 

Esta es la historia de dos jóvenes aventureras de 24 años. Majo es de Ecuador y llegó a nuestro país hace siete años a una ONG de Corrientes, en donde estuvo dos años y medio. Allí conoció a su compañera Leila y trabajaban con niños en situación de riesgo, como violencia, abandono, abuso. Brindaba pequeñas charlas sobre prevención de bullying, grooming y sobre drogas. "Cuando hubo una situación de creencias religiosas de la relación entre la ONG y yo, desistí y me fui", explicó Majo a LA ARENA.

 

Comenzaron el viaje hace dos meses -junto a su gatita Amatista-, desde el sur de Buenos Aires, en sus bicicletas un poco antiguas y bastante usadas, con el objetivo de conocer el sur argentino. Pero mientras recorrían las rutas se dieron cuenta que la aventura en bicicleta no es para cualquiera. Primero hay que prepararse físicamente.

 

Es así que llegaron a Santa Rosa hace un poco más de un mes y se quedaron a visitar a una amiga, quien las recibió en su hogar en el barrio Los Hornos. Mientras tanto, las jóvenes todas las tardes se ubican en la plaza San Martín o sobre la calle Yrigoyen para vender sus artesanías y así sustentarse.

 

Vivir viajando.

 

"De viaje llevamos cuatro años, pero el proyecto de andar en bicicleta surgió un poco antes de que empiece la pandemia y lo concretamos hace dos meses atrás", comentó Majo. "No vivimos en ningún lugar, solo viajamos. Nuestra casa es nuestra bicicleta y nuestra carpa", destacó.

 

Compraron bicicletas usadas y las fueron equipando de a poco porque su gran viaje iba a tener como fin el sur argentino. "Debido a que las bicicletas son usadas y no acondicionamos bien el cuerpo desistimos de la idea y ahora el objetivo es recorrer la costa", contó un poco desilusionada por no haber podido concretar su gran sueño.

 

Una amiga santarroseña las recibió en su casa y hace más de un mes que se encuentran en suelo pampeano para reparar los vehículos de dos ruedas. "Tenemos que cambiar una masa, hacer cambio de cubiertas porque no dan más, hay que regular los cambios que se me desajustaron, son cosas que vamos haciendo de a poco", explicó.

 

A su vez, ratificó que La Pampa es "muy linda" y que Santa Rosa "fue una sorpresa". "Siempre nos intimidan las capitales porque la gente es más fría. Pero Santa Rosa nos sorprendió porque la gente es muy acogedora, muy linda y abierta. Nos llevamos muy buenos recuerdos de acá porque siempre hubo personas abiertas a ayudarnos", destacó.

 

Su único ingreso.

 

Mientras tanto, las viajeras cada día se ubican en la Plaza o sobre la calle Yrigoyen para vender sus artesanías sobre una manta en el suelo. "Somos artesanas", se definieron. "Es nuestro único ingreso, todo lo que vamos haciendo en el viaje es sustentado por nuestro trabajo. Leila trabaja con macramé y yo con metal y piedras. Nos complementamos", indicó la joven ecuatoriana.

 

También contó que van aprendiendo otras actividades para sumar a los viajes. Leila es artista musical y se está formando para tocar violín pero ya sabe guitarra, teclado, batería y bajo. "No viajamos con todo eso porque son instrumentos pesados", añadió. Majo aseguró que es dibujante y por ello está aprendiendo a tatuar.

 

Majo y Leila tienen previsto quedarse hasta esta semana porque su aventura continuará en la costa argentina, comenzando por Bahía Blanca hasta Mar del Plata. El 28 de enero es el cumpleaños de la correntina y el objetivo es festejarlo frente al mar. "Creemos que el próximo recorrido será Córdoba así vamos acondicionando el cuerpo en lugares que nos desafíen pero que no sean complicados", completaron.

 

Otros países, pero a dedo.

 

El actual no es el primer viaje de las jóvenes aventureras. Majo explicó que con tan solo 16 años recorrió su país, Ecuador, hasta los 18. El paseo lo realizó a dedo. Y la aventura más grande fue cuando recorrieron cinco estados de Brasil hace tres años, también a dedo. "El país más lindo que conocimos", remarcó. "Pero nos pasaba que, como las distancias son tan largas, los viajes que hacíamos eran de 12 o 15 horas y no podíamos decirle al camionero 'qué linda cascada, quedémonos acá' porque ellos estaban trabajando", lamentó y afirmó: "Fue una locura y muy hermoso, nos quedamos con ganas de conocer más".

 

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