Un padre que corre para cumplir el deseo de su hijo con discapacidad
Los motivos por los cuales hay personas que entrenan para competir en una maratón son muy variados. Puede ser por salud, para cumplir una promesa, por gusto nomás o por cualquier otra razón.
Daniel Muñoz y su hijo Jeremías lo hacen para difundir un mensaje de inclusión y fe. Empezaron hace dos años, cuando Jeremías iba hacia su entrenamiento de bochas adaptadas y expresó sus ganas de empezar a correr en competencias.
El joven, de 22 años, tiene un diagnóstico de parálisis cerebral, por el cual padece una afectación en su motricidad y habla. Sin embargo, eso no le impidió completar varias carreras junto a su padre, que su presencia que lo sostiene a cada paso.
“Soy cristiano evangélico y creo mucho en Dios. Le consulté cómo podía llevar un mensaje de fe y comenzamos a entrenar con mi hijo, entre trote y caminata”, confesó el hombre en una entrevista con El Diario de la República.
El año pasado corrieron en una maratón que organizó Marcelo Tinelli y salieron primeros en su categoría. Pero también participaron de la prueba de 21K en Calle Angosta, de 10K en San Luis y el 3 de mayo van a estar en una maratón internacional que se disputa en Mendoza, donde van a participar de la distancia 21K. “Nos ha ido muy bien. No encontramos límites y esto le ayudó a mi hijo muchísimo”, subraya orgulloso el padre.
Obstáculos
No obstante, más allá de sus logros, la situación de Daniel y Jeremías no es fácil. Las primeras competencias eran a bordo de una silla postural y tuvieron que pasar por varios inconvenientes para conseguir una silla postural.
Una vez que la obtuvieron se dieron cuenta que le quedaba grande a Jeremías y debían hacerle unas modificaciones. Primero fueron a la sede de la Universidad Provincial de Oficios que queda en Villa Mercedes (San Luis), pero después de una semana no consiguieron que le modificaran la silla.
Un periodista intervino, hizo contacto con la Escuela Técnica N° 15 “Agustín Mercau” y así se logró que padre e hijo puedan tener los arreglos que necesitan para competir más cómodos. “Me llamó la vicedirectora y me dijo que la escuela está a disposición nuestra, con sus talleres para hacer las reformas. Para mí fue algo maravilloso”, manifestó Daniel.
Burocracia
Muñoz aclara en la nota que no le interesa hablar de política, aunque criticó las trabas burocráticas con las que debe pelear todos los días. Salió sorteado para viviendas de autoconstrucción, pero no posee terreno propio. “Como padre de un hijo con discapacidad no tenemos una vivienda social”, reclamó.
La realidad de ambos es muy dura, ya que viven en una pieza prestada, que posee techo de chapa que obliga a Jeremías a pasar frío y a no tener un lugar apto para bañarse.
El joven debe ser sometido a una operación en sus piernas, pero otra vez el ineficiente sistema sanitario les dificulta el objetivo. “Tengo que ir a sacar turnos a las 4 de la mañana y como vivo solo con mi hijo lo tengo que dejar, no puedo levantarlo a esa hora para esperar afuera del policlínico. Y cuando llegás te dicen que no hay más turnos porque solo dan diez”, indicó Daniel.
Mientras esperan la respuesta por un plan de inclusión que hicieron para Jeremías, y a pesar de las malas condiciones y los obstáculos que se les presentan, padre e hijo no bajan la guardia y siguen adelante en su corrida por la vida.
Las personas interesadas pueden colaborar con la cirugía y los gastos de traslado a las competencias al alias Jerito.md.nx, cuyo titular es Daniel Alberto Muñoz.
“Queremos dar este mensaje: se puede. Con fe, inclusión y sin bajar los brazos”, sostuvo el hombre que no se queda en las palabras y empuja a su hijo a cada paso que da sobre el asfalto.
Artículos relacionados
