Domingo 02 de octubre 2022

El pasado llega al presente como arte para reflexionar

Redacción 18/09/2022 - 10.47.hs

En esta semana se cumplieron 46 años de "La Noche de los Lápices", sin lugar a dudas uno de los episodios más oscuros de la última dictadura cívico militar. El caso tuvo como escenario a la ciudad de La Plata, donde jóvenes nucleados en agrupaciones de estudiantes secundarios y otras organizaciones políticas peleaban por los derechos humanos y llevaban como bandera la lucha por el boleto estudiantil. Durante esta semana numerosos actos, marchas y movilizaciones recordaron a los desaparecidos y acompañaron a los sobrevivientes.

 

"No queremos que vuelvan a suceder hechos terroríficos como los que pasaron nuestros compañeros de la noche de los lápices. Queremos un país libre, con independencia económica y con soberanía política", coincidieron en señalar los voceros de los actos de homenaje y reivindicación de aquella lucha.

 

Fue así como se registraron convocatorias masivas, bajo un lema común: "Los sueños no se proscriben".

 

La capital bonaerense fue epicentro de los actos. "A 46 años, en La Plata las paredes me hablan y las calles me traen las ausencias, pero estar rodeada por tantos jóvenes y banderas es reparador, es una buena oportunidad para hablar del pasado en nuestro presente", explicó Emilce Moler, una de las sobrevivientes.

 

El mensaje, en cada uno de los actos, fue coincidente: "Que nunca más ocurra".

 

Un nuevo epicentro.

 

Desde este año, un nuevo epicentro para el recuerdo y el homenaje está en La Pampa. Desde que en marzo se estrenó "Lápices, un musical con memoria", la obra no deja de sorprender a propios y extraños.

 

Para los que no conocen la historia, se trata de la tesis de graduación de una artista pampeana, Paula Grosse. La obra cuenta con una veintena de actores y actrices en escena, y músicos en vivo que interpretan clásicos del rock nacional.

 

Desde aquel momento, las funciones en Santa Rosa tuvieron tal repercusión que permitieron la concreción de una gira por localidades del interior de la provincia, con apoyo de organismos estatales, incluyendo funciones gratuitas para estudiantes secundarios. Así, el musical va llegando a los cinco mil espectadores, en teatros a sala llena, que incluyeron hasta la presencia de Pablo Díaz, el sobreviviente sobre quien gira la historia.

 

El último viernes, justo en un nuevo aniversario, se vivió otra emotiva noche en el Teatro Español. La fecha de por sí cargaba de emotividad a la función, pero cuando se anunció en el final de la función la presencia en la sala de la hermana de Daniel Racero (uno de los estudiantes que fue secuestrado y desaparecido), quien viajó desde Neuquén para ver la obra, la emoción llevó hasta las lágrimas a los espectadores. Y en el cierre se encendieron velas por la memoria, la verdad y la justicia.

 

El hecho teatral se transforma en una nueva semilla que crece, 46 años después. Es conmovedor ver de qué manera vive cada momento un grupo formado por jóvenes y no tan jóvenes, haciendo arte con un pasado trágico y convirtiéndolo en un futuro esperanzador.

 

Antes hubo un mural pintado en el Barrio Butaló y hoy será día de intervención artística en el Parque de la Memoria, para cerrar la semana de homenajes.

 

Lazo histórico.

 

Este hecho trascendente no es poca cosa para este tiempo que vivimos. Son muchos los que por estos días hablan de una dimensión simbólica, en la que pensamos que venimos de ese pasado y nos encontramos con un presente en el que hace pocos días le quisieron disparar en pleno rostro a la vicepresidenta de la Nación. Por eso vinculan que ayer, como hoy, se mantiene el mismo lazo histórico, el de no dirimir las diferencias políticas a través de las armas, mientras las usinas de los discursos del odios siguen funcionando a pleno.

 

Por eso la importancia de seguir peleando, pero desde el campo de las ideas. Como en el inicio de la obra, cuando en una asamblea estudiantil uno de los participantes sostiene que "no queda otra que movilizar para luchar por nuestros derechos".

 

El mensaje sigue vigente, porque el poder real, en aquel tiempo encarnado en el brazo ejecutor de los militares y hoy reconvertido en un pulpo económico, mediático y judicial, sigue pugnando por quedarse con todos los privilegios, en contra del campo nacional y popular. Ante ese avance sin descanso, solo queda por oponer una lucha con el pueblo unido en las calles. Como en aquel tiempo de "La Noche de los Lápices", pensando en "El país de la libertad" al que le sigue cantando León Gieco y con el que seguimos soñando los argentinos.

 

DANIEL ESPOSITO

 

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