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Lunes 02 de febrero 2026

La desaparición de los humedales

Redacción 02/02/2026 - 00.17.hs

Con un mundo que se encamina a una crisis del agua (algunos organismos internacionales afirman que ya estamos en los comienzos) cualquier manifestación relacionada con ella es bienvenida, por caso el Día Mundial de los Humedales, que se conmemora hoy.

 

La celebración está en la reivindicación de los humedales y el relevante papel que desempeñan dentro de las ecologías regionales. El ser humano los consideró durante muchos años como meros accidentes geográficos, con aprovechamiento de caza y pesca en algunos casos. Cabe entonces la pregunta ¿por qué es importante conservar los humedales? “El agua y los humedales han desempeñado tradicionalmente un papel clave para la vida y han sido críticos para el desarrollo y la supervivencia de las comunidades humanas a lo largo de la historia. Los adelantos tecnológicos pueden dar la impresión de haber suplantado el papel de la naturaleza. La vida humana depende del mantenimiento de los ecosistemas naturales. Los humedales brindan importantes beneficios para la humanidad y desempeñan funciones tales como el control de inundaciones, reposición de aguas subterráneas, estabilización de costas, protección contra tormentas, retención y exportación de sedimentos y nutrientes, mitigación del cambio climático, depuración de las aguas y reservorio de biodiversidad".

 

Muchos han desaparecido por causas diversas, la desatención entre ellas. En algunos casos la acción humana ha obrado muy negativamente; un ejemplo aterrador se da con el llamado Mar de Aral, situado en el Asia Central, donde conmueve ver el esqueleto de los grandes barcos, antaño dedicados a la pesca.

 

Esta no es una nota meramente conmemorativa; a poco de leerla con atención se advierte que el tema toca profundamente la condición pampeana, física y espiritual. A menudo --demasiado a menudo-- y a lo largo de más de un siglo los responsables del desarrollo del país fueron dejando de lado el enorme humedal de más de 5.000 kilómetros cuadrados que cubría el centro-oeste de lo que es hoy nuestra provincia y parte del sur mendocino, en los comienzos de lo que se puede considerar el desierto pampeano-patagónico, desierto que no hizo otra cosa que ampliarse con la desaparición del agua.

 

Son múltiples y muy antiguas las referencias a los humedales pampeanos y en algún momento se los consideró como una clave para el desarrollo económico de Cuyo, y aun de La Pampa, pero esas ideas de agrandar el país se abandonaron en detrimento de la Pampa Húmeda y el puerto. En definitiva (y ya se ha repetido hasta el cansancio) la causa principal del ecocidio fue el manejo irracional y egoísta de la cuenca más grande dentro de las que existen en Argentina.

 

El fallo de la Corte Suprema de Justicia relativo al río Atuel (que lleva seis años sin cumplirse) tiene una mínima referencia al recupero de humedales, pero con el caudal asignado a La Pampa no es más que una entelequia. La magnitud de los antiguos bañados del Atuel y Chadileuvú merecería al menos que el Estado Nacional los considerara como sitio Ramsar, en alusión a la organización internacional en pro de los humedales, pero nada se ha hecho y es evidente el contraste de La Pampa con el resto de las provincias donde en que casi todas hay sitios de esa condición. Lo único concreto en tal sentido dentro del ámbito provincial ha sido la labor de algunos particulares en procura de antecedentes y gestión, aunque sin resultados concretos hasta el momento.

 

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