Domingo 29 de enero 2023

La invención de Makatxin

Redacción 13/10/2022 - 11.00.hs

Pocos pueblos pueden esgrimir un sentido de identidad y pertenencia como el de esta nación de montañeses de los Pirineos que en gran cantidad llegaron a la Argentina.

 

JOSE ALBARRACIN

 

A juzgar por la presencia de casi un millar de vascos y vasco-descendientes que se convocaron este fin de semana en Macachín, bien podría pensarse en revisar la ortografía de su nombre y llevarla más cerca del euskera, idioma oficial de ese país del que esa localidad sureña ofició como virtual capital temporaria. La enorme afluencia de visitantes colmó por completo la capacidad hotelera, y forzó a la habilitación de salones municipales -y a la compra de colchones- para suplir la falta de alojamiento.

 

Iñaki.

 

Detrás de esta historia hay un personaje singular, un verdadero prócer del pueblo llamado Iñaki Unamuno, un vasco que llegó al país en 1957, y que dos años después fundó junto a otros paisanos el club que desde entonces se ha dedicado a promover la cultura de su país entre nosotros. Lo de "prócer" no es una exageración: desde 2019, se encuentra emplazado en la plaza principal de Macachín un busto de muy buena factura, que reproduce el rostro de Iñaki, quien debió asistir a su inauguración no sin cierta resistencia: es una persona modesta.

 

Fue su pasión -y en buena medida, su aporte patrimonial- lo que llevó al crecimiento de la Asociación Unión Baska Euzko Alkartasuna, hoy un verdadero emporio deportivo y social, que cuenta con canchas de práctica de varios deportes, un hipódromo, un hotel, un bar y un restaurante llamado, no casualmente, "Iñaki".

 

El y los pioneros que iniciaron el club, tuvieron la visión suficiente para dar a esta institución un perfil amplio, que no escatimara sus instalaciones y sus beneficios a los demás vecinos y visitantes de Macachín, a los que siempre se consideró "socios sin cuota". Esa apertura, y una notoria capacidad de diálogo con todos los sectores -que sus seguidores harán bien en mantener- le garantizaron a este emprendimiento una fuerte inserción social, y un generoso aporte oficial del municipio y la provincia.

 

Orson.

 

Desde la oscuridad a la que lo sometió la represión franquista, el pueblo vasco emergió a la consideración del Occidente de la posguerra como una fuente de conflictos, personificada en el brazo armado de su movimiento independentista, la ETA. Quien se moleste un poco en profundizar un poco más allá de los clichés, tiene en "La pelota vasca" y "El fin de ETA" (esta última, producida por Justin Webster, el mismo autor de "El fiscal, la presidenta y el espía" sobre el caso Nisman) dos filmes seriamente documentados.

 

La verdad es que la identidad vasca -comenzando por su idioma, el euskera- constituye todo un enigma, al que a menudo se ha reaccionado con una sorna no exenta de racismo. Es, un poco, lo que ocurrió con aquel documental de Orson Welles, "Alrededor del mundo", disponible en internet, que se solazaba en mostrar lo pintoresco -y por momentos brutal- de algunos deportes típicamente vascos.

 

Bastante más vergonzosos para los argentinos son los brulotes de Jorge Luis Borges, quien, incapaz de apreciar la literatura de un grande como Miguel de Unamuno, y pese al apellido de su madre (Zarategui), se murió sosteniendo que los vascos "no han hecho otra cosa que ordeñar vacas" y que "se habla de la voluntad vasca, de la terquedad vasca... ¿y para qué les ha servido?"

 

Txoko.

 

Un paseo por Macachín el fin de semana pasado responde con creces esa pregunta. Y es que pocos pueblos pueden esgrimir un sentido de identidad y pertenencia como el de esta nación de montañeses de los Pirineos. La presencia de jóvenes, con su colorido, su diversidad interna, sus cantos y sus bailes, habla de una cultura vibrante y con proyección al futuro.

 

Por momentos, esa presencia cultural mueve un poco a la reflexión. Los actos del fin de semana incluyeron la visita de autoridades del País Vasco, que fueron traídos directamente del Aeropuerto de Bahía Blanca sin que se observara, en contraparte, una presencia equivalente de autoridades provinciales (y, por cierto, las relaciones internacionales son competencia federal).

 

Se habla seriamente de establecer un convenio directo con la Universidad de Mondragón para hacer intercambios estudiantiles. Pero, con todo el respeto hacia la gente de Euzko Alkartasuna, aparecería como deseable una mayor presencia del Estado argentino en todos sus niveles para propiciar todo este fecundo intercambio.

 

Un detalle final. Como se mencionara arriba, en la ortografía euskera, el sonido de la "ch" castellana se escribe "tx". No todos en Macachín han tomado nota de ello, y de hecho la juventud se refiere al bar de la colectividad como "El Toco". En realidad, el Txoko Bar debería pronunciarse "Chocobar", nombre éste que, si bien significa originalmente "lugar pequeño" o "rincón", traducido a la jerga política argentina contemporánea, evoca ciertas conductas policiales poco compatibles con los derechos humanos.

 

Es una casualidad, desde luego: ése es el nombre que tienen los barcitos vascos en todo el mundo. Pero ese pequeño detalle lingüístico da la pauta de cómo, hasta con las mejores intenciones, se pueden producir malos entendidos evitables.

 

' '

¿Querés recibir notificaciones de alertas?