Los juegos del hambre
El juego es un impuesto regresivo sobre los pobres. Los gobiernos lo promueven porque genera ingresos fáciles, pero el costo social, sanitario y político supera ampliamente los beneficios fiscales.
Ing. Javier Mariano García Guerrero *
“El azar es el dios de los desesperados.” Balzac, La piel de zapa (1831).
El informe “Trabajo o Mafia” de legisladores bonaerenses exponía que entre 1991 y el 2000 el juego se había incrementado en la Argentina un 500 por ciento. Desde entonces sus tasas de crecimiento y concentración sólo fue superada por las del narcotráfico y la minería. La velocidad de su expansión se ha espiralizado durante la última década por la digitalización y su baja barrera de entrada (celular + billetera virtual), alcanzando un monto de apuestas realizadas en la Argentina superior a los u$s 50.000 millones anuales, con lo que se podría sufragar el 90% del gasto estatal para pagar la Seguridad Social completa (jubilaciones + asignaciones familiares + AUH).
Las estadísticas oficiales omiten sistemáticamente publicar o fiscalizar esos montos que en más de un 70% circulan en forma ilegal, sin regulación ni formalización y ausentes en los debates pese a su impacto en la corrupción política, deportiva y judicial.
La ludopatía, definida como trastorno del control de impulsos por la Organización Mundial de la Salud, ha pasado de ser un fenómeno marginal para constituir una crisis estructural. En 2025, las consultas por ludopatía en Línea 141 crecieron un 27% respecto a 2024. La provincia de La Pampa, primera en judicializar los efectos de las apuestas ilegales en adolescentes (denuncia penal de 2024 que derivó en el bloqueo de 280 sitios por Enacom), enfrenta un crecimiento de las cifras declaradas por los operadores del 170-175% en el juego online durante 2024, muy por encima de la inflación (117%).
Nacionalmente, el 60 % de los adolescentes (encuesta Cruz Roja 2025 en 11.421 estudiantes de 16 provincias) está expuesto a plataformas online. En el segmento 15-24 años, el 12,5% realiza apuestas online y el 40% de adolescentes ha apostado al menos una vez (Unicef 2025), con inicio promedio a los 13 años.
Tasas cuadruplicadas.
Frente a países como España (prevalencia problemática del 0,3% gracias a regulaciones estrictas) o Australia (2% en adultos), Argentina registra tasas juveniles que cuadruplican al promedio general (9%). En otros países identifican a los apostadores y les asignan topes diarios, semanales y mensuales de apuestas, organizan grupos de autoayuda, prohíben las apuestas o el pago de premios en efectivo, obligando al uso de cheques nominados, realizan auditorías exhaustivas sobre los porcentajes de premios efectivamente distribuidos, analizando desvíos y revocando licencias de explotación
En los sectores pobres se duplica la tasa de ludópatas, alcanzando al menos a 4 millones de argentinos que exceden cualquier posibilidad de atención eficaz. Estudios internacionales muestran por cada dólar recaudado en juego, se gastan 3 en salud y justicia.
En todos los países musulmanes, China y la Federación Rusa, se han prohibido los juegos de azar en su territorio. En Catalunya, Manhatan, Hawai, Utah, Singapur mantienen la prohibición a instalar casinos. En 2011, Ecuador prohibió la existencia de casas de apuestas en todo su territorio. Se cerraron progresivamente más de 130 establecimientos (incluyendo salas y casinos en hoteles). La mítica ciudad del juego, Atlantic City ha cerrado el 30% de sus casinos durante 2015 por el daño que efectuaban en el tejido social.
Depresión y endeudamiento.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que cada adicto al juego afecta de forma directa a 10 de sus familiares o amigos. Además de padecer graves problemas de depresión, irritabilidad, pérdida de empleo o endeudamiento, los ludópatas consumen mayor cantidad de ansiolíticos, sufren más infartos, accidentes cerebro vasculares y otras adicciones desembocando en una de las más elevadas tasas de suicidios. La medicina equipara la ludopatía a la adicción a la cocaína por neuroplasticidad alterada: modifica receptores de dopamina, generando anhedonia, depresión mayor y ansiedad.
Los organismos antilavado (FATF/Gafilat) en su Evaluación Mutua 2024 colocan a Argentina en “seguimiento reforzado” (enhanced follow-up) por deficiencias en la efectividad del sistema ALA/CFT, especialmente en el sector de casinos y apuestas online (actividades y profesiones no financieras designadas-Apnfd). El informe destaca vulnerabilidades que permiten el lavado por crimen organizado a través de plataformas clandestinas. Empresarios del sector del juego han sido reiteradamente acusados de pagar coimas millonarias a legisladores y funcionarios a lo largo de todo el país, alcanzando también las apuestas deportivas.
En el Índice de Percepción de Corrupción (CPI) de Transparency International, la Argentina se ubica en el lugar 104° sobre 182 países (peor posición que en 2024, cuando estuvo en el puesto 99°). El registro de 2025 es el peor desde 2019. Esto significa que Argentina se percibe como más corrupta que el promedio mundial junto a países como Belize y por debajo de la mayoría de los países de la región con mejor desempeño.
Cuando se invocan todo tipo de beneficios y oportunidades aportadas por las empresas de los juegos de azar es oportuno recordar las atinadas estrofas de María Elena Walsh que cantaba en su obra: “¿Diablo estás?/me estoy poniendo la capelina/y un delantal de caridad./Primero invento pobres y enfermos,/después regalo el hospital”.
“Los gobiernos se han convertido en socios financieros del juego. Por eso la única responsabilidad que imponen es ‘juega responsablemente’. Es como si Big Tobacco dijera: ‘Vendemos cáncer, pero pagamos la quimioterapia’”. Harry Levant, Public Health Advocacy Institute (EEUU).
* Expositor de Jornadas Hospitalarias y Congresos Internacionales de la Federación de Psicólogos de la República Argentina, de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires y de Colegios de Psicólogos Provinciales.
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