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Sabado 25 de abril 2026

Peter Thiel: el arquitecto del Nuevo Orden en Argentina y el mundo

Por Redacción 25/04/2026 - 13.25.hs

Anibal Diego López*

 

Peter Thiel visitó a Milei en la Casa Rosada. Para la mayoría fue una noticia más. Para quienes venimos siguiendo este tema desde hace meses, fue la confirmación de algo que hiela la sangre.

 

¿Quién es Peter Thiel? No es un inversor excéntrico. No es un millonario caprichoso. Es el arquitecto de un proyecto de mundo. Un proyecto documentado, escrito, financiado y en ejecución.

 

En enero de este año, cuando casi nadie en Argentina conocía su nombre, hablé en mi canal de Thiel y de Palantir —la empresa que él fundó junto a Alex Karp. Hoy necesito retomar ese hilo, porque lo que parecía lejano está tocando nuestra puerta.
Palantir es, hasta ahora, el mayor sistema de vigilancia, análisis e identificación de objetivos que existe en el planeta. Sus herramientas estuvieron detrás de la muerte de Bin Laden. Detrás de la captura de Maduro. Detrás de la identificación de blancos militares en Gaza y en Irán. El propio Karp lo reconoció sin pudor: sus sistemas sirven para matar. No aprietan el gatillo —dicen a quién apuntarle.

 

Pero Thiel no quiere ser proveedor del Estado. Eso es lo que hay que entender hoy. Thiel quiere ser el Estado. Un Estado planetario, sin elecciones, sin parlamentos, sin la molestia del consenso democrático. Administrado por una inteligencia artificial que no se cansa, no duda, no se subleva.

 

Orwell imaginó un Gran Hermano que vigila. Lo que Thiel está construyendo es otra cosa: un sistema que anticipa, selecciona y elimina. Con una precisión que el Gran Hermano no podía soñar. Hitler tuvo Mein Kampf. Thiel tiene sus ensayos, su manifiesto tecnológico, dos décadas de construcción paciente. Y a diferencia de Hitler, no necesita tomar el Estado por asalto. Ya tiene su sistema nervioso.

 

¿Y Vance? JD Vance no es un político que recibió apoyo de Thiel. Es, en buena medida, una creación suya. Financiado cuando nadie apostaba por él. Formado en los círculos ideológicos que Thiel frecuenta. Hoy es vicepresidente. Y Trump —volátil, acorralado judicialmente, cada vez más aislado— puede caer antes de terminar su mandato. Si eso ocurre, Vance asume. Y si Vance llega a la presidencia de los Estados Unidos —por esa vía o por 2028— Thiel tendría por primera vez un hombre genuinamente propio en la Casa Blanca. Con el arsenal nuclear. Con la NSA. Con la OTAN.

 

Y Milei —consciente o no, importa poco— les abrió hoy la puerta de la Argentina.

 

Pero Thiel no solo manda emisarios. Ha decidido poner el cuerpo. Su avión privado ya está estacionado en Aeroparque y su nueva residencia en el país no es para una visita de cortesía; es su base de operaciones para los próximos meses. Argentina se ha convertido en su "cabeza de playa" en el Cono Sur.

 

Mientras el país debate la coyuntura diaria, el arquitecto del nuevo orden mundial ya se instaló en el jardín de casa para organizar lo que él llama el control del lado sur del planeta.

 

Negros nubarrones se ciernen sobre el futuro. No porque seamos pesimistas. Sino porque sabemos leer. Y ahora, también, porque los tenemos frente a nosotros.
 

 

 

* Periodista y escritor tucumano

 

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