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Viernes 06 de marzo 2026

Petróleo y política: ¿hoy como ayer?

Redacción 06/03/2026 - 00.15.hs

El fracaso de la licitación de la principal área petrolera pampeana, denominada Medanito, puso sobre la mesa la distancia que en la discusión política legislativa suele existir entre la teoría y la práctica, entre el puro voluntarismo y la realidad, entre la responsabilidad de la gestión y la mera chicana opositora.

 

Extensos discursos y sesudas explicaciones argumentando las razones por las cuales había que exigir altas regalías con el eje supuestamente puesto en la defensa de los intereses de la provincia, chocaron de frente con la realidad y se hicieron trizas no bien se constató que no había ofertas en la licitación.

 

De nada valió que voces autorizadas advirtieran que el negocio del petróleo en la Argentina cambió radicalmente con Vaca Muerta y la tecnología usada para extraer por fracking se impone cada vez más, relegando a las áreas de extracción tradicional que sufren la crisis devenida del elemental cálculo económico entre inversión y ganancia favorable al yacimiento neuquino.

 

De nada valió asimismo el ejemplo cercano de provincias como Chubut, que sufren el abandono de sus áreas petroleras convencionales porque las empresas migran hacia Vaca Muerta y no hay reducción de regalías que las persuadan de quedarse cuando las cuentas no dan.

 

Pero en la Legislatura pampeana ganó en no pocos diputados el afán de poner palos en la rueda, tal vez incentivados por una elección que parecía marcar luego de décadas un cambio de tendencia en el electorado que, para las mentes más afiebradamente deseosas de hacerse con la caja provincial, alimentaba el deseo de no hacer fácil la gestión, sabiendo la importancia que para las arcas de La Pampa tienen los recursos devenidos de la extracción petrolera.

 

Así se llegó a un pliego que no era, en términos campechanos, ni chicha ni limonada, y el resultado fue el fracaso del llamado a licitación cuando se estaba a meses del vencimiento del contrato con la actual operadora.

 

Ante ese panorama, el gobierno se vio obligado a mandar a la Cámara de Diputados un proyecto de ley para que la empresa estatal Pampetrol se haga cargo de la explotación.

 

Los pampeanos miramos con atención ese debate y esperamos que primen allí la cordura y los intereses de la provincia por encima de los afanes electorales y de los lobbies empresarios que operan en la emergencia.

 

Porque el fracaso de esta instancia legislativa y de una solución a la crisis que el fracaso de la licitación plantea, obliga a todos a estar a la altura de la hora. Si se llega al día de la expiración del contrato y no hay instrumento legal que permita su continuidad, en términos económicos será una catástrofe para las cuentas provinciales y municipales.

 

Sería la pinza perfecta que acompañe el ajuste brutal de la Nación y del ataque económico que sufre La Pampa y todas las provincias del país ante la caída de la actividad, los números en picada de la coparticipación y la reducción de la recaudación. Encerrada entre ambas, la provincia es prácticamente inviable tal como la conocemos.

 

Eso parece estar en la mente de algunos afiebrados lideres con representación legislativa. Pero sería la puerta de entrada a dificultades que sufrirán los pampeanos. Y habrá nombres y apellidos de responsables.

 

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