Pollitos en fuga
Javier Mariano García Guerrero*
El veloz abandono de los acólitos de Donald Trump no responde a un repentino escrúpulo ético, sino al pragmatismo feroz del poder ante un líder convertido en pato rengo sin capacidad de reelección ni caja para repartir y al borde del banquillo. Esa misma lógica de desbandada se replica en la Argentina con la escisión y fragmentación del bloque legislativo de La Libertad Avanza y el distanciamiento de sus socios de la primera hora. Este sálvese quien pueda local se acelera al compás de un frente externo que se desmorona: la extrema fragilidad post electoral de Benjamin Netanyahu frente al recorte de la ayuda militar estadounidense, el triunfo de Lula da Silva en Brasil, el estallido de la estafa bancaria en Paraguay con su presidente trumpista implicado y el escándalo internacional por la huida del prófugo Bolsonaro con la complicidad del gobierno argentino. El derrumbe del castillo de naipes animó al ministro chileno Iván Poduje afirmar respecto de Milei: "Está cada vez más loco, a todo esto", imitando además el tono y acento del presidente argentino.
Aislado políticamente, el modelo de acumulación impuesto por los libertarios —que el sociólogo Dylan Riley denomina capitalismo político— no es ya más que un teatro de sombras donde los beneficios no se ganan produciendo nada tangible. Es la apropiación descarnada del Estado para inflar, a golpe de decreto y complicidad, el valor de los activos de unos pocos elegidos. Es el dinero corrompiendo al poder para parir más dinero. La política fiscal ya no sirve para construir caminos o escuelas; es el tubo de ensayo donde las élites cocinan sus rentas privadas, ajenas al dolor popular.
La arquitectura del capitalismo de rentas
"El verdadero peligro del capitalismo sin contención social no es solo que crea ricos y pobres, sino que crea regiones enteras de sacrificio para alimentar la hoguera de la especulación financiera." David Harvey (Geógrafo y teórico social)
En Argentina, la Inversión Extranjera Directa llego a representar hasta el 8,5% del PIB en 1999. Entre 2005 y 2015 se movió en las bandas del 2 al 3 % del PIB. Con el gobierno “libertario” ha caído al 1,8 por 100 en 2024 y al 0,5 en 2025. En 2026 sigue retrayéndose restringida al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), la “inocencia fiscal” y los blanqueos de capitales a tasa cero. Lejos de la libre competencia, el Estado libertario interviene torpemente para garantizar una transferencia ciega de riqueza hacia las cúpulas corporativas locales consolidadas durante la dictadura.
El RIGI, con la mitad de sus beneficios concentrados en solo 12 emprendimientos de megaminería y energía de los nuevos dueños de la Argentina, que no viven de su trabajo sino de la elusión y evasión de impuestos, da contexto a los datos del INDEC que desnudan el zarpazo distributivo: mientras que en los Estados Unidos la participación del trabajo en la riqueza nacional cayó un 7% desde 1980, en la Argentina el desplome ha sido un tobogán dramático que nos alejó por completo del pico histórico de 2015 (cuando el salario capturaba el 52% del PBI). Hoy, la porción de la torta que va a los bolsillos de los trabajadores se hunde en torno al 38%, provocando que el 10% más rico de la población concentre más del 32% del ingreso total, mientras el 10% más pobre apenas subsiste con el 1,8%. El ingreso disponible de las familias se derrumbó hasta un 31,2%.
La desbandada imperial y la mancha venenosa
"Los aduladores se parecen a los amigos como los lobos a los perros." George Chapman
Frente a nosotros se despliega la volatilidad de las lealtades del poder. El espectáculo central es el desplome de Donald Trump, convertido prematuramente en un pato rengo desprovisto de chequera y margen político. Pero el dato decisivo es la estampida de sus propios escuderos: J.D. Vance y Marco Rubio ya iniciaron una veloz maniobra de alejamiento para levantar sus propias candidaturas presidenciales autónomas. Los herederos no quieren ser comparsas de un líder tóxico; prefieren salar el campo para construir sobre sus ruinas. El energúmeno libertario local pasó de ser faro global bufonesco a ser el paria del que todos huyen
Mientras la “masa flotante” antiperonista se desmiembra ante el agotamiento del paraguas del saqueo, los mercados y los traders financieros ejecutan su propia versión de "pollitos en fuga". La estampida de las divisas y la venta masiva de activos argentinos empujaron al Riesgo País a superar los 940 puntos —con proyecciones plausibles hacia el umbral de los 1300 puntos básicos—, sellando la desconfianza rotunda de Wall Street. Las acciones de los grandes bancos argentinos sufrieron derrumbes de hasta el 12% en pocas ruedas, el investigado tio Bessent los ha abandonado.
"Se puede engañar a todo el pueblo algún tiempo, se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todo el pueblo todo el tiempo." Abraham Lincoln
El correlato indispensable del despojo económico no se mide únicamente en el drenaje de reservas, sino en la aritmética fría de la represión. Desde el inicio de la gestión libertaria, mientras el gasto real en universidades y salud pública cayó más del 30% y los haberes jubilatorios sufrieron una licuación histórica del 24%, el presupuesto destinado al equipamiento de choque y material de disuasión urbana para las fuerzas federales experimentó un salto exponencial superior al 450% real. Entre 2024 y 2026, la compra de insumos químicos dispersantes —con dosis de gas pimienta de alta capacidad y munición no letal— creció un 320% en volumen respecto al promedio del período anterior, absorbiendo más de USD 63,6 millones ejecutados exclusivamente bajo el paraguas del denominado 'Protocolo Antipiquete'. La matemática del modelo es implacable e inequívoca: cada punto del PBI sustraído a la masa salarial y transferido a la renta financiera exigió un incremento directamente proporcional en la contabilidad del perdigón y el gas lacrimógeno a las puertas del Congreso para contener el estallido social inevitable.
"El que no puede gobernar con el consenso del pueblo, intentará gobernar con el terror; pero el terror es un fuego que termina quemando la mano de quien lo enciende." Arturo Jauretche.
* Designado por la Universidad Nacional del Litoral representante en el QS Global Academic Survey de expertos internacionales en educación superior.
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