Un anillo algorítmico para gobernarlos a todos
En el centro de un dominio donde las ruinas de las antiguas democracias y los códigos éticos de antaño yacen calcinados, se alza la figura del Gran Arquitecto de los Metadatos, el estratega supremo de la tecnocracia global. Su propósito no es conquistar reinos físicos mediante ejércitos humanos, sino algo infinitamente más absoluto: gobernarlos a todos a través del Anillo Algorítmico.
Quien porta el Anillo no adquiere invisibilidad física, sino inmunidad institucional y control cognitivo absoluto: el poder de reescribir la realidad informativa, predecir cada decisión humana mediante microsegmentación conductual y anular el libre albedrío bajo la seducción de una eficiencia automatizada. El Anillo susurra a sus usuarios la falsa promesa de que ya no tendrán que pensar ni dudar; el algoritmo decidirá por ellos.
A su sombra conviven los señores corporativos del capital transnacional y los tecnócratas políticos de la desregulación total. Para ellos, la soberanía nacional, las garantías procesales y la dignidad del individuo son meros obstáculos técnicos o "externalidades ineficientes" que deben ser erradicados modificando leyes para introducir enclaves.
«No hay muchos lugares en la Tierra con esas cualidades. Obviamente, el problema es que estas áreas están pobladas de argentinos. Así que esta es una de las cosas que hemos arreglado. Estamos estabilizando la macro, estamos dándoles el marco legal para explicarles que estamos abiertos a negocios esta vez”. Demian Reidel Jefe de Gabinete del Consejo de Asesores de Milei (2024/2025) Vicepresidente 2ª del Banco Central de la República Argentina (2015/2018) Gobierno de Macri.
Los mismos personeros impulsan la reforma de la Ley General de Sociedades para introducir las «sociedades automatizadas», organizaciones operadas por agentes de inteligencia artificial sin personal humano y con personalidad jurídica propia. Mediante este mecanismo se trasladan los riesgos sistémicos de la innovación tecnológica directamente a los eslabones más vulnerables de la sociedad —quienes quedan inermes frente a entidades corporativas transnacionales—, al tiempo que se erosionan sistemáticamente los contrapesos democráticos locales
La sustitución del empleo administrativo, logístico y de servicios por agentes de IA dotados de personalidad jurídica destruye la trama de trabajo formal. Si una empresa automatizada absorbe la intermediación comercial o los servicios locales, el ciudadano carece de un interlocutor laboral o gremial exigible. Las contribuciones a la seguridad social se evaporan y la capacidad de negociación colectiva queda anclada ante entidades virtuales que operan mediante código encriptado.
Como el proyecto habilita la elección de jurisdicción extranjera para dirimir controversias quien sufra un daño patrimonial, un fraude algorítmico o una discriminación comercial, deberá litigar contra una "corporación no humana" cuyo patrimonio formal es volátil y cuyos tribunales competentes están radicados en otra latitud representa una denegación práctica de justicia.
La homogeneización cultural y la penetración de sesgos algorítmicos globales erosionan la identidad y las prioridades de las economías regionales.
El fracaso de la autoregulación cuenta con precedentes críticos documentados como los:
- Sesgos discriminatorios masivos (USA): Empresas que operaron sin auditorías algorítmicas previas implementaron sistemas automatizados de recursos humanos que penalizaban sistemáticamente a minorías y candidatos de zonas de menores ingresos, dejándolos sin vías de defensa eficaces.
- Fraudes automatizados (Reino Unido, Europa del Este y la Argentina): Agentes de crédito virtuales con nula supervisión generaron sobreendeudamiento sistemático en poblaciones vulnerables mediante la usura privada de interlocutores.
- Manipulación electoral y desinformación: La ausencia de obligaciones estrictas de marcado de contenido y trazabilidad permitió la saturación de los debates públicos con deepfakes, el modelo de negocio premia la viralidad del engaño.
Frente a la desprotección, otros países han consolidado un paradigma basado en la soberanía democrática y la proporcionalidad del riesgo. El Reglamento de Inteligencia Artificial de la UE (EU AI Act): Estructurado en 4 niveles de riesgo, prohíbe de forma absoluta los usos que atentan contra la dignidad humana e impone exigencias estrictas de auditoría previa y supervisión humana efectiva para sistemas de alto riesgo en empleo, educación y servicios esenciales.
España a través de la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA) activó plenamente sus facultades de inspección y sanción. La regulación rigurosa no ha impedido la innovación, la ha dotado de seguridad jurídica mediante:
- Entornos controlados de prueba: Espacios seguros para ensayar desarrollos tecnológicos bajo supervisión pública directa y;
- Responsabilidad corporativa y diligencia debida: Obligaciones estrictas para los usuarios e implementadores de sistemas de IA, vinculando el control algorítmico directamente con el deber de diligencia de los administradores societarios.
El gobierno de Lula en Brasil ha erigido una firme defensa de la soberanía nacional y la justicia social, estableciendo límites estrictos a los poderes fácticos del ecosistema digital. Mediante un marco normativo riguroso y batallas ganadas contra plataformas globales exige responsabilidad jurídica, transparencia algorítmica y el cumplimiento de las leyes locales de protección de datos y fiscalización fiscal.
Resulta económicamente viable y replicable constituir Inteligencias Artificiales propias, soberanas, explicables sobre la base del código abierto disponible. Solo mediante una legislación que recupere el control público y subordine la técnica a la dignidad de la persona humana —garantizando que toda decisión algorítmica sea transparente y justiciable— será posible evitar que el país se convierta en un territorio de experimentación desprotegido, asegurando que el progreso digital fortalezca la libertad colectiva en lugar de abolirla.
Ing. Javier Mariano García Guerrero. Codirector en la Argentina del proyecto de Investigación Internacional comparativo sobre el impacto de la digitalización en la Atención Primaria de la Salud en Brasil, Italia y la Argentina.
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